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Luis Ortiz y Gunilla von Bismarck: los iconos de la vieja Marbella ahora se quedan en casa
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Luis Ortiz y Gunilla von Bismarck: los iconos de la vieja Marbella ahora se quedan en casa

La bisnieta de Otto von Bismarck y el empresario son el máximo exponente de la época dorada de Marbella. Hoy apenas salen: "No me gusta el mundo de hoy", explica ella

Foto: Gunilla Von Bismarck, en una representación de 'El Lago de los Cisnes'. (A. de la Gama)
Gunilla Von Bismarck, en una representación de 'El Lago de los Cisnes'. (A. de la Gama)

La tan traída y llevada 'jet set' de Marbella se queda este año en casa. Si Gunilla von Bismarck y Luis Ortiz eran los reyes del adjetivo de la aristocracia, este año el vocablo se ha quedado hueco, por la ausencia de los que impregnaron el auténtico glamour de la época. Los iconos de los príncipes centroeuropeos que poblaban esta ciudad ya no están. Y sus sucesores de antaño solo respiran melancolía: ¿Dónde está la valquiria platino Von Bismark, que nadie la ha visto aún este verano acompañado de su incondicional marido?

La reina de la jet, la abanderada de la "belle epoque" marbellí, solo ha asomado su blanca melena en una representación del ballet 'El Lago de los cisnes' que abandonó en el primer acto. Allí apareció sin Luis, al lado del hijo de la fallecida marquesa de Belvís, Sandro Gamazo, y su nueva pareja. La aristócrata no aguantó el envite de la obra y en el intermedio del primer acto pidió un coche para que la devolviera a casa. Allí estaba Vanitatis y Gunilla nos contó brevemente que tanto Luis como ella se están cuidando mucho con la pandemia y apenas salen porque son de riesgo.

placeholder Gunilla von Bismarck, en la época dorada de Marbella, en los 90. (CP)
Gunilla von Bismarck, en la época dorada de Marbella, en los 90. (CP)

Luis se dedica a dar paseos por los campos de golf “para dar unas bolas”. El Chori ha dejado de beber alcohol y se pasa el día en la nueva casa que tienen en Istán. Luis y Gunilla siguen residiendo en la loma del pueblo blanco, muy cerquita de Marbella. Ya no viven en Villa Sagitario, el mega palacete que se subastó por 50 millones de euros. La pareja se ha instalado en un lugar más discreto, donde habitan tranquilos y campestres y lejos del mundanal ruido.

Luis ha vuelto a aparecer en algún programa estos días para hablar desde un plató improvisado en la ciudad, en el Trocadero Playa, de lo que fue la auténtica Marbella. Esa Marbella delirante de la que decían: “borrachera de día, de tarde y de noche”. Ahora abstemio, recuerda junto a Yeyo Yagostera el nombre de colegas como Antonio Arribas, que fue pareja de Mila Ximénez y perteneciente al emblemático grupo de 'Los choris', en el que estaban también Luis y Jorge Morán.

placeholder Luis Ortiz.
Luis Ortiz.

Cada verano que pasa nos devuelve a la actualidad a este personaje de la vida social marbellí que tantos titulares ha dado en los últimos tiempos. En una de estas apariciones confesó su lucha contra el cáncer de próstata, una enfermedad que padece desde hace años: “y hasta ahora vamos venciendo la batalla”. Ahora se está cuidando sobremanera y la tranquilidad de su hogar y sus nietos le está viniendo fantástico para su enfermedad.

Desde que Luis Ortiz conquistó a Gunilla, bisnieta del canciller de hierro artífice de la reunificación de Alemania, su fama de mujeriego se fue a menos porque él cacareaba por todos los foros que había encontrado al amor de su vida. Atrás quedaron los años setenta, en que todo el mundo temblaba cuando aparecían en escena los temibles 'Choris'. Ya apenas queda nada del frugal escenario de entonces. Por caer, hasta ha caído bajo las excavadoras el sitio de reunión de todos ellos, el famoso chiringuito El Pureta. También el histórico Marbella Club, la guarida de la jet set marbellí, ha sido reformado, y sus visitantes añoran bíblicamente los pasajes de la época dorada.

