Por qué sigue siendo muy necesario hablar de derechos en la comunidad LGTBI
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Por qué sigue siendo muy necesario hablar de derechos en la comunidad LGTBI

Como cada año, en Vanitatis publicamos un especial dedicado a dar voz al colectivo, a través de figuras de distintos ámbitos

placeholder Foto: Fotomontaje de Vanitatis.
Fotomontaje de Vanitatis.

Nos van a permitir que arranquemos este artículo con una cita pop y, si les parece, incluso kitsch, pero van a entender por qué... "Un pasito pa'lante, un pasito pa'trás". Sí, están en lo cierto, es 'María', el primer gran éxito en España de Ricky Martin. Pues esta imagen a golpe de caderazo ejemplifica muy bien la situación que se ha vivido en estos días con respecto a los derechos y reivindicaciones del colectivo LGTBI, pero no es una excepción sino una tendencia.

España sigue siendo uno de los países con una de las legislaciones más avanzadas del mundo, baste como muestra la aprobación en el Consejo de Ministros el pasado 29 del antiproyecto de la ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos LGBTIQ, que, por cierto, ha generado gran división social y también en las filas del propio PSOE. Lo que evidencia que queda mucho camino por recorrer en pos de la igualdad de facto y la inclusión. Una de las voces que ha querido subrayar los avances que supone es el diputado Arnau Ramírez, del PSC: "Se prohíben las aberrantes terapias de conversión y se reconocen derechos en distintos ámbitos como la cultura, el deporte, el trabajo, la educación, la sanidad, la infancia, la juventud o la acción exterior. España, una vez más, pionera en la conquista de derechos y la defensa de la diversidad".

placeholder Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. (EFE)
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. (EFE)

No ocurre lo mismo en Hungría, donde el pasado 15 de junio aprobó una ley anti-LGTB que Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, tildó de 'vergonzosa' y que sirve de epítome de los pasos hacia atrás a los que hacíamos alusión. Ha generado un enorme estupor y condenas por parte de la comunidad internacional (está por verse en qué quedan en términos prácticos) y en el propio seno de la Unión Europea, pero hablamos de un país en el que la homofobia lleva creciendo desde hace décadas. Así lo ponía de manifiesto en 'En el cuarto oscuro' (Anagrama, 2018) la escritora Susan Faludi, ganadora de un Pulitzer de Periodismo, en este libro biográfico sobre su padre, Stefanie Faludi, quien se había sometido a una operación de reasignación de sexo en Tailandia y después se había instalado en su país natal, Hungría, tras décadas viviendo en Estados Unidos para reencontrarse con sus raíces y vivir bajo la identidad que siempre quiso tener.

En este libro-reportaje, la autora describe cómo fue la celebración del desfile del Orgullo de 2009 en Budapest con imágenes escalofriantes que explican cómo una parte de la sociedad húngara ha abrazado la xenofobia y la homofobia como manera de entender el mundo: "Bandas de sedicentes 'patriotas húngaros' cruzaron las vallas rompiéndolas y arrojaron botes de humo, petardos, adoquines, botellas, huevos rellenos con ácido, comida podrida y excrementos. Atacaron por igual a manifestantes y policías, apalearon a un conocido informador radiofónico de tendencia liberal y agredieron a un gitano designado para actuar en el concierto programado. Abofetearon y escupieron a un político socialista que estaba apoyando oficialmente la manifestación y atacaron un vehículo con verdadera saña, rompiendo las ventanillas: en él iban la exministra de Igualdad Katalin Lévai y Gábor Szetey, el ministro socialista de Recursos Humanos y primer funcionario del Gobierno reconocidamente homosexual".

Foto: Arnau Ramírez y Felipe Sicilia, en el Congreso de los Diputados. (Limited Pictures para Vanitatis)

Volvamos a nuestro país y a 2021... Son distintas las voces que en nuestro especial editorial han reivindicado la necesidad de la ley trans, y así Jimena González, portavoz adjunta de Más Madrid en Chamberí y coordinadora de Más Madrid LGTBI+, mantiene que "por primera vez en este país, ser trans y vivir la propia identidad con libertad y apertura esté empezando a no suponer una condena automática y fulminante a la marginalidad, al menos no en todos los casos". Y Valeria Vegas, periodista y biógrafa de la Veneno, destaca respecto a la controversia generada por ciertos sectores del feminismo y la población que se opone a ella que "estamos viendo normal que se cuestionen y sean motivo de debate los derechos y decisiones de otras personas, considerando que podemos inmiscuirnos en la vida de los demás".

