El legado de Mila Ximénez a su hija Alba: un patrimonio más emocional que económico
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ADIÓS A MILA

El legado de Mila Ximénez a su hija Alba: un patrimonio más emocional que económico

La colaboradora de 'Sálvame' nunca le dio importancia a los bienes materiales, como ella misma afirmó. La periodista falleció después de años de lucha para vencer el cáncer

placeholder Foto: Mila Ximénez. (Cordon Press)
Mila Ximénez. (Cordon Press)

Desde hace 13 años, Mila Ximénez nos acompañaba cada tarde, de lunes a viernes, desde el plató de ‘Sálvame’. Entonces, su imagen era la de una mujer fuerte, vivida y con mucho amor propio. Pero no siempre fue así: la sevillana no ha tenido un camino fácil y eso la había marcado. Tanto que, muchos años antes de sufrir el terrible cáncer que ha acabado con su vida, tomó grandes decisiones pensando en el día en que ella no estuviera.

Quiso despojarse de propiedades y ataduras, tal como ella misma declaró en el programa de Telecinco en más de una ocasión. Su único objetivo era que Alba, su única hija, no tuviera nada pendiente, nada de lo que preocuparse, aunque hace años que ella se vale por sí misma en el terreno económico. Reside en Ámsterdam con su marido y sus dos hijos, y desde allí ha viajado innumerables veces a España en los últimos meses para estar junto a Mila, siendo su gran apoyo. La unión entre ellas era muy estrecha y es que, cuando la joven solo era una niña, fue precisamente la precaria situación económica de su madre la que las mantuvo separadas algunos años, que paradójicamente las acercaron más.

Foto: Alba Santana y Mila Ximénez, en el debate final de 'Supervivientes' en 2016. (Cordon Press)

Por ello, para Mila, lo material nunca ha tenido un gran valor. Comenzó muy joven a trabajar como periodista. En 1984, recién casada con Manolo Santana, el padre de su hija, se unió a Jaime Peñafiel en la publicación ‘La Revista’; en 1986 le dieron una columna en ‘ABC’ que se tituló ‘Un café con Mila’. A su vez colaboraba en la radio junto a la que entonces fue su gran amiga, Encarna Sánchez. Después, tuvo un parón complicado: fueron los años tras su divorcio cuando vivió un momento muy duro y pasó grandes apuros económicos que la llevaron a tomar la decisión de que su hija, entonces muy pequeña, residiera con su padre para que tuviera una vida más acomodada.

Foto: Mila Ximénez y Manolo Santana. (Getty)

Pero en 2004 resurgió. La llamaron para trabajar en ‘Crónicas marcianas’ y desde entonces no se había desligado de Mediaset. Su vida cambió. Ella misma explicó en una entrevista en el ‘Chester’ de Risto Mejide que “cobraba medio millón de pesetas por programa y hacía tres a la semana. Hubiera hecho lo que hiciera falta”. Aunque también reconoció que “si pudiera olvidar una etapa de mi vida, sería esa”. Encadenó esta colaboración con 'TNT', más tarde se hizo un hueco en ‘A tu lado’ y después en ‘La noria’, hasta el fin de su emisión en 2012. Desde 2009, lo compaginó con ‘Sálvame’ y desde entonces comenzaron sus años más productivos laboralmente hablando.

placeholder Mila Ximénez, con Jorge Javier en 'Supervivientes'. (Mediaset)
Mila Ximénez, con Jorge Javier en 'Supervivientes'. (Mediaset)

Además de ‘Sálvame’, participaba en ‘Sábado Deluxe’. Era comentarista habitual de realities y participó en 2016 en ‘Supervivientes’ y en 2019 en ‘Gran Hermano VIP’, siendo finalista en ambos casos. Escribía un blog semanal en ‘Lecturas’ y hacía entrevistas de manera habitual para la publicación. Además de la trayectoria televisiva, hizo una pequeña incursión en el mundo empresarial lanzando una línea de cremas en 2016 que, durante casi dos años, estuvo funcionando bastante bien, pero jamás lo facturó a su nombre.

Empresas y pisos

En 2020, la colaboradora extinguió la última empresa en la que figuraba su nombre: Alexal y Malube SL. A través de ella, y constando su hija como administradora, facturó en su momento el negocio de cosmética cuyo nombre era Kisé. Años antes, en 2004, dio de alta Almisan 2 SL, una empresa dedicada a la consultoría con domicilio fiscal en Sevilla que cerró su hoja registral en 2016. Y eso es todo. A su nombre no constaba nada más, prueba de que, tal como siempre argumentaba, no le daba demasiada importancia a la riqueza en bienes o propiedades.

Foto: La hija y hermanas de Mila llegan al tanatorio. (Gtres)

En su último año, se trasladó del barrio de Salamanca, donde llevaba más de una década viviendo de alquiler, a una casa con mayores comodidades en Chamartín. Un piso de lujo de 204 m2 por el que pagaba 2.700 euros al mes. El motivo del cambio fue poder tener más espacio para cuando su hija y sus nietos viajasen a Madrid. Allí vivió sus últimos días, acompañada de su Alba y sus hermanos, que eran, a fin de cuentas, lo único que le importaba retener a su lado.

Mila Ximénez
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