María Castro, de su pasado como gimnasta rítmica a reivindicar la maternidad real
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MUJER POLIFACÉTICA

María Castro, de su pasado como gimnasta rítmica a reivindicar la maternidad real

La actriz, que cuenta con una nutrida trayectoria en el mundo de la interpretación a su espalda, guarda otras muchas facetas desconocidas para el público

Foto: María Castro, en el estreno mundial de WAH. (EFE/Kiko Huesca)
María Castro, en el estreno mundial de WAH. (EFE/Kiko Huesca)

Es un rostro habitual de la pequeña pantalla. Desde que 'Sin tetas no hay paraíso' le brindara la fama de la que disfruta (y a veces sufre) hoy en día, María Castro no ha dejado de encadenar proyectos profesionales. Su trabajo como actriz la ha llevado a pasar por casi todas las cadenas de televisión de nuestro país, pero también ha llegado a las salas de cine, de la mano de directores como Enrique Urbizu o Daniel Calparsoro. No obstante, la intérprete tiene muchas otras facetas que no son tan conocidas.

María Castro Jato nació el 30 de noviembre de 1981 en Pontevedra. Su destino nunca pareció estar en la actuación, sino más bien ligado a la actividad física y es que desde los 6 hasta los 18 años se dedicó completamente a la gimnasia rítmica, disciplina por la que ahora presume de tener gran flexibilidad. Ganó el campeonato gallego, aunque su mayor logro fue ser subcampeona de España en pelota en el Campeonato de España de Clubes y Autonomías en 1996, y esto la impulsó a seguir formándose en el ámbito deportivo y dedicarse a la docencia, licenciándose en Magisterio y en Ciencias de Actividades Físicas y Deporte por la Universidad de Vigo.

Por su lado curioso probó suerte en el Periodismo, pero pronto abandonó. María prefería invertir su tiempo en todo aquello que implicara moverse, por lo que practicó danza contemporánea, ballet clásico, danza moderna, hip-hop, cabaret... El baile es, sin duda, una de sus grandes aficiones, pero también le ha servido en muchas de sus interpretaciones. Un camino que comenzó cuando ejerció como azafata en la televisión local de su ciudad, en Televigo.

Su primer trabajo como actriz fue el papel de Paula Barreiro (antes interpretado por otra pelirroja, Cristina Castaño) en la serie del canal autonómico gallego TVG 'Pratos combinados'. Este le permitió dar el salto a la televisión nacional y con 'Sin tetas no hay paraíso' alcanzó la cima del éxito, ya que cada uno de los episodios de la ficción reunían a millones de espectadores ante el televisor, lo cual se aleja mucho de las cifras de audiencia que tienen actualmente las cadenas.

'Tierra de lobos', 'Amar es para siempre' o 'Seis hermanas' son solamente algunos de los títulos que figuran en su currículum; también varias obras de teatro. Precisamente fue en una visita a 'El hormiguero' durante la promoción de una de las últimas obras de teatro en las que ha participado cuando tuvo lugar uno de los momentos más importantes de su vida. Un 28 de noviembre, con toda España como testigo, su ahora marido le pidió matrimonio a través de una original puesta en escena en la que participaron Jandro y Pablo Motos.

Un año después daba el 'sí, quiero' a su pareja, el también actor José Manuel Villalba, en una emotiva boda celebrada en Baiona, la localidad gallega en la que veraneaba de niña. "¡Ahora sí que sí! ¡SÍ QUIERO! ¡Ni en mis mejores sueños había soñado con tanto amor a mi alrededor! Y por supuesto, necesito agradecer a todos y cada uno de los que lo han hecho posible!", escribía aquel día en sus redes sociales la propia María Castro, compartiendo algunas imágenes de su álbum de bodas personal.

Juntos han formado una bonita familia que comenzaron con la llegada de su primera hija en junio de 2016 y aumentaron cuando, en 2020, vino al mundo la segunda. La maternidad es, precisamente, uno de las muchas facetas que comparte la actriz con sus seguidores a través de su perfil de Instagram y, sin reparos, trata de visibilizar una maternidad real a través de las experiencias propias que va experimentando con sus dos niñas. De hecho, en uno de sus últimos posts refleja el dolor que siente cada vez que da el pecho a su pequeña por una herida que tiene a raíz de un mordisco del bebé, para normalizar "cada pequeño detalle de la vida cotidiana".

De la misma manera que afirma que ser madre no es un trabajo nada fácil, María Castro asegura que los momentos que pasa junto a sus hijas son únicos e imprescindibles en su día a día. Eso sí, conciliando vida familiar y laboral, saca tiempo para disfrutar de algunas de sus grandes pasiones, entre las que se encuentran, cocinar, los viajes, la naturaleza, el deporte y, a la vista está, también las redes sociales, donde hace las veces de influencer y acumula casi 800.000 seguidores.

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