Paloma Cuevas dice adiós a Cetrina, su empresa más emblemática con Ponce
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Paloma Cuevas dice adiós a Cetrina, su empresa más emblemática con Ponce

La empresaria y el torero ultiman los flecos legales de las empresas que tenían en común mientras preparan la comunión de su hija pequeña

placeholder Foto: Paloma Cuevas y Enrique Ponce. (CP)
Paloma Cuevas y Enrique Ponce. (CP)

Poco a poco, la normalidad está llegando a la vida de Paloma Cuevas y Enrique Ponce. Sobre todo si lo comparamos con el año pasado, cuando estaba gestándose la exclusiva que el 1 de julio de 2020 estalló en la actualidad del cuore desde la portada de 'Semana'. La empresaria más elegante y el torero más admirado eran un trasatlántico social, siempre perfectos, ajenos al escándalo, pero en la hora de su separación los ingredientes eran demasiado jugosos para dejarlos pasar, incluida la presencia de una tercera persona, la bella Ana Soria.

Tras la tormenta mediática que vivieron, la familia ha ido recomponiendo poco a poco los pedazos de ese estallido y hoy preparan con la mejor disposición la comunión de su hija Bianca, donde estarán de nuevo todos juntos. A la vez, en los despachos de sus respectivos abogados se ultiman los flecos de su ruptura legal. A finales de mayo, Enrique Ponce decidió abandonar Instagram y las huellas de aquel idilio público que tanto expuso su privacidad. Pocos días después, Ana Soria siguió el mismo camino. En abril, Paloma Cuevas abandonó 'oficialmente' la empresa inmobiliaria del torero, CPM Building. Faltaba por saber qué iba a pasar con Cetrina Sociedad Limitada, la compañía más emblemática del matrimonio, desde donde gestionan su gran finca en Navas de San Juan o el negocio del aceite gourmet que con tanto cariño pusieron en marcha antes de su ruptura.

Ahora ya lo sabemos. Desde el pasado 3 de junio, Paloma Cuevas está oficialmente fuera de la empresa. El Boletin Oficial del Registro Mercantil ha registrado la revocación de Cuevas como apoderada de la empresa. Contactamos con el entorno de Paloma para conocer las implicaciones de esta decisión, pero por el momento prefieren guardar silencio.

Foto: Paloma Cuevas y Enrique Ponce, en una imagen de archivo. (Getty)

Cetrina Sociedad Limitada gestiona la joya inmobiliaria de la pareja, la finca Cetrina, en Navas de San Juan, un espectacular terreno donde construyeron una casa de estilo andaluz y que ha servido de marco para todos los acontecimientos importantes de la familia. De hecho, la familia planea reunirse allí cuando estén todos vacunados para celebrar la comunión de la niña Bianca. La finca es propiedad en parte de Enrique Ponce y en parte de esta compañía.

Construida por Díaz y Sanjuán, la casa familiar que se encuentra en la finca jiennense cuenta con todo tipo de comodidades y algún capricho, como explican los propios arquitectos en su página web: "Situada en la Finca Cetrina, de 904 hectáreas y vinculada a la explotación agrícola y ganadera (toros de lidia), esta casa viene a completar las dotaciones de esta finca, enclavada en el término municipal de las Navas de San Juan, en la provincia de Jaén. La vivienda está adosada a una edificación existente, con la que se conecta, y en la que se dispone una capilla y diversas dependencias desarrolladas en torno a un patio andaluz. De esta forma, la casa queda orientada hacia un bello paisaje: la Cañada de Los Yeros, por la que discurre un arroyo del mismo nombre. [...] Como anécdota cabe señalar que, siguiendo los deseos de su propietario, el diseño del acceso principal de la vivienda es una adaptación de la puerta grande de la Plaza de la Maestranza de Sevilla, a la que se le incorpora, arriba del portón, un escudo en piedra con el sello de la Ganadería de Enrique Ponce".

placeholder Ana Soria, viendo a Ponce en los toros. (EFE)
Ana Soria, viendo a Ponce en los toros. (EFE)

El torero rentabiliza la Cetrina principalmente a través de la explotación ganadera y, a raíz de la creación del aceite gourmet, también agrícola. "El olivar de Enrique Ponce se extiende en las fincas de Cetrina y Avenzas, las dos muy cercanas, en el término municipal de Navas de San Juan. En las 400 hectáreas destinadas a este cultivo intensivo crecen 53.000 árboles. Aceite de cosecha temprana, fruto de aceitunas picual recogidas a finales del mes de octubre [...]. La variedad picual tiene carácter, es potente. Y el aceite de Enrique Ponce, según su productor, tiene aroma, sabor y color peculiares. Ese rasgo picante característico de la picual se matiza, y nos queda un aceite afrutado, que huele a zumo de aceitunas. Un aceite con personalidad muy mimado", se puede leer en su publicidad.

