Hablamos con Nacho Guerreros: "Pongo filtros. Mucha gente se ha aprovechado de mí"
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VOCACIÓN POR BANDERA

Hablamos con Nacho Guerreros: "Pongo filtros. Mucha gente se ha aprovechado de mí"

Hasta el 6 de junio interpreta a Mario, su papel en la obra 'Juguetes rotos', en el teatro Infanta Isabel de Madrid. En esta entrevista nos permite ver su lado más desconocido

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Nacho Guerreros. (Foto: Miguel Zaragoza)

Nacho Guerreros es uno de los rostros más populares de la televisión. Su papel de Coque en ‘La que se avecina’ le ha generado muchas alegrías. Le hicieron falta 11 años buscándose la vida como actor en Madrid, muchos noes y multitud de puertas cerradas para conseguirlo.

Hoy, gracias al esfuerzo, la vocación y la perseverancia, no solo ha logrado ser uno de los imprescindibles en una de las series más míticas y de más éxito de nuestro país, sino que ha conseguido embarcarse en otros proyectos fuera de la interpretación, así como crear su propia productora y poner en marcha sobre las tablas de los escenarios de los teatros diferentes proyectos en los que se le puede ver en registros muy distintos al que tiene acostumbrado al gran público.

Foto: Jordi Sánchez, en una imagen de archivo. (EFE)

Desde el 6 de mayo y hasta el 6 de junio interpreta a Mario, su papel en la obra ‘Juguetes rotos’, en el teatro Infanta Isabel de Madrid. Arrancando desde ahí nuestra conversación con Nacho, el actor se abre para Vanitatis, se atreve a hacernos más de una confesión y nos permite ver su lado más desconocido y personal.

Miedos, ilusiones, amor, dolor, decepción, esperanza, vocación, esfuerzo… Así ha sido la vida y así vive hoy su día a día Nacho Guerreros.

PREGUNTA: Vamos a empezar por tu última aventura teatral: ‘Juguetes rotos’, que se reestrenó el jueves 6 de mayo. Háblame de esta obra y de tu papel en ella. ¿Qué es lo que el espectador va a ver? ¿Por qué hay que ir a verla?

RESPUESTA: La obra está escrita y dirigida por Carolina Román. Es una delicia. Es la historia de Mario, un niño que nace en un pueblo y que tiene la aspiración en la vida de no ser nada porque no se atreve. Tiene tanta represión encima y tantas miradas encima que no se atreve a ser lo que es. Él siente que ha nacido en un cuerpo equivocado y no se atreve, excepto en su intimidad, a sentirse lo que en realidad es, que es una mujer. Él va buscando su identidad. Se marcha a Barcelona y ahí conoce a Dorín, que le va guiando por esa dura vida. Hay una frase clave: “Tu segunda vida comienza cuando descubres que solo tienes una vida”. Mario se da cuenta de que debe salir de esas jaulas.

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Nacho Guerreros, en la función 'Juguetes rotos'. (Foto: Sergio Parra)

P: No deja de ser una obra que habla sobre miedos. El miedo siempre presente en nuestras vidas.

R: Totalmente. El miedo, el sentimiento de culpa… Nos hemos educado siempre con la culpabilidad encima. Desde niños, siempre nos han enseñado a sentirnos culpables por algo. A Mario lo han educado así. Lo han educado como se educaba entonces, porque antes los padres tampoco tenían más medios. Ellos pensaban que lo hacían bien. Y a su manera, lo hacían bien, seguramente. Pero era una educación en la que no podías salirte de la norma. “Hay que hacer las cosas como Dios manda”. “Si te sales de la norma te va pasar esto otro”. Todo eso se le inculca a Mario. Por eso, Mario juega solo, en intimidad. Es un personaje muy tierno que me encanta interpretar.

P: ¿Cómo viviste este estreno en particular y cómo vive un actor en general un estreno? ¿Cómo es ese momento de salir al escenario y escuchar el silencio del público expectante?

