Los desencuentros de los hijos de Palomo Linares por la finca El Palomar
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Los desencuentros de los hijos de Palomo Linares por la finca El Palomar

Los tres hijos de Sebastián Palomo Linares están enfrentados por la gestión de la finca El Palomar. La Agencia Tributaria, además, les reclama casi medio millón de euros

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Sebastián Palomo Linares, en una imagen de archivo. (Gtres)

Cuando parecía que habían regresado al anonimato, Vanitatis ha podido saber en exclusiva que los tres hijos de Sebastián Palomo Linares han vuelto a sus desencuentros familiares por la finca El Palomar. Miguel, el mediano, se encargaba de la explotación económica de este lugar y tomaba decisiones a veces sin consensuar. Este es uno de los principales problemas actuales entre los hijos del mítico torero. El otro son los problemas económicos que en la actualidad arrastra este campo, sobre el que pesa una anotación de embargo reciente. Todo ello ha hecho que, de nuevo, los hermanos estén enfrentados por cómo se gestiona la finca. Vanitatis ha querido saber la opinión de los dos hijos mayores que tuvo el torero con Marina Danko, pero no ha sido posible.

No es la primera vez que hay un distanciamientos entre ellos. Estuvieron enemistados tras la muerte de su padre, que falleció el 24 de abril de 2017. Años después solucionaron sus diferencias, como así confirmaron públicamente. Pero esta falta de acuerdo que les tuvo enfrentados durante un tiempo ahora ha vuelto a reproducirse, como confirman personas que fueron de confianza de Palomo Linares.

placeholder El Cordobés y Palomo Linares, en una imagen de archivo. (EFE)
El Cordobés y Palomo Linares, en una imagen de archivo. (EFE)

El motivo de ese distanciamiento inicial y del de ahora siempre fue el mismo: la finca El Palomar, ubicada en el término municipal de Seseña (Toledo). Por un lado están el hijo primogénito y el pequeño, Sebastián y Andrés. Por el otro, Miguel, el mediano, que de los tres fue el que más apoyó al torero tras su separación matrimonial de Marina Danko. Sebastián fue el más 'famoso' de los tres, pero ahora lleva una vida alejada de los medios, enfocada en su profesión y en su labor como escritor.

Miguel vivía en El Palomar, con su mujer Marta González, y al separarse de la hija de Dámaso González mantuvo ese lugar como su domicilio habitual. Se encargaba de la gestión económica por decisión paterna y los hermanos no participaban en las decisiones que afectaban a los bienes del torero. Pero ahora eso ha cambiado.

Los Lozano al rescate

En realidad, El Palomar no era propiedad de Palomo Linares, sino de los empresarios taurinos y ganaderos Eduardo y Pablo Lozano a través la Sociedad Agrícola de La Sagra S.A. Los hermanos Lozano, que gestionaron la plaza de Las Ventas durante años, fueron los descubridores del maestro y a los que Palomo Linares hizo ganar mucho dinero. Así lo reconocía cuando hablaba de su trayectoria profesional para Vanitatis en un reportaje en vídeo donde mostraba su casa y sus cuadros: “Ellos creyeron en mí y me ayudaron. Son mi familia”, reconocían a Vanitatis.

Por su parte, Eduardo Lozano explicaba cuál fue la razón que le hizo echarle una mano cuando su economía se complicó: “Tuvo problemas con Hacienda, con préstamos hipotecarios y con negocios que no le salieron bien y le embargaban El Palomar. Lo que hice fue comprarle la finca en el año 1997 para que no la perdiera. Decía que era su paraíso”.

Allí Palomo vivió feliz con su segunda mujer, la jueza Concha Azuara, hasta su muerte. En El Palomar recibía a sus amigos de todo el mundo, pintaba y disfrutaba de un campo que había comprado en 1981.