Agresiones homófobas

Más allá de las cuestiones legislativas, no podemos perder de vista la realidad social y las manifestaciones cotidianas de homofobia. De hecho, según el Observatorio Madrileño contra la LGTBifobia, se registraron en el último año 269 'incidentes de odio', a pesar del confinamiento. Unas cifras sustancialmene inferiores a años anteriores, precisamente por los condicionantes de la pandemia, lo que explica que "los incidentes en los locales de ocio hayan descendido un 66%", mientras que se han incrementado "en la vivienda habitual" hasta un 33%. En cuanto al perfil de los agresores, destacan que "sigue siendo un hombre menor de 30 años" y, respecto a las denuncias, "la tasa ha caído casi un 7% después de varios años aumentando", manifiesta Rubén López, director del Observatorio y vocal de delitos de odio de Arcópoli.

placeholder La presidenta de COGAM, Carmen García de Merlo, y la presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB), Uge Sangil. (EFE)
La presidenta de COGAM, Carmen García de Merlo, y la presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB), Uge Sangil. (EFE)

En esta idea de falta de protección efectiva, incide el último informe publicado por COGAM, donde se concluye que "el colectivo sigue siendo objeto de actitudes violentas y discriminatorias, tipificadas en nuestro Código Penal como delitos de odio, cometidas por razón de los prejuicios y la intolerancia, y que suponen un grave riesgo para el conjunto de la sociedad. En ocasiones no encontramos una aplicación real de estas leyes y entendemos que el Estado no se comporta como garantista del cumplimiento de la normativa. Muchas agresiones sufridas no obtienen en la realidad reproche penal, esto también fomenta que el número de denuncias realizadas por delitos de este tipo sea menor, lo que demuestra que muchos casos no son ni siquiera puestos en conocimiento de las autoridades".

Salir del armario

Otra de las cuestiones que siguen siendo cruciales y aún una dificultad, y por lo tanto un handicap para el colectivo LGTBI, es salir del armario. No solo en el ámbito familiar, también en el laboral, como refleja un informe elaborado por Óscar Muñoz para REDI (Red Empresarial por la Diversidad e Inclusión), en el que concluye que “solo el 38% de las personas LGBT en España están completamente fuera del armario en sus trabajos. Por tanto, para un 62% de ellas existe la necesidad explícita de ocultar su orientación sexual e identidad de género, parcial o totalmente, en sus interacciones profesionales”. El propio informe indica que “el 58% de las personas LGBT señala como causa principal el querer mantener su vida personal separada del trabajo”.

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Otra herramienta muy útil para calibrar la situación empresarial en este sentido es el 5º informe Aeaqualis, que acaba de ver la luz y que recoge las mejores prácticas en la gestión de la diversidad LGTBI en empresas e instituciones. Margarita Alonso, su directora académica, mantiene que "cada vez mayor número de empresas trabajan la D&I (índice diseñado por Red Acoge Empresas) y otras, impulsadas por el #MeToo, se ven obligadas a hacer alguna acción para no quedarse atrás. Cuando contactamos con estas entidades y les pedimos que nos cuenten sus buenas prácticas, nos dicen 'ya hemos firmado el documento de normas de conducta de tal organismo o nos hemos hecho miembros de tal organización', pero no lo olvidemos, cualquier iniciativa es buena y mejor que nada, pero gestionar la diversidad LGBT+ en las empresas no es solo firmar un papel. No es eso".

Prácticas para mejorar

Encontramos conclusiones en el mismo sentido en la guía ADIM LGBT+, coordinada por José Ignacio Pichardo, para "la inclusión de la diversidad sexual y de identidad de género en empresas y organizaciones". Así, leemos que "un 54% de las personas LGBT justifica su invisibilidad en el trabajo con el argumento de que es una cuestión privada", y destaca además que "solo el 55% del colectivo LGBT que tienen hijos/as se siente cómodo hablando de ellos, frente a un 71% de personas del total que comparte este tema de conversación con bastante o total libertad".

placeholder Charlie Martin, a la espera de competir en Le Mans. (Foto: Cortesía)
Charlie Martin, a la espera de competir en Le Mans. (Foto: Cortesía)

Dar ese paso tampoco resulta fácil en muchas ocasiones en el ámbito familiar, pero queremos poner el foco en un caso de éxito, la piloto Charlie Martin, primera mujer trans que quiere participar en las 24 horas de Le Mans: "Salí del armario con mi madre cuando tenía 11 años y con algunos amigos del colegio. Mi madre, de alguna manera, siempre lo supo. Estamos hablando de 1995 y la situación no era la misma que ahora, en la que resulta más fácil. Para entender lo que significa ser transgénero, ahora a mi madre le podría haber enseñado vídeos de YouTube o blogs de gente que estaba transicionando, pero antes no existía nada de eso. Es duro para cualquiera no tener a sus padres para apoyarle. Tengo la suerte de tener dos hermanos mayores y una hermanastra que me han apoyado mucho. También he tenido mucha suerte con mis amigos. Es algo a lo que te acostumbras y vives con ello, pero es muy triste".

Queremos concluir enfatizando una vez más la situación de privilegio y avances que hay en España, pese al trecho que aún hay por recorrer. Y es esta una cuestión que queda de manifiesto en el mapa de la homofobia en el mundo, que hemos elaborado para este especial periodístico, y que arroja unos datos escalofriantes: en más de un tercio de los países del mundo están penalizadas de una manera u otra las relaciones sexuales consentidas entre personas del mismo sexto, en 12 de ellos con pena de muerte, y en otros 68 están prohibidas y penadas con hasta 20 años de prisión, cuantiosas multas o latigazos.

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