Blanca Suelves y Ioannes Osorio: 25 años de una boda civil, discreta y sin exclusivas
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BODAS DE PLATA

Blanca Suelves y Ioannes Osorio: 25 años de una boda civil, discreta y sin exclusivas

El enlace de los duques de Alburquerque fue en un castillo y solo acudieron las dos familias al completo y los amigos de ambos, pero nada de prensa ni fotógrafos

placeholder Foto: Blanca Suelves y Ioannes Osorio, en el Teatro Real. (Getty)
Blanca Suelves y Ioannes Osorio, en el Teatro Real. (Getty)

Blanca Suelves y Ioannes Osorio, duque de Alburquerque, celebran este domingo sus bodas de plata. Se casaron hace veinticinco años en el castillo de Altafulla, la propiedad de Tarragona donde la familia Suelves celebra todos los acontecimientos importantes y pasan parte del verano y Navidades.

En esta fortaleza del siglo XVII que se alquila para bodas y eventos se casaron casi todos los hermanos Suelves y, por ahora, también la segunda generación. Una de las más publicitadas fue la de María con Francis Franco, y hace unas semanas la de la sobrina Ana Maura, hija de Cristina, una de las chicas Suelves.

Un cuarto de siglo

Fue un 25 de julio de 1996 cuando Juan Miguel Osorio y Bertrán de Lis y la bella Blanca se comprometían civilmente. Para él era el segundo matrimonio. Años atrás se había divorciado de Beatriz Letelier, con la que tuvo dos hijos: Beatriz y Nicolás. La hija de los marqueses de Tamarit tenía 28 años y un currículum amoroso mínimo. Hubo un tiempo, cuando cumplió la mayoría de edad, que figuraba en la lista de ‘futuribles’ como candidata a ser Princesa de Asturias. Con el hoy rey Felipe, al ser de la misma edad, compartían fiestas en Joy Eslava, en el antiguo Pacha y en puestas de largo de las familias conocidas de Madrid. No hubo más historia que el interés de la prensa por unir a la hija pequeña de los marqueses de Tamarit con el heredero de la Corona.

La boda no tuvo la repercusión mediática de su hermana María, donde al existir una exclusiva gestionada por el novio Francis Franco a través de Jimmy Giménez Arnau, se convirtió en un secreto a voces. Al casarse en la iglesia de la localidad no se podía mantener esa intimidad que tanto buscaba Francis y que tanto molestó al resto de la familia, incluida la novia. En el caso de Blanca y Ioannes, al ser civil se pudo hacer dentro del castillo y no hubo exclusiva. Acudieron las dos familias al completo y los amigos de ambos, entre los que por supuesto se encontraba Pepe Barroso. Un enlace discreto.

Blanca nació en Lima, donde su padre, Juan Jose Suelves, marqués de Tamarit, estaba destinado. Apareció por primera vez a los 17 años como imagen de la firma Don Algodón, cuyo dueño, Pepe Barroso, era casi de la familia por la amistad que le unía a los hermanos mayores. Después llegaron más contratos publicitarios. Su presencia resultaba impactante por la naturalidad que transmitía. En las pocas entrevistas que ha concedido, una de ellas a 'La Vanguardia’, contaba que fue una etapa divertida: “Era una manera de ganar un dinero, pero nunca me consideré modelo. Siempre conocí mis limitaciones”. A pesar de formar parte de una familia económicamente fuerte, los padres enseñaron a los seis hijos a ser independientes y sobre todo a no vivir del apellido. “A mí me dieron mucha libertad desde muy joven y aprendí a buscarme la vida. Yo he sido mucho más estricta con mis hijos”, contaba

Los duques de Alburquerque

Ioannes nació en Madrid el 7 de noviembre de 1958. Es hijo de Beltrán Osorio y Díez de Rivera que falleció en 1994 y de María Teresa Bertrán de Lis. La madre murió en un accidente de coche cuando llevaba a Ioannes y a su hermana María al colegio. El niño tenía once años y esta tragedia familiar conmocionó a la sociedad. El duque viudo volvió a casarse y Ioannes tuvo a dos hermanas más: Cristina y Rosa. Heredó de su padre la pasión por la hípica y todo lo relacionado con el mundo del equino. Es un reconocido entrenador de caballos de carreras que compagina con la explotación de Soto de Mozanaque, la finca familiar en Algete.

En la actualidad, Blanca mantiene un perfil bajo para todo lo que tenga que ver con exponer su vida privada. Hace un tiempo emocionó a sus seguidores de Instagram contando la vida de Olga, una galga maltratada que llegó al jardín de su casa buscando alimento y que rehuía todo trato con humanos. Con paciencia y mucho cariño, Olga llegó a la conclusión de que no todos los humanos eran malos como los que había conocido. Hoy la galga vive feliz y comparte la vida familiar dentro y fuera de la casa.

Discreción y negocios

Los duques de Alburquerque tienen dos hijos, Blanca y Luis, que han elegido el camino de la discreción siguiendo la norma de los padres. Ninguno de los dos tiene perfil público, más allá del que les da el interés de la prensa de entretenimiento. En el caso del Luis, por su relación con Martina Figo. Las pocas y únicas imágenes de la hija que se conocen son en las que aparece acompañando a su madre a inauguraciones de exposiciones y conciertos en el Teatro Real.

La familia vive en el Soto de Mozanaque, una finca que heredó el actual duque de Alburquerque de su padrey en la que vivió desde niño. Con el tiempo, mantener la finca era una sangría económica y decidieron rentabilizar lo que había sido una finca de recreo. Para el matrimonio, en los inicios de la explotación, fue una experiencia complicada. Ninguno de los dos era empresario y poner en funcionamiento un lugar como el Soto no era fácil, como cuenta Blanca a Vanitatis: “Lo abrimos para eventos hace 24 años. Una maravilla pensar que algo que empieza siendo un proyecto se vuelve realidad y además se consolida. Cada día está más bonito



Veinticinco años después de la fiesta matrimonial en el castillo de Altafulla, Blanca y Ioannes celebran este domingo sus bodas de plata.

Blanca Suelves
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