¡Aviso a influencers! El código de conducta empieza a dar su frutos: primeras sentencias
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¡Aviso a influencers! El código de conducta empieza a dar su frutos: primeras sentencias

La normativa se puso en marcha a principios de año y es ahora cuando empieza a dar sus primeros resultados

placeholder Foto: Una influencer toma una fotografía para sus redes. (iStock)
Una influencer toma una fotografía para sus redes. (iStock)

Las redes sociales son un increíble vehículo de información y, cada día, actrices, cantantes y famosos de distintos sectores las utilizan para compartir con sus seguidores experiencias personales, logros deportivos o, simplemente, estados anímicos. Pero en esa avalancha de fotos, textos y mensajes se cuelan también algunos que tienen un claro marcado publicitario. De hecho, se estima que el marketing de influencers genera más de 100 millones anuales en nuestro país y, aunque existían ciertas normas de veracidad y transparencia entre nuestros famosos, no había unas normas claras de juego.

Para poner coto a lo que es y lo que no es un mensaje explícitamente publicitario, se puso en marcha el 1 de enero el 'Código de conducta sobre el uso de influencers en la publicidad', acordado por Autocontrol y la Asociación Española de Anunciantes, que empieza ya a dar frutos.

Después de una época en la que no se tenía en cuenta la separación entre mensajes publicitarios y no, este organismo está empezando a atender demandas de particulares contra el uso incorrecto o poco claro de los posts que tienen un carácter puramente comercial.

placeholder Un grupo de chicas con sus smartphones. (iStock)
Un grupo de chicas con sus smartphones. (iStock)

Así ha ocurrido con la reclamación que se activó el 27 de marzo de 2021 cuando un particular presentaba una queja contra una publicidad de la que es responsable una compañía chocolatera. El post salía en el perfil de una actriz e influencer conocida en el que aparecía sosteniendo una tableta de la marca mientras escribía un texto inspiracional con frases como “me gusta vivir la vida intensamente”, dejando ver su pasión por este producto (“Soy una fan incondicional que roza la adicción por el chocolate”, señalaba), para finalmente hacer alusión directa a la firma.

Aunque una de los muchos hashtags que escribía en su post era #ad, y se etiquetaba la marca del chocolate, el jurado entendió que la publicidad reclamada no resultaba por sí sola, dadas sus características, clara y manifiestamente reconocible como tal publicidad, no siendo además suficiente la advertencia 'ad' para informar de su propósito promocional. En particular, dicha advertencia no era identificable ni por su tenor literal (término expresado en otro idioma) ni por su ubicación (diluido entre otras indicaciones finales y hashtags), y por lo tanto no era explícita, inmediata ni adecuada al medio en el que se insertaba (Instagram), resultando contraria a la norma 5 del 'Código de conducta sobre el uso de influencers en la publicidad'.

placeholder El uso de los mensajes publicitarios, a examen. (iStock)
El uso de los mensajes publicitarios, a examen. (iStock)

Como informan a Vanitatis desde la asociación de autocontrol, “una vez interpuesta una reclamación ante el jurado, sea a un anunciante, un influencer o a ambos, esta se tramita frente a la persona a la cual se ha interpuesto, y las comunicaciones se mantienen estrictamente entre reclamante y reclamado. En este caso, el reclamado fue el anunciante”. Así que fue a la empresa chocolatera a la que se le interpuso la reclamación.

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