La idea del aceite fue de Paloma Cuevas, que lo ha llevado personalmente incluso después de la separación. El producto se comercializa a través de su propia web y de El Corte Inglés, a 19,80 euros la botella de 500 ml. Los resultados de la empresa, sin embargo, no son buenos. En 2018 perdió 324.136 euros, lo que disparó casi un 90% las pérdidas respecto a 2017, cuando se dejó 39.000 euros. El informe de cuentas presentado a finales de año ahondaba en los malos datos. La sociedad, que da trabajo entre personal administrativo y agrario a casi 30 personas, perdió 207.000 euros, una cantidad significativa (aunque reduce las pérdidas en más de 120.000 euros), en 2019.

A pesar de contar con las mejores credenciales, el informe de cuentas advertía entonces de la viabilidad de la compañía en uno de sus apartados. Al cierre de 2019, el capital social de la entidad ascendía a 3.545.971 euros. "Las pérdidas acumuladas han dejado reducido el patrimonio neto a una cantidad inferior a la mitad del capital social de la empresa", un extremo que, con arreglo a la Ley de Sociedades, implica que la compañía debería disolverse, "a no ser que este se aumente o se reduzca en la medida suficiente y siempre que no sea procedente solicitar la declaración de concurso". Dice el informe que el administrador único (Ponce) debería "convocar Junta General" para solventar esta situación.

Foto: Enrique Ponce y Ana Soria, durante un paseo en pareja. (Instagram @enriqueponce)

El informe de los gestores de Ponce también advierte de que, al cierre del ejercicio, la reserva legal con la que debe contar la compañía para asegurar su futuro "no había alcanzado el mínimo legalmente establecido". Además del negocio del aceite, la actividad principal de esta sociedad está en la compra, venta y explotación de todo tipo de productos del campo, tanto agrícolas como ganaderos, y la comercialización y cría de ganadería y animales de granja. Enrique Ponce es el accionista mayoritario, aunque una empresa olivarera de Jaén cuenta también con un pequeño porcentaje. Y Paloma Cuevas aparecía como apoderada hasta la semana pasada.

Hasta hace relativamente poco, el papel de Paloma Cuevas en las empresas de Ponce era meramente representativo. Fuentes cercanas a la empresaria matizaron en su día a Vanitatis que su rol era un mero adjetivo legal y que no gestionaba ni estaba involucrada en las empresas de su marido. De los intereses económicos del maestro de Chiva se han ocupado principalmente Álvaro Ponce, hermano del maestro, y su socio Tomás Poblaciones. Cuando el hermano dejó sus cargos en las sociedades del torero en 2017, Cuevas empezó a implicarse más en el día a día, dados sus estudios de Empresariales (de hecho, es ella quien gestiona los intereses de su padre, Victoriano Valencia).

Pero no tuvo demasiado margen de actuación y ahora, cuando el matrimonio está ultimando su divorcio, Cuevas ya ha salido de todas las compañías de Ponce. El valenciano cuenta con varias empresas dedicadas a la gestión de alquileres. Ponce es propietario de varios locales comerciales y naves en Úbeda, Villacarrillo, Torremolinos o Fuengirola que alquila a otros empresarios. Los locales albergan negocios tan dispares como una discoteca o un supermercado.

La gestión de estos alquileres se lleva a cabo a través de diversas sociedades. La matriz es CPM Building, con sede en la madrileña y aristocrática plaza de la Lealtad. Se creó en 1997 y su objeto es la compra, venta y explotación de bienes inmuebles. CPM cuenta con un activo de 3.800.000 euros y en el año 2019 cerró perdiendo dinero, en concreto más de 27.000 euros. La cifra no es buena, teniendo en cuenta que en 2018 los resultados superaron los 200.000 euros positivos.

Paloma Cuevas aparecía como apoderada solidaria de CPM hasta finales de abril, cuando el BORME también hizo oficial su cese. Con su salida de Cetrina, parece que el horizonte legal se está aclarando y ya no hay nada (empresarialmente hablando) que les una.

Paloma Cuevas Divorcio Enrique Ponce