Pilar Bardem, una mujer que hizo de su libertad su manera de vivir
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OBITUARIO

Pilar Bardem, una mujer que hizo de su libertad su manera de vivir

La actriz ha fallecido a los 82 años este sábado, 17 de julio, en la clínica Ruber Internacional de Madrid a consecuencia de la enfermedad pulmonar que padecía

placeholder Foto: Pilar Bardem recoge el premio Mujeres en Unión. (EFE)
Pilar Bardem recoge el premio Mujeres en Unión. (EFE)

Los hijos de Pilar Bardem comunicaban este sábado la muerte de la que ha sido la matriarca del clan. Tenía una grave afección pulmonar. Una mujer poderosa en el terreno profesional que no lo tuvo fácil en su vida afectiva. Un marido con el que tuvo tres hijos, pero que nunca ejerció su responsabilidad.

Ella misma lo contaba cuando era entrevistada: “He tenido una vida difícil si se ve desde fuera, pero para mí de gran intensidad. Muy diferente a las de mujeres de mi generación, que no tuvieron libertad de elección. Yo sí, para dedicarme a lo que me gustaba que era el teatro. Nací cuando acabó la guerra en 1939 y mis padres vivieron una posguerra dura. Salimos adelante como el resto de españoles en una etapa de racionamiento y más adelante con una dictadura que duró demasiado”, contaba hace tiempo en la revista 'Tiempo' y lo recordaba cada vez que relataba su historia vital.

Trabajó en más de ochenta películas, cuarenta obras de teatro y series de televisión, y quizá lo más importante fue que su capacidad para sacar a sus tres hijos adelante sin el apoyo de un padre que despareció demasiado pronto. Y quizá fue lo mejor para ella. Al menos cuando, al cabo de los años, pudo ver en qué se habían convertido los tres con sus carreras profesionales, sus vidas laborales y afectivas realizadas.

A diferencia de su hijo Javier, que cuando se convirtió en estrella tomó un camino diferente e incluso distante, la Bardem (como siempre se la llamó) mantuvo una relación espléndida con la prensa de todo tipo. No solo la especializada en cine, sino también con la dedicada al entretenimiento que tanto aborrece el hijo oscarizado en 2007 por su papel en ‘No es un país para viejos’.

placeholder Pilar Bardem posa en la alfombra roja junto a dos de sus hijos, Javier y Carlos. (Getty)
Pilar Bardem posa en la alfombra roja junto a dos de sus hijos, Javier y Carlos. (Getty)

La madre era cercana, divertida, cariñosa y muy colaboradora con los periodistas a los que había conocido cuando estos empezaban. Muchas veces, la cita profesional era en La Bardemcila, el bar familiar que regentaba su hija Mónica en el barrio de las Letras y que con el tiempo tuvo problemas con los trabajadores.

Una vez que terminaba la entrevista, el encuentro se podía alargar hasta muchas horas después. Y si se terciaba, se quitaba uno de los amuletos en forma de sortija o de colgante que llevaba y lo regalaba. Siempre de plata, que era su material preferido porque decía que era energético.

Le gustaba hablar de todo: de su familia, de sus nietos, a los que mimaba, abrazaba y besaba y presumía de lo listos que eran; de su matrimonio desastroso, donde aguantó lo que hoy sería denunciable; de la admiración por sus hijos y no por lo que habían conseguido profesionalmente sino por lo buenos que eran, siempre pendientes de ella. Más aún, estos últimos años en que su salud estaba muy resentida.

Una dedicación que, a veces y con ironía, definía como intensa. Reivindicaba su libertad precisamente porque ella sí que tuvo que luchar por ella en un mundo donde las mujeres independientes abandonadas por maridos malvados lo tenían muy difícil.

Oficialmente dejó de fumar de cara a sus hijos, no así con sus amistades más cercanas con las que compartía pitillos y cervezas. Las mismas a las que invitaba cuando citaba a la prensa en La Bardemcilla. Decía que había que vivir con todas las consecuencias: “Yo soy como Chavela (Vargas), le recomendaron que no podía fumar, ni beber y ella hacía de todo. Y yo seguí su mensaje, menos eso (y aquí se refería al asunto sexual) que lo abandoné hace tiempo”.

En estos últimos años, fueron sus hijos los que estaban pendientes de que no le faltara nada. Como jubilada explicó en muchas de sus entrevistas que cobraba una “pensión de mierda” después de tantos años de trabajo. En su caso, esta reivindicación no iba por ella sino por las personas que no tenían la suerte de tener un apoyo familiar como el suyo.

Pilar Bardem fue una mujer solidaria, con una ideología de izquierdas pero sin intransigencias ni vetos a los que no pensaban como ella. Le gustaba Julio Iglesias y fue amiga de Arturo Fernández y de otros compañeros que no compartían ideas pero sí su amor por la profesión.

Descanse en Paz una mujer que hizo de su libertad su manera de vivir.

Pilar Bardem