Mayte Spínola, Filomena y la obra 'Land Art' del exyerno real
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ANTONIO VIGO

Mayte Spínola, Filomena y la obra 'Land Art' del exyerno real

El que fuese marido de la fallecida Érika Ortiz ha sido uno de los artistas más destacados de una exposición nacida a raíz del temporal que pasó por España el pasado enero

placeholder Foto: Mayte Spínola. (FOTO: Rosa Gallego y Carmen Palomero)
Mayte Spínola. (FOTO: Rosa Gallego y Carmen Palomero)

Mayte Spínola ha convertido la tragedia que supuso Filomena para el campo en obras de arte a través de una muestra en la que han participado varios artistas. Una idea que surgió cuando la nieve fue desapareciendo y lo que veía a su alrededor eran ramas de encinas centenarias tronchadas, pinos, alcornoques, árboles de ámbar, de mimosa y sauces destrozados por el temporal.

Una de las obras más especiales de la exposición y más conectada con la propia corriente del ‘land art’ es la escultura a base de finas ramas colocadas en forma de círculos concéntricos y espejo que en la parte superior recogen la luz natural. El artista es Antonio Vigo, pareja de la fallecida Érika Ortiz Rocasolano y padre de Carla, la sobrina de la reina Letizia.

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Antonio Vigo y Érika Ortiz.

La muestra parte de una vegetación natural y otra más especial que crecía alrededor de la piscina y que ella misma había plantado hace ya muchos años. Este lugar es, para la mecenas y fundadora del grupo Pro Arte y Cultura, su reducto emocional. La adquirió su marido, Graciliano Barreriros, uno de los hermanos que hizo posible el desarrollo de la automoción en España, y aquí vivieron felices con sus tres hijas. Cuando falleció el empresario, Mayte siguió muy unida a este lugar que ha convertido en un espacio cultural único en España.

placeholder El primer premio, 'Órgano en el olivo', de Rosa Gallego, suena con la lluvia y con el agua del aspersor. (Foto: Rosa Gallego y Carmen Palomero)
El primer premio, 'Órgano en el olivo', de Rosa Gallego, suena con la lluvia y con el agua del aspersor. (Foto: Rosa Gallego y Carmen Palomero)

“Tuve media hora para entristecerme ante el resultado del temporal. Y a continuación me dije: ‘Mayte, de algo negativo tienes que sacar la parte positiva', que es lo que he hecho siempre. Y me puse manos a la obra. Lo primero fue conectar con mi gente y explicarle la idea de montar algo diferente. Y así nació esta muestra de 'land art', con más de cien artistas nacionales y extranjeros. En menos de dos meses conseguimos trasladar la idea a la realidad”. Para los no iniciados, es una corriente de arte contemporáneo donde los artistas utilizan la naturaleza y el paisaje como materia prima.

placeholder 'Palomas de la paz', de Rosa Serra. (Foto: Rosa Gallego y Carmen Palomero)
'Palomas de la paz', de Rosa Serra. (Foto: Rosa Gallego y Carmen Palomero)

De esta manera improvisada y con los artistas ilusionados salió adelante esta muestra donde los troncos, ramas y hojas de los árboles son la base para unas obras originales creadas en menos de dos semanas. “Se cuidaron totalmente las medidas sanitarias y, aunque el trabajo se realizaba al aire libre, todos estábamos con mascarilla. Por la tarde les organizaba una merienda también en el jardín y comentábamos cómo le iba a cada uno su trabajo. Además, había que organizar la retirada de vegetación. Los servicios de mantenimiento se llevaron 90 toneladas”.

