Un año sin Lucía Bosé: Nacho Palau, Boris Izaguirre y Dell'Atte recuerdan a su amiga
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Un año sin Lucía Bosé: Nacho Palau, Boris Izaguirre y Dell'Atte recuerdan a su amiga

El fallecimiento por covid de la 'mamma' el 23 de marzo de 2020 fue un gran mazazo para todos, especialmente para su hijo, uno de los grandes negacionistas del coronavirus

Foto: Lucía Bosé. (EFE)
Lucía Bosé. (EFE)

Lucía Bosé fallecía el 23 de marzo de 2020 en el Hospital General de Segovia por covid. Eran las primeras semanas de la pandemia cuando la situación sanitaria estaba descontrolada y nadie de su familia la pudo acompañar, como sucedió con todos los enfermos ingresados en aquellas fechas. Lucía, la matriarca del clan Bosé-Domínguin, vivía en Brieva, en una casa azul como su pelo. Un buen día, decidió utilizar ese color para incorporarlo a su vida. Decía que era energizante y que, además, era el mismo que utilizaban los ángeles. Otras veces, explicaba que la razón de su estilismo capilar se lo debía a Bimba, que un día se lo tiñó de amarillo, otro de rosa y así hasta que llegó al tono de los ángeles, y con él se quedó.

Foto: Bimba Bosé, en una imagen de archivo. (Reuters)

Cuando murió su nieta adorada (la gran tragedia de su vida), su último homenaje fue colorear su entorno de azul: las puertas de su casa de pueblo, las ventanas y contraventanas, las cortinas, las tazas del desayuno, los manteles... A sus 89 años, presumía de haber tenido una vida intensa y muy activa. Tenía amigos en medio mundo y de todo tipo: “Desde ángeles a demonios que a veces cambian de lugar y los ángeles se convierten en demonios y a la inversa”, decía.

placeholder Lucía Bosé y Luis Miguel Dominguín, con Miguel Bosé de niño en Roma. (Getty)
Lucía Bosé y Luis Miguel Dominguín, con Miguel Bosé de niño en Roma. (Getty)

En esta última etapa de su vida, tenía devoción por sus nietos. Con sus hijos no fue nunca muy efusiva, pero con ellos era al contrario. Tuvo una relación muy cercana con Nacho Palau, la pareja de Miguel Bosé. Con ellos pasaba temporadas en la casa de Somosaguas, y dos años antes de que llegara la pandemia y se cerrara el mundo, disfrutó de unas vacaciones compartidas en Tulum (México) con Miguel y los cuatro niños. Nacho ha querido compartir también unas palabras sobre la matriarca con Vanitatis: "La recuerdo muy divertida, siempre con mucha energía, con ese carácter fuerte y con muuuuuchooooo además. Pero nos llevábamos muy bien, y como abuela era magnífica con los niños, se lo pasaba en grande y se divertía mucho con ellos. La echamos mucho de menos".

También dos grandes amigos de Lucía, como fueron Antonia Dell’Atte y Boris Izaguirre, han querido rendirle su homenaje a través de estas palabras.

La elegancia valiente

Para Antonia, era su querida Lucía: “Ha sido un ejemplo de mujer revolucionaria y siempre con la verdad en la mano, como yo. Elegante, refinada, inteligente y divertida, vivió su libertad cuando en España era complicado que las mujeres fueran independientes. Dejó a su marido cuando no existía el divorcio y lo que se decía era que había que aguantar. La adoro. La última vez que nos vimos fue en mi cumpleaños. Me quedo con los recuerdos bonitos que pasé en su casa de Brieva. Yo tuve la suerte de disfrutar de su amistad. La echo de menos”.

placeholder Antonia y Lucía, en 'Ven a cenar conmigo'. (Cuatro)
Antonia y Lucía, en 'Ven a cenar conmigo'. (Cuatro)

Belleza y raviolis

Boris Izaguirre coincide con la modelo en esas cualidades y destaca que la recuerda todos los días: “Lucía fue una mujer muy importante a la que quise, quiero y querré siempre. Era una mujer moderna en todos los aspectos. Y lo hubiera sido en cualquier época. Su pensamiento iba por delante del resto, tenía un gran sentido del humor. Y era genuinamente bella, y además de su físico cultivó su interior. La extraño y, sobre todo, esa mirada profunda y dulce que ella tenia”.

El escritor y presentador recuerda sus conversaciones telefónicas, y cada vez que viaja por la zona de Segovia la tiene presente: “Me entristece saber que nunca más la voy a volver a ver. Tenía una gran capacidad para amar: a sus hijos, a sus nietos, a sus amigos, por la vida, por la historia, por lo bello... Todos los que estábamos cerca de ella admirábamos esa capacidad de cultivar lo bonito. Me encantaba con qué elegancia colocaba la mesa para que todo resultara precioso”.

placeholder Boris, con Lucía en 'Mi casa es la tuya'. (Mediaset)
Boris, con Lucía en 'Mi casa es la tuya'. (Mediaset)

El escritor recuerda también cómo se conocieron: “En la Navidad de 1992, Miguel me invitó a pasar esa Nochebuena con ellos. Cuando llegó, todos estaban vestidos de una manera muy informal: Miguel con un peto y yo con esmoquin porque en mi país en esas fiestas la gente se viste de gala. Cuando entré, me encuentro a Lucía con una bandeja inmensa de raviolis con olor a salvia. Y ella increíble, con el pelo oscuro y preciosa. Esa es la primera imagen que me viene a la cabeza cuando echo la vista atrás”.

Lucía Bosé
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