Adriana Abenia, sin filtros: miedos, amor de toda la vida y un descuido a lo Janet Jackson
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20 años con Sergio

Adriana Abenia, sin filtros: miedos, amor de toda la vida y un descuido a lo Janet Jackson

La presentadora es uno de los rostros más habituales de la televisión, no es raro que sea una de las invitadas que repite en 'Pasapalabra', pero ¿qué hay más allá?

Foto: La presentadora Adriana Abenia, en sus redes sociales. (Instagram @adrianaabenia)
La presentadora Adriana Abenia, en sus redes sociales. (Instagram @adrianaabenia)

Pocas sonrisas más identificables que la de Adriana Abenia, no solo porque casi siempre esté presente en el rostro de esta zaragozana, también porque lleva paseándola por la televisión desde hace muchos años. Su carrera comenzó en la televisión de su tierra, pero su carácter y su personalidad fueron suficientes para dar el salto a nivel nacional. Desde entonces hemos podido verla ejercer de reportera, de presentadora o de modelo, porque ella se atreve a todo.

Hay personas que tienen una luz especial y ese parece ser el caso de Adriana, que siempre ha hecho de la naturalidad su mejor aliado. Así ha sido siempre con ella y sus redes sociales son un fiel reflejo de esto. Ella ha aprendido a poner al mal tiempo buena cara, ha tenido que enfrentarse a algunas situaciones más que complicadas y, sobre todo, lo ha compartido todo con sus seguidores, sin importarle lo vulnerable que esto le haga parecer.

Protagonista de su propio cuento de hadas, Abenia dejó de buscar el amor verdadero muy pronto, no porque no crea en él, sino porque con 15 años la vida hizo que su camino se cruzara con el de Sergio Abad. Él es el hombre con el que lleva toda la vida, con quien lo comparte todo desde hace 20 años y con quien se casó en su tierra natal, tras tener que posponer la boda, convertida en una princesa y una novia poco habitual.

Lo de princesa en realidad es por la voluminosa falda de tul rosa que escogió para darle el ‘sí, quiero’ a Sergio en una ceremonia civil, pero la original forma en que la combinó, con una chupa de cuero, es fiel reflejo de que Adriana no renuncia a su personalidad por nada ni nadie, ni siquiera para encajar en lo que se espera de una novia tradicional. Ella no lo es y lo lleva con orgullo. Dos años después de casarse, se convirtieron en padres por primera vez, una experiencia que según han declarado no parecen tener intención de repetir.

Sergio es su mejor compañero en los buenos momentos, pero también ha demostrado serlo en los malos, porque aunque las rachas de angustia y tristeza no han conseguido borrar su sonrisa, han existido y le han dejado cicatrices de las que no se ven -aunque algunas de ellas sí lo hacen-, pero se sienten. Una de ellas la relató la propia Adriana, a toro pasado, en una de las entradas de un blog que publicó para ‘20 Minutos’.

Ella misma se encargó de poner palabras a la angustia que sitió en 2016 cuando tuvo que ser operada de un tumor en el cuello, que le oprimía la tráquea. Tras ser intervenida quirúrgicamente -y con éxito- descubrió que había perdido su voz, lo que hizo que su mundo entero se tambaleara, pensando que todo lo que había conocido hasta la fecha se desvanecía bajo sus pies. Por suerte, la recuperó y ese texto es la prueba de ello.

Como hemos apuntado antes, hay heridas que sanan, pero dejan huella, por eso no es raro que de nuevo se le helara la sangre cuando en una revisión ginecológica le detectaron un bulto en el pecho que tuvieron que operar de forma inmediata. Los años habían pasado, esto sucedió en noviembre de 2020, pero el miedo a los quirófanos, a lo desconocido y a que su vida cambiara de nuevo estaba ahí. Una vez más, el resultado fue satisfactorio, tal y como confesó ella misma en sus redes sociales, donde quiso compartir esta experiencia.

“La operación ha ido muy bien, de hecho he aprovechado para corregir el volumen perdido después de convertirme en mamá y aumentarlo un poquito”, escribía junto a una fotografía en la que se podía apreciar el cansancio en su rostro. Aprovechaba también para agradecer el buen hacer del médico que la había tratado: “Gracias por ayudarme a enfrentarme a este momento que tanto miedo me daba y dar color a un quirófano”.

Adriana emplea sus redes sociales para compartir algunas parcelas de su vida con sus seguidores, que no parecen cansarse de mostrarle su apoyo y cariño, pero también para dejar claros sus principios, sobre todo en defensa del feminismo y de la libertad de las mujeres para hacer lo que consideren oportuno con sus vidas y sus cuerpos. A pesar de ello, no se ha librado de las críticas que consideran que en ocasiones enseña de más en sus redes sociales, algo a lo que ella prefiere hacer oídos sordos.

De hecho, consiguió convertir uno de esos momentos ‘tierra, trágame’ en una anécdota que recordar con una sonrisa gracias, de nuevo, a su naturalidad. Durante un photocall, el vestido le jugó una mala pasada y uno de sus pechos quedó a la vista. Pese al shock inicial, ella hizo de la necesidad virtud y no dudó en compartir el momento en sus redes sociales, al fin y al cabo el traje de Juana Martí era un vestidazo y ella estaba guapísima.

Adriana Abenia
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