Roberto Álamo: golpe de suerte y penalidades de un tipo duro amante de la poesía
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Roberto Álamo: golpe de suerte y penalidades de un tipo duro amante de la poesía

Con dos Goyas en su haber, el actor madrileño combina su físico imponente con una gran sensibilidad artística y emocional

Foto:  Roberto Álamo, en 'Caronte'. (Mediaset)
Roberto Álamo, en 'Caronte'. (Mediaset)

Tras pasar ocho años en la cárcel por un homicidio que no cometió, el expolicía Samuel Caronte sale de prisión dispuesto a trabajar como abogado penalista y defender a personas injustamente procesadas por la justicia. Esta es la trama de 'Caronte', el último asalto televisivo de Roberto Álamo, al que recientemente veíamos en uno de los grandes éxitos recientes de la pequeña pantalla: 'Antidisturbios'.

Dotado de un físico que muchos podrían relacionar con el de un portero de discoteca, este actor madrileño acaba de publicar un libro de poemas titulado 'Amantes venía de amar'. "En estas páginas está mi vida", aseguraba en su última visita a 'El hormiguero', donde nos mostraba su lado más sensible. Ese que le hacía llorar al terminar de rodar las escenas más duras de la serie dirigida por Rodrigo Sorogoyen.

placeholder  Roberto Álamo, en una imagen de archivo. (Getty)
Roberto Álamo, en una imagen de archivo. (Getty)

Hijo de una ama de casa y un butanero al que apodaban el Barrenbiti, por Warren Beatty, el intérprete se cambió el apellido familiar, Martínez, ya que no quería que le confundieran con un futbolista que se llamaba igual y al que llamaban Pippi Calzaslargas. Así que eligió el Álamo de su apellido artístico por el pueblo donde solía veranear.

Foto: Roberto Álamo, en 'Caronte'. (Mediaset)

Especialista en papeles de tío duro, en sus películas ha sido militar, policía y guardia civil. Pero fue otro rocoso papel el que marcó un antes y un después en la carrera de este actor que en realidad iba para delineante. Con la compañía Animalario protagonizó con gran éxito en el teatro 'Urtain', la aclamada obra sobre el mítico boxeador español con la que ganó el premio Max en 2010.

Además de los golpes de sus personajes, el golpe de la suerte fue que el mismísimo Pedro Almodóvar se empeñó en verlo en el escenario y tras impresionarle con su actuación, le ofreció un papel en 'La piel que habito'.

placeholder El actor, en el Festival de San Sebastián de 2018. (Getty)
El actor, en el Festival de San Sebastián de 2018. (Getty)

Pero pese a haber trabajado junto a algunos de los mejores directores de nuestro país y haberse alzado con dos premios Goya, la vida no siempre ha sido fácil para Álamo incluso con su carrera ya consolidada.

"No creo en la maldición de los premios, pero estuve por venderlo para poder comer, te lo juro", afirmaba en una entrevista para 'XL Semanal'. "Viví de lo que me prestaban mis amigos. Ya tras el segundo Goya [por 'Que Dios nos perdone'], no me falta trabajo. La palabra ‘actor’ no va unida a tener dinero; y, la mayoría de las veces, tampoco el éxito".

Su primer Goya, el que consiguió por 'La gran familia española', se lo dedicaba a su propia familia. "Quiero recordar a la gente que me ama, a la familia y la colombiana; a Diana y mi hijo Río", dijo cuando recibió el 'cabezón'. Su pareja es Diana Bohórquez, una psicóloga colombiana que es una experta en autismo y síndrome de Down.

Los talleres de interpretación, un Instagram muy activo, donde comparte desde sus aficiones a los típicos vídeos de humor que todos recibimos en el WhatsApp, y la fotografía son algunas de las pasiones del actor cuando no está frente a una cámara. Los retratos en blanco y negro de sus compañeros de rodaje son una de sus especialidades.

"Esos ojos y esa sonrisa de niña (que ojalá nunca crezca) bien valen este retrato. Gracias, Maribel, por tus sonrisas al caer el día y por regalar lo que regalas cuando las cámaras empiezan a rodar", escribía por ejemplo junto a este de Maribel Verdú.

Roberto Alamo
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