Globos, payasos y champán: los cumpleaños felices de Rocío Carrasco
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Nació en 1977

Globos, payasos y champán: los cumpleaños felices de Rocío Carrasco

En uno de los momentos más dramáticos de su vida y con un protagonismo que no conocía desde hacía años, a la hija de la Jurado le toca soplar velas: hoy cumple 44 años

placeholder Foto: Rocío Carrasco. (Vanitatis)
Rocío Carrasco. (Vanitatis)

Rocío Carrasco cumple este jueves, 29 de abril, 44 años con una pesada mochila que ahora ha querido abrir en el docudrama que se emite en Telecinco ‘Rocío, contar la verdad para seguir viva’. Como en las ediciones anteriores, este miércoles ha vuelto a actualizar las tragedias que ha vivido durante los últimas dos décadas. Y lo más triste, el alejamiento de sus hijos con un futuro complicado de reencuentro con su primogénita. Este aniversario se diferencia poco de los anteriores: sin felicitaciones de Rocío ni de David, que hace tiempo dejaron de llamar en este día de abril a su madre.

Foto: Rocío Flores, en 'GH VIP'. (Telecinco)

No siempre fue así. Hubo un tiempo en que la casa familiar se llenaba de globos, payasos, tarta para los pequeños y champán para los amigos de Rocío Jurado y Pedro Carrasco. Eran unos cumpleaños de puertas abiertas, donde la artista y el campeón mundial de boxeo recibían también a sus amistades y a los periodistas que compartían esas tardes de merienda de los niños. Primero se organizaban en el chalé de Monteclaro, donde el matrimonio vivió durante siete años. Después, en Villa Jurado, que así bautizaron los periodistas la vivienda de La Moraleja. Este fue el último domicilio de la matriarca de la saga y donde, aparentemente, formaban una familia unida. Con la muerte de Rocío Jurado también llegaron los enfrentamientos y la ruptura de la primogénita con esta parte del clan.

Tarta y juegos

Mientras fue pequeña, sus padres tiraban la casa por la ventana. En esa primera etapa del chalé de Boadilla del Monte, la niña Rociito recibía a sus primos y algunos hijos de amigos de sus padres. Y así lo recordaba Amador: “Mis hijos y Rocío se han criado juntos y los cumpleaños siempre eran una fiesta. Había globos, juegos y, por supuesto, la tarara y las velas”. Si hacía bueno, se colocaba una mesa en el jardín y después de merendar se organizaban actividades lúdicas.

placeholder Rocío Jurado, Pedro Carrasco y Rocío Carrasco. (Foto: Revista Tiempo)
Rocío Jurado, Pedro Carrasco y Rocío Carrasco. (Foto: Revista Tiempo)

Esta costumbre se trasladó a La Moraleja, y se repitió la misma mecánica de globos, payasos y magos que entretenían a la protagonista y sus invitados. En esta etapa, los asistentes ya eran los hijos de los amigos de sus padres: los niños de Jaime Ostos, de Norma Duval, de Ángel Nieto, de Massiel, de Raphael, del futbolista Pedro de Felipe, y siempre los primos Mohedano, que eran la mejor compañía.

Nata para la suerte

Mientras los pequeños jugaban, Rocío Jurado y Pedro Carrasco compartían el catering de Mallorca o de José Luis con los adultos. Nunca faltaba el champán para brindar por la felicidad de la niña que en aquellos años infantiles ya era el centro de interés para la prensa. Uno de los momentos únicos que nunca faltaban era cuando la madre le cantaba el cumpleaños feliz, el ‘Ay, mi Rocío’ o ‘Qué bonita que es mi niña”. Y también era costumbre que la protagonista acabara con la nata del pastel en la cara. “Trae suerte”, decían.

placeholder Rocío Jurado, con su hija. (Foto: Revista Tiempo)
Rocío Jurado, con su hija. (Foto: Revista Tiempo)

Cuando los niños de padres no populares se marchaban, la fiesta podía alargarse más allá de la medianoche con Jurado y Massiel en un mano a mano. Tiempos felices que ya no volverán.

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