R: Solo tengo palabras de agradecimiento. La obra de teatro terminó a las 22:30 horas. Todo el mundo esperaba fuera, sobrecogidos. Todos empatizaron tan bien con lo que les ocurre a los dos personajes de la obra… Era nuestro tercer estreno en Madrid, nuestra tercera temporada, pero parece que cada vez crece más el interés por esta obra, ‘Juguetes rotos’, y que el interés nunca acaba. En este nuevo estreno me sentí una de las personas más afortunadas del mundo porque sentía que estaba contando algo que es muy necesario y que el público empatizaba conmigo y con Kike. Hacer una obra de teatro y estrenar siempre es una responsabilidad porque hay un público que está pagando y quiere que tú le cuentes una historia que él se vaya a creer. No me da miedo, pero tengo mucho respeto al escenario. Siempre, en cada función, aunque haya hecho 100, 200 o 300, siento la misma responsabilidad. Cuando escuchas esa voz que dice: "Señoras, señores, faltan 3 minutos para que comience la función", las mariposas en el estómago empiezan a revolotear con mucha más fuerza y piensas que ya llegó la hora. Sales y siempre es sorprendente, porque cada función es diferente.

P: El papel de Mario es un papel muy distinto al que la gente está acostumbrada a ver en ti.

R: Sí, sí, sí. Imagínate. Llevar 12 temporadas haciendo de Coque en ‘La que se avecina’…. Es una serie que nos ha proporcionado tanta cercanía con el público que creo que algunos piensan que existimos. Piensan que es real. Coque es un personaje de ficción, no existe, como tampoco existe Mario. Pero hay mucho Coques y muchos Marios en la vida. Un actor está para todo ello. Nosotros estamos para contar historias y para que el público empatice, ría o llore.

P: Hablando antes de miedo…. Todavía hay gente que tiene miedo a ir al teatro…

R: Solo puedo decir que un teatro es el lugar más seguro del planeta. Entras por orden riguroso, te dan gel hidroalcohólico a la entrada. Se sale de manera escalonada. En el teatro no se habla. Las mascarillas puestas en todo momento y en silencio, con butacas vacías entre los espectadores. Espero que la gente se anime. El público tiene ganas de teatro.

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Nacho Guerreros. (Foto: Miguel Zaragoza)

P: No eres de esos actores que se quedan quietecitos cuando todo va bien… Tú inviertes, apuestas, pones en marcha ideas… ¿Cuántas veces has tenido que escuchar: “¿Dónde vas con eso? Te la vas a pegar” y advertencias de este tipo?

R: Normalmente siempre. (Ríe). Cuando haces propuestas diferentes, te encuentras con muchos noes. Pero a mí me gusta proponer cosas en las que yo cuente una historia. Con ‘Juguetes rotos’ me ha salido muy bien, pero al principio las negativas eran todas. Ya me pasó con una propuesta anterior, la obra ‘Bent’. Me decían que era un tema difícil, que no se iba a comprar… Pues ganamos 11 premios e hicimos una gira de año y medio. Con el no, no se come.

P: Labrar tu propio camino y no estar dependiendo de las decisiones de otros…. Supongo que hay mucho de eso pero también tiene que haber una inquietud cultural, personal.

R: Tiene que haber vocación. Yo tengo mucha más vocación ahora, en estos últimos años, que cuando empecé. Cuando empiezas, idealizas mucho la profesión. Parece que todo es de color de rosa. Pero esta profesión es muy dura. Después maduras y te das cuenta de cómo es esta profesión. Yo ahora mismo tengo mucha más ilusión, vocación y ganas de trabajar que un chaval de 20 años que está empezando. Me gusta hacer la vida fácil. Me invitan a algo a lo que no puedo ir y lo digo… A esta obra de teatro, ‘Juguetes rotos’, que era el estreno, invitamos a gente de la profesión que aún no me ha respondido. Eso sí me revienta un poco. Responde, aunque sea para un no. Directores de casting, productores… Muchos han venido, pero siempre son los mismos los que no responden. Es un poco sospechoso. En el estreno hubo políticos. A veces parece más fácil ponerte en contacto con un político que con un miembro de tu profesión. Es curioso.

P: Nadie regala nada… Lo tienes claro. ¿Por eso te embarcas en causas y proyectos solidarios o que buscan entender a personas en situaciones difíciles?