Luis y Gunilla guardan grandes recuerdos de lo que fue su reducto dorado y en el que la condesa alemana llevaba la corona de valquiria cada noche. “Una de las más divertidas que recuerdo fue en Mau-Mau -recuerda la aristócrata-. Cantaba Roberto Carlos y estuvimos bailando y cantando hasta desgañitarnos, luego nos fuimos a la parte vieja de la ciudad y terminamos a las ocho de la mañana. Todo era impresionante, elegante. Guardo muchos recuerdos, como cuando me encontraba con Lola Flores en el Casino. He conocido a grandes personas que, para mi desgracia, ya no están”.

Ahora todo se le ha quedado pequeño, y existe el dolor de muchas ausencias de los que estuvieron y ya no están. “Ahora me gusta vivir en la naturaleza. Cada vez conozco a menos gente porque muchos han muerto y los jóvenes son diferentes. Por ejemplo, yo ya no voy a una boîte, porque no me gusta esa música, ni acostarme a las siete de la mañana como hacía antes... ¡soy más vieja! Pero aquella época dorada de Marbella sigue siendo mágica. Lo que creamos hace 50 años son cosas que ya no se ven".

placeholder El icónico cartel de la localidad malagueña.
El icónico cartel de la localidad malagueña.

'Los Choris' eran unos empresarios singulares a los que les pertenecía la noche marbellí. Luis todavía recuerda la que para él fue su mejor juerga: Fue 'American Graffitti', en casa de Manolo González. Duró tres días y asistieron 2.000 invitados.

Hubo un tiempo en que Gunilla von Bismarck y Luis Ortiz dedicaban sus días a dormir y sus noches a ir de fiesta en fiesta. El tiempo de esa Marbella delirante en la que todo podía ocurrir. Hoy, también Gunilla ha cambiado: “Me he vuelto más exigente, ya no aguanto tonterías ni que en una cena saquen el móvil y se pongan a tuitear. No obstante, he cambiado menos físicamente que por dentro. En mi interior estoy más tranquila y soy más crítica. No me gusta el mundo de hoy. En los setenta y ochenta todo era más alegre, hoy... todo es mucho más feo”.

La historia de amor de Luis y Gunilla siempre ha sido de ida y vuelta. Y juntos hacen un tándem perfecto. Gunilla dice que no hay nadie como Luis: “buena gente, decente, no distingue entre un rey y un jornalero. Nunca he visto un personaje como él. Es increíble, no me lo creo ni yo. Nos llevamos mejor que nunca: jugamos al pin-pon, bailamos, vemos a amigos... nos divertimos juntos”.

Por su parte, Luis adora a la que será siempre la mujer de su vida. Dice que, si no fuera por ella, ya estaría muerto. Que le encauzó su vida y le aportó disciplina: “Antes de ella, no tenía ni horario ni calendario”. La historia de Gunilla von Bismarck y Luis Ortiz daría para una novela. Pareja emblemática con boda en el castillo de Friedrichsruh, y media vida rodeados de todo tipo de lujos y de 'bon vibre'. Ellos son los supervivientes de la jet, saben que ya no hay gente así. Ni en Marbella, ni en ningún sitio. Una raza que está a punto de extinguirse.

La tan traída y llevada 'jet set' de Marbella se queda este año en casa. Si Gunilla von Bismarck y Luis Ortiz eran los reyes del adjetivo de la aristocracia, este año el vocablo se ha quedado hueco, por la ausencia de los que impregnaron el auténtico glamour de la época. Los iconos de los príncipes centroeuropeos que poblaban esta ciudad ya no están. Y sus sucesores de antaño solo respiran melancolía: ¿Dónde está la valquiria platino Von Bismark, que nadie la ha visto aún este verano acompañado de su incondicional marido?

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