Obras de carácter especial

En esta muestra tan original llama la atención cómo Rosa Gallego ha utilizado como base un olivo para crear un órgano que suena con la lluvia del aspersor del agua y que consiguió el primer premio. Las palomas que adornan un pino centenario al que hubo que talar todas las ramas vencidas por la nieve; un carruaje desvencijado modificado por Villarroel y Susana Alonso, la estructura de un carro de José Luis Guluaga y el arte movible de Ovejero. Y así podríamos seguir con todos los artistas que utilizaron el material natural que Filomena quiso destruir y no consiguió.

placeholder Rosa Gallego, ganadora del primer premio. (Foto: Carmen Palomero)
Rosa Gallego, ganadora del primer premio. (Foto: Carmen Palomero)

La de Antonio Vigo ha sido una de las más destacadas. El exyerno real es profesor de Bellas Artes en la Universidad de Aranjuez y muy respetado en China. Desde hace seis años es uno de los artistas invitados para participar en exposiciones colectivas en la ciudad de Wuhu. En su última participación en 2019, cuando la pandemia no era inimaginable, Vigo recibió uno de los premios principales en la muestra internacional ‘Liu Kaiqui’, considerada como una de las exposiciones de escultura más importantes del espacio público en China.

Mayte Spínola explicaba a Vanitatis que “su propuesta aquí en el Romeral es una de las más representativas de land art. Su obra sale directamente de la tierra”. Vigo, junto con Pedro Sandoval, Rosa Serra, Rosa Gallego, los jóvenes Casimiro Habsburgo Lorena y Miguel Mirales Fiool, fueron algunos de los premiados por un jurado presidido por la mecenas.

“No ha sido fácil porque el nivel ha sido muy alto. Me gustaría destacar cómo ha funcionado en todo momento la camaradería. Si alguno de los artistas necesitaba algo, allí estaban los demás para ayudar. Ha sido muy bonito y el resultado espléndido. La alcaldesa de Pozuelo dio todo tipo de facilidades y desde el primer momento conté con su apoyo. Este museo al aire libre es un ejemplo de lo que se puede hacer cuando desde los estamentos públicos se apoya la cultura”, explica Mayte, que además de impulsar el Grupo Proarte es pintora y escultora. Una de las propuestas que ya se inició con la anterior exposición de esculturas sirvió para que colegios y otros colectivos acudieran al Romeral.

Las facetas de Mayte Spínola

Otra faceta menos lúdica pero que también desarrolla es su vertiente empresarial como bróker. “Soy de una generación cuyo fin era casarse y tener hijos. Tuve la suerte de tener un marido que me dejó ser libre y desarrollar mi creatividad. Me educaron para ser madre de familia y participar en el vida social de Madrid de aquellos años con fiestas y cenas diarias”. Mayte Spínola se reveló y desarrolló su parte creativa. Se dedicó a pintar, una actividad que estaba bien para estar por casa pero no para exponer en galerías de arte, que fue precisamente lo que hizo.

placeholder Doña Elena, junto a Mayte Spínola. (VA)
Doña Elena, junto a Mayte Spínola. (VA)

Su obra comenzó a cotizarse y así hasta ahora. Construyó su propio museo en Marmolejo (Jaén), al que ha añadido la Casa del Agua, un hotel boutique para que artistas y visitantes internacionales puedan disfrutar del turismo en esta zona de España. Ha potenciado catorce museos por medio mundo, incluido uno en Laponia. El año pasado fue también la artífice de una iniciativa que sorprendía a los ciudadanos de Madrid. De pronto aparecieron por el centro de la capital, en la zona de la Puerta de Alcalá y el ayuntamiento, grandes limones de resina y fibra de vidrio decorados. La idea había salido de la cabeza de Spínola.

Un grupo de artistas fueron los encargados de crear sus propias obras que estuvieron expuestas durante varios meses. Una de las personas más queridas para la mecenas y de las primeras en felicitarla fue la infanta doña Pilar, a la que la pintora echa de menos continuamente: “Siempre me apoyó en todo lo que hacía y esta exposición le habría encantado”.

La empresaria compartía veranos en la urbanización Sol de Mallorca con la duquesa de Badajoz y en sus últimos ingresos hospitalarios en la isla era ella quien permanecía a su lado. Una amistad que comenzó en la infancia y que perduró a lo largo de los años también con el resto de la familia Borbón. Una de sus pinturas con imágenes de gaviotas adornaba una de las paredes del yate Fortuna. Hay una foto de hemeroteca en la que aparece la reina doña Sofía con las infantas, el príncipe Felipe y las reinas Federica y Ana María de Grecia junto al cuadro de referencia.

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