R: Los que tenemos cierta visibilidad nos tenemos que poner en la piel de los que no tienen voz. No puedes atender a todo, pero hay cosas que merecen que les des visibilidad, porque otras instituciones no se la dan. Yo empecé mi camino solo, con una mano delante y otra detrás, con la ayuda de mi familia, estudiando, llamando poco a poco a puertas que se te van abriendo. No he tenido que pagar peajes en esta profesión. Voy con la conciencia muy tranquila a todos lados y es una de las cosas que más me satisfacen.

placeholder Nacho Guerreros, en la función 'Juguetes rotos'. (Sergio Parra)
Nacho Guerreros, en la función 'Juguetes rotos'. (Sergio Parra)

P: Teniendo esa filosofía de vida, ¿qué se te pasa por el cuerpo cuando aparecen en la palestra impresentables como Paco Sanz, estafadores de la salud que se aprovechan de las buenas intenciones de los demás? Algunos artistas fueron estafados y contigo lo hizo de una manera indirecta, ¿verdad?

R: No me estafó directamente, pero sí es verdad que aprovechó en una entrevista en la que yo estaba y él también estaba a la vez que yo, no recuerdo muy bien por qué, para pedir dinero aprovechando mi popularidad. Indeseables hay muchos en esta vida. Yo ahora eso lo filtro bastante, porque siempre tienes a algún parásito alrededor que quiere aprovecharse de ti y de los demás. En mi caso hay mucha gente que se ha aprovechado de mí, claro que sí. Pero como hay mucha más gente que no y me han aportado muchas cosas positivas, pues yo sigo confiando en la humanidad. Es que si no, no podrías vivir. Prefiero ser confiado aunque muchas veces den ganas de tirar la toalla. Tampoco soy mucho de bajones. Me repongo enseguida.

P: Tienes tu propia productora. ¿Qué significa para ti ese reto?

R: Ahora mismo es un sueño cumplido. Desde niño, desde que supe que quería ser actor, quería tener mi propia compañía teatral y mis propios proyectos. Es verdad que a lo mejor desde la profesión se me ha encasillado. Yo estoy encantado con Coque y ‘La que se avecina’, pero como estás ahí parece que no estás en la cabeza de los productores y no te ven en otros registros. La productora Rokamboleskas la creé y la fundé con mi socio, Fabián Ojeda, sencillamente para poder elegir mis propios proyectos, porque estoy seguro de que ningún productor habría pensado en mí para hacer el personaje de Mario en ‘Juguetes rotos’, por ejemplo. Hay que arriesgar. En América es muy habitual, casi todos los actores tienen su productora, o en Francia. Me podía haber salido muy mal, pero de momento vamos tirando. A eso aspiro. A crear proyectos en los que incluirme, generar dinero, pagar impuestos y llevar la cultura de mi país a otros lugares. Eso me encanta. Con ‘Juguetes rotos’ vamos a salir de gira. Iremos a México.

P: Muchos piensan que caíste de pie en esta profesión o que entraste por la puerta grande con una serie de éxito. De eso nada… Esta profesión no funciona así…

R: Nooo. Cuando yo entré en ‘La que se avecina’, ya llevaba 11 años en Madrid, buscándome la vida como actor y en otras cosas. Mi vida laboral es muy extensa porque he trabajado en todo lo que me ha venido, porque hay que mantenerse, pagar unos estudios, etc. Yo tenía la ayuda de mi familia, pero no soy de los que se tumban en un sofá y esperan a que el dinero entre por la ventana. Me he educado en una familia muy trabajadora y sé que lo que se consigue es con esfuerzo.

placeholder Nacho Guerreros, en la función 'Juguetes rotos'. (Sergio Parra)
Nacho Guerreros, en la función 'Juguetes rotos'. (Sergio Parra)

P: Eres de esos actores a los que se les ve con los pies en la tierra. ¿Intuyes cuando un compañero empieza a perder el norte con la fama o el éxito?

R: Sí, sí, sí. Afortunadamente no he tenido a nadie muy cercano. Pero se nota. Yo soy muy casero, pero lo cierto es que cuando voy a algún estreno y veo el comportamiento de ciertas personas, me avergüenzo, me hacen sentir vergüenza, porque no todos somos iguales. Veo a chavales o chavalas que han hecho dos películas y ya se creen que son los reyes del mambo y pienso: “Madre mía… Ya podéis ahorrar porque poco te va a durar el chollo”. Pero son casos puntuales.

P: Me decías que eres muy casero. ¿Cómo vive Nacho Guerreros su día a día, fuera de la profesión? ¿Cómo es ese Nacho más desconocido por el público?

R: Trabajo mucho. Soy soltero empedernido y así lo seguiré siendo. Comparto mi vida con dos personas, pero no hay poliamor, ni nada de eso. (Ríe). Somos compañeros de piso, porque a mí me gusta vivir en casas muy grandes. La única forma de vivir en pleno centro de Madrid y en casas muy grandes es compartiendo. Comparto mi vida con dos personas extraordinarias y mi día a día es levantarme muy temprano, hago deporte antes de incorporarme a la vida laboral. Ahora estoy memorizando varias cosas, porque tengo que compaginar ‘Juguetes rotos’ con otra obra de teatro: ‘Sobre el caparazón de las tortugas’, que estrena en agosto. Tengo pendiente dos o tres cortos, tengo pendiente gira en México con ‘Juguetes rotos’, luego me incorporo al rodaje de ‘La que se avecina’… Así que tengo muy poco tiempo para mí. Cuando lo tengo, estoy en casa, leyendo, viendo series, que soy muy seriéfilo. Me encanta pasear con mi perro al sol, tomarme mi cafecito en las terracitas de la plaza de Santa Ana, socializar con amigos en una terracita al sol me encanta. He sido siempre de desayunar y comer fuera. La hostelería y el teatro van siempre de la mano. Necesitamos hoteles donde alojarnos, restaurantes donde comer. Así que yo trato de apoyar a la hostelería. Además, yo he tenido un bar. Fui hostelero en cierto momento de mi vida. Tuve un bar y en mi juventud trabajé dos años en la hostelería, por lo que conozco muy bien el sector y lo difícil que es. Nos tenemos que apoyar unos a otros. Pero no hago nada fuera de lo normal. Me gusta mucho la lectura y el deporte, cuidarme física y mentalmente. No bebo ni fumo. Soy una persona sana.

placeholder Nacho Guerreros y Kike Guaza, en el cartel de la obra teatral 'Juguetes rotos'. (Sergio Parra)
Nacho Guerreros y Kike Guaza, en el cartel de la obra teatral 'Juguetes rotos'. (Sergio Parra)

P: ¿Cómo has vivido la pandemia?

R: No sé si queda muy mal decir que la he vivido genial… porque el 2020 fue uno de los años que más he trabajado en mi carrera. En la pandemia me dediqué a cocinar, a hacer una dieta sana, a hacer mucho deporte en casa. Mi gente estaba bien y no he tenido ningún problema familiar con el covid, tenía trabajo… Mi situación era de privilegio en ese sentido. No me sentí agobiado en ningún momento. Me dediqué a cuidarme y a hacer muchísimo deporte, a comer bien y a leer todo lo que nunca me daba tiempo a leer y a ver muchas series y películas.

P: Hace poco perdiste a una buena amiga. ¿Cómo se enfrenta un actor al escenario con esos demonios dentro?

R: Sí… Era una amiga de toda la vida, de esas de la infancia, de tu pueblo, de tu ciudad, de las primeras personas a las que le dices que quieres ser actor. La quería muchísimo a mi amiga Anabel y se pasa muy muy mal. Le hice un pequeño homenaje en Facebook muy bonito con una de las pocas fotos que teníamos juntos. Recuerdo todos los días su existencia porque ha sido conmigo muy buena amiga. Nos hemos querido mucho. Es una jodienda, pero hay que seguir. Como actor hay que lidiar con eso. Mira, la madre de mi compañero en ‘Juguetes rotos’ falleció dos días antes de un bolo que teníamos en Coslada. Kike hizo la función y no te puedes imaginar cómo lo hizo… Nuestro oficio es así. Tienes que estar perenne y conectado con el público. Tiras de amor propio y el trabajo te ayuda a recuperarte.

P: A pesar de todo, estás rebosante de energía...

R: Toco madera. Pero me viene un año cargado de proyectos. Si tengo piernas, manos y salud, vamos para adelante con todo.

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