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La tristeza de Ágata Lys desde que murió el amor de su vida, Fernando
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ADIÓS A LA ACTRIZ

La tristeza de Ágata Lys desde que murió el amor de su vida, Fernando

La intérprete se enamoró del arquitecto Fernando Soto en Bilbao, dejó a su novio y se fue a vivir con él a la Costa del Sol

Foto: Ágata Lys. (Archivo Toni Albir / EFE)
Ágata Lys. (Archivo Toni Albir / EFE)

Margarita García supo sacudirse en vida el personaje de Ágata Lys. Su tenacidad la llevó hasta donde ella quiso. Y supo decir ese “hasta aquí”, en un momento preciso de su vida. Como buena pucelana y castellana de pro, que ella se preciaba de ser, despidió a su “figurante” cuando le vino en gana. En cualquier obituario de los que se han difundido al conocerse su fallecimiento citan el día que encarnó en el teatro Lope de Vega a la Doña Inés del 'Don Juan Tenorio'. Ella siempre se enamoraba del amor y bordaba esos papeles. Y así de claro lo tuvo, el día que tuvo el amor enfrente fuera de un escenario.

Fue ese martes en el conoció al que sería su marido: Fernando Soto, con el que abandonó Madrid para retirarse a vivir a la Costa del Sol. La pareja se retiró a Benalmádena para pasar los últimos años de su vida juntos, antes de que falleciese Fernando. El vasco perdía la vida hace cuatro años por una enfermedad devastadora que dejó viuda a Agata.

Foto: Ágata Lys. (Cordon Press)

Un amigo de la familia cuenta a Vanitatis que sin duda Fernando Soto fue el gran amor de la actriz. “Estuve con Margarita antes de la pandemia. La vi súper guapa en el mercadillo de Torremolinos. Me contó que estaba tratando de superar la muerte de su marido, que estaba muy triste y que no quería ya trabajar. Que le había dicho adiós a Ágata Lys y que quería vivir como Margarita García”.

Se enamoró infinitamente de él en Bilbao, dejo a su novio y se casó con el vasco

Y así fue. Los últimos años, la musa del destape vivió una vida discreta en Benalmádena de la que casi nadie supo. Se refugiaba en sus cuadros, la pintura le seguía gustando mucho, y siempre la veían en su terraza pintando algo. Otros se la encontraban por el barrio, haciendo alguna compra de verduras en las tienditas de alrededor del puerto porque era vegetariana. Su vida pasaba como Ágata quiso: fuera de los focos, y disfrutando de ese mar “que tanto le daba”, como ella siempre decía.

Ágata y Fernando, un arquitecto casi diez años más joven que ella, se conocieron en Bilbao. Por aquel entonces ella era novia de su representante. Un romance frugal, porque la actriz al ver a Fernando Soto en el Hotel Carlton de la ciudad vasca lo dejó todo y emprendieron juntos una vida común en Madrid. Allí vivieron años en su domicilio de Majadahonda. Pero con el tiempo ambos decidieron trasladarse a Benalmádena, donde primero falleció Fernando y ahora en noviembre la actriz.

placeholder Agata Lys en una imagen de archivo. (Getty)
Agata Lys en una imagen de archivo. (Getty)

El amigo de Ágata que habla para Vanitatis aún recuerda lo sonado que fue el enamoramiento de la actriz: “Estaba actuando Ágata en Bilbao, hacia una función con La Otxoa. Allí ligaron Fernando y ella. Saltaban chispas de la química que había entre ellos. Tanto es así que dejó al novio representante que tenía al enamorarse de él”. Desde aquel momento la intérprete ya no se separó de Fernando y en el año 1982 contrajeron matrimonio. No tuvieron hijos.

Ágata supo abandonar de tal manera su personaje, que en Benalmádena muchos no sabían ni que era Ágata Lys. Muchos la conocían como “la viuda de don Fernando”. “Seguía estando muy guapa. Era muy guapa y así se conservó con los años. Solo que tenía la mirada muy triste”, recuerda su amigo a este medio.

Foto: Ágata Lys, en una imagen de archivo. (Getty/Cover/Quim Llenas)

El retiro voluntario de la Lys de los focos también la aisló de sus amistades de siempre. Y con la misma discreción con la que se retiró totalmente de la vida pública en 2007, tras rodar más de 80 episodios de la serie 'Amar en tiempos revueltos', decidió poner fin a su carrera. Desde que esto ocurriese la actriz ha declinado cualquier tipo de entrevista o intervención en los medios de comunicación. De hecho, pasó a ser un personaje de “perfil bajo” del que ya nunca se ocupó la prensa

Margarita falleció sola en su piso. Hacía pocos meses que le había dicho a uno de sus amigos que “había hecho testamento" y que quería dejarle "algunas cosillas”. Nunca más se supo, y la chica que le puso color a la España gris se fue en silencio, casi sin hacerse notar.

Margarita García supo sacudirse en vida el personaje de Ágata Lys. Su tenacidad la llevó hasta donde ella quiso. Y supo decir ese “hasta aquí”, en un momento preciso de su vida. Como buena pucelana y castellana de pro, que ella se preciaba de ser, despidió a su “figurante” cuando le vino en gana. En cualquier obituario de los que se han difundido al conocerse su fallecimiento citan el día que encarnó en el teatro Lope de Vega a la Doña