Un joyón familiar, una coleta y PCR: 'entramos' en la boda más blindada de los Alba
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LA DE LOS CONDES DE OSORNO

Un joyón familiar, una coleta y PCR: 'entramos' en la boda más blindada de los Alba

Todos los detalles que quizá aún no sabes de la boda de Belén Corsini y Carlos Fitz-James, condes de Osorno

placeholder Foto: Fernando Fitz-James Stuart y Sofía Palazuelo a su llegada a Liria. (LP)
Fernando Fitz-James Stuart y Sofía Palazuelo a su llegada a Liria. (LP)

Los condes de Osorno ya se han casado. Tras varios meses de espera, incertidumbre por las posibles restricciones por culpa de la crisis del coronavirus y un tiempo que amenazaba tormenta, Carlos Fitz-James Stuart y Solís y Belén Corsini Lacalle pronunciaban bien alto el ‘sí, quiero’ ante un buen número de invitados en los jardines del palacio de Liria.

Una organización salida de las expertas wedding planners de A-Típica, que en los días previos al enlace parecía que seguiría un esquema más que similar a la de Fernando Fitz-James y Sofía Palazuelo. Nada más lejos de la realidad.

Si en la boda de los Huéscar disfrutamos de un extenso número de invitados que rozó los más de 700, en esta han sido menos de la mitad. Un recorte que se ha llevado por delante a personajes tan carismáticos como Esperanza Aguirre, Ágatha Ruiz de la Prada o Paloma Segrelles y a otros tan mediáticos (sobre todo en lo que a redes sociales se refiere) como Josie, estilista e íntimo amigo de Palazuelo.

placeholder Puesto de bienvenida en los jardines de Liria. (LP)
Puesto de bienvenida en los jardines de Liria. (LP)

Una boda completamente blindada de la que, a pesar de todo, han trascendido algunos detalles que quizá pasaron desapercibidos entre tanta invitada fascinante como Inés Domecq o Alejandra Domínguez. El catering, como ya anunciamos desde estas páginas, lo sirvió Ciboulette y fue de nuevo un gran acierto entre los invitados; la novia también vistió finalmente de Navascués con un vestido del que, aunque tenemos los detalles, aun no ha trascendido ninguna foto.

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El vestido y el joyón familiar

Uno de los secretos mejor guardados de la jornada fue el vestido de novia de Belén Corsini. Creado por Navascués, hasta el momento no se ha filtrado ninguna foto del diseño, aunque lo cierto es que sí que han trascendido algunos detalles.

Se trata de un vestido corte imperio, realizado en georgette pesante de seda natural con doble falda y enagua en satin con remate bordado y mangas de una pieza abullonadas. La cola es independiente, realizada en tul plumetti bordado sobre gazar y el velo es de tul plumetti con aderezo de joya de familia.

Una joya que, tal y como ha podido saber Vanitatis en primicia, se trata de unos pendientes de brillantes propiedad de la abuela materna de la novia. Según han relatado a estas páginas personas cercanas a Belén, podrían haber sido modificados por tratarse de una pieza de alta joyería bastante llamativa.

El encargado de maquillar y peinar a la novia fue Álvaro Talayero, el favorito por excelencia de la jet patria. Mientras esperamos las esperadas fotos, sí sabemos que Belén, fiel a su estilo, lució una coleta pulida baja.

Más de 300 invitados

Mucho se especuló durante las últimas semanas sobre el número de invitados al enlace. Tras decaer el estado de alarma, los nuevos condes de Osorno pudieron abrir la mano y ampliar el número de invitaciones a una boda que en un momento dado parecía que sería íntima y estrictamente familiar.

Finalmente no fue así. Aunque no hay confirmación oficial por parte de la organización, por delante de los medios que se arremolinaron en la puerta del palacio de Liria (entre los que se encontraba Vanitatis) pasaron más de 200 invitados a pie, que posaron para ser fotografiados para la posteridad. Entre ellos, Brianda y Jacobo, hijos de Jacobo Siruela; Alejandra Corsini, prima de la novia; Sofía Barroso, madre de Sofía Palazuelo, o los propios duques de Huéscar, los más generosos y amables de la familia Alba con la prensa.

Foto: El palacio de Liria. (EFE)

Teniendo en cuenta que la mayor parte de los Alba (ninguno de los hermanos del duque y sus familias ni primos cercanos) posaron ante las cámaras, así como otros nombres de la escena patria que quisieron pasar desapercibidos, calculamos que asitirían unos 300 invitados a la boda. Una cifra alta que aún así cumplía con las restricciones: no ocupaban ni el 50% del aforo del jardín, capaz de acoger a 800 personas.


Imposible hacer fotos

A pesar de tener como testigos a más de 300 personas, no ha sido hasta hoy cuando han empezado a filtrarse fotos del interior del palacio de Liria. Tal y como nos han confesado algunos de los invitados, no solo les pidieron en varias ocasiones que mantuvieran un perfil de discreción absoluta respecto a todo lo que rodease el enlace (algunos ni siquiera respondían si venían de parte del novio o de la novia en la puerta de acceso). Nada más entrar, las organizadoras de la boda, entregaron unas pegatinas rojas a todo el mundo para que tapasen con ellas las cámaras de sus teléfonos móviles para evitar filtraciones.

No obstante, finalmente, Vanitatis conseguía en exclusiva las primeras fotos de dentro, tanto del vestido de novia de Belén como del uniforme de maestrante con el que su ya marido, el conde de Osorno, caminó al altar.

placeholder Primera foto de los novios, Carlos y Belén Corsini, recién casados. (Vanitatis)
Primera foto de los novios, Carlos y Belén Corsini, recién casados. (Vanitatis)

El aplauso a los duques

De hecho, fue ese uno de los momentazos de la llegada de los invitados al palacio. Fernando Fitz-James Stuart y Sofía Palazuelo, a quienes pensábamos que no veríamos hasta la difusión de las fotos oficiales, pasearon junto a todos los demás ante la prensa. Un gesto que fue agradecido con un sentido aplauso por los vecinos que se acercaron a ver los detalles del enlace, que gritaron “¡guapa, guapa!” a la duquesa -que por cierto, estaba espectacular-.

Foto: Sofía Palazuelo. (Limited Pictures)

Muy simpáticos, atendieron a la prensa asegurando que esa misma mañana habían hablado con sus cuñados y que estaban bien aunque algo nerviosos y que el vestido de Belén sería precioso y ella estaría “guapísima”.

Un gesto de cercanía por parte de los Huéscar que recuerda a la personalidad de Cayetana de Alba, siempre tan divertida y campechana con la prensa.

placeholder Los duques de Huéscar llegan a pie al palacio. (LP)
Los duques de Huéscar llegan a pie al palacio. (LP)

La orden de San Jorge

Tal y como pudimos observar durante el posado ante la prensa de los duques de Huéscar, Fernando Fitz-James, primogénito del duque de Alba y por lo tanto, heredero del emblemático ducado, aderezó la levita de su chaqué luciendo en la solapa una miniatura de la Sagrada Orden Militar Constantiniana de San Jorge.

placeholder Insignia del duque de Huéscar. (LP)
Insignia del duque de Huéscar. (LP)

Las mascarillas de la jet

Todos los invitados cumplieron con las normas que establecen las autoridades sanitarias y, por tanto, no vimos a ninguno de ellos desfilar sin la mascarilla de camino al enlace. Entre mascarillas higiénicas (las más habituales) y confeccionadas a juego con los vestidos, destacaron varios modelos diseñados por Bárbara Pan de Soraluce (Los Platos de Pan) para Kausi. Unas mascarillas lavables con diseños coloridos y favorecedores que siempre utilizan Preysler, Tamara Falcó o Eugenia Silva, y que durante la boda lucieron invitadas como Bárbara Mirjan, la madre de Sofía Palazuelo y otras tantas invitadas a la moda en lo que a este nuevo accesorio obligatorio se refiere.

placeholder Barbara Mirjan. (Limited Pictures)
Barbara Mirjan. (Limited Pictures)

PCR y sin coctel

Por supuesto, tal y como confesaron varios invitados antes de entrar, para evitar sustos y provocar un foco de contagio de coronavirus, todos y cada uno de los invitados y los trabajadores (de la seguridad al catering) se sometieron a una prueba PCR en los días previos a la boda.

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Una medida de seguridad, cortesía de los novios, que no consiguió evitar que pudieran celebrar el cóctel que les hubiera gustado. Cumpliendo con las medidas vigentes, según ha podido saber Vanitatis distribuyeron a sus invitados en mesas de seis personas repartidas por los jardines franceses en Liria, en la parte de atrás. Una vez sentados, los camareros repartieron entre los comensales las piezas de cóctel en menaje individual que impidiera al máximo el contacto de unos con otros sin la mascarilla.

Vestido Fernando Fitz James Sofía Palazuelo Palacio