Foto: El Cordobés, Concha Azuara y Norma Duval en el funeral. (Gtres)

Después de su muerte y tras arreglar sus diferencias, los tres hijos recompraron parte del paraíso de su padre por una cifra cercana a los cuatro millones de euros (cifra que publicó 'El País') a través de una empresa, El Palomar de Aranjuez SL,, creada al efecto. A nombre de esta compañía aparecen cientos de hectáreas en Seseña y la casa principal. Parte de estos terrenos son de su propiedad en pleno dominio y otros solo en un porcentaje del 20%, compartido con un particular al que le fue donado el 80% restante en 2010 en pago de una deuda.

"Equilibrar intereses"

El propio Lozano explicaba a Vanitatis entonces cómo habían llegado a un acuerdo después de tantas polémicas meditáticas: "Todo ha vuelto a su cauce. He traspasado las acciones y la finca es de los tres hermanos, que tienen una relación espléndida. Han sabido gestionar el tema económico y Miguel, aparte de vivir en El Palomar, va a ser el que saque rentabilidad a la finca a través de alquilarla para eventos de todo tipo. Es un lugar muy especial y perfecto para organizar bodas. Sebastián, el mayor, es un hombre muy sensato y con una capacidad importante para gestionar y equilibrar los intereses de todos ellos. El padre estaría muy orgulloso de cómo han sabido apartar los malentendidos y sacar beneficios de la que siempre fue su casa. Son muy buenos chicos".

La casa, una construcción de más de 1.000 metros cuadrados, fue reconvertida por los hijos en un espacio para celebración de bodas, despedidas de soltero, alquiler de la plaza de toros y pupilaje de caballos. Pero la pandemia y el confinamiento no facilitaron la rentabilidad y menos que Miguel siguiera viviendo en la casa.

Para sumar más inconvenientes, sobre el porcentaje de los terrenos propiedad de El Palomar de Aranjuez SL pesa desde julio de 2020 una anotación preventiva de embargo (prorrogada en enero de 2021 por seis meses más) solicitada por la delegación de Albacete de la Agencia Tributaria. Hacienda reclama 479.000 euros a la sociedad que crearon los hermanos para gestionar estos terrenos. Hoy la empresa está administrada solidariamente por Sebastián y Andrés. En verano de 2019, Miguel Palomo dejó de ser administrador mancomunado.

Embargo en el 97

Hacienda ya quiso embargar la finca toledaña en el 97 para resarcirse de una deuda de quince millones de pesetas, cantidad a la que ascendían entonces los impuestos impagados por este. Entonces, el erario público se encontró que la finca había sido vendida a los Lozano. Según explicaba el diario 'El País' en una crónica de la época, Hacienda realizó una investigación exhaustiva a nivel nacional y resultó que no había ninguna propiedad registrada a nombre de Sebastián Palomo.

placeholder Palomo Linares, en la plaza como espectador. (EFE)
Palomo Linares, en la plaza como espectador. (EFE)

"Fue una figura controvertida. Cortó un rabo en Madrid, al día siguiente había crespones negros en la plaza, se consideró una cacicada del presidente de la corrida, un tal Pangua. A partir de aquí no fueron bien vistos en Madrid ninguno de los dos. Además tenía una personalidad chulesca y poco agradable", explica un buen conocedor del ambiente taurino. "Era peleón, no se dejaba ganar la partida fácilmente y no estorbaba en ningún cartel. Y estuvo en figura toda su carrera, desde que ganó el concurso Una Oportunidad [era hijo de un minero y aprendiz de zapatero], patrocinado por los Lozano, que fueron sus apoderados durante toda su carrera".

El maestro falleció antes de lo que le tocaba por sus problemas de corazón. Tras haber cosechado la fama en las plazas, tuvo una 'segunda vida' mediática al saltar a los medios su separación de Marina Danko y las trifulcas familiares derivadas de todo aquello. También cosechó cierta fama como pintor.

Palomo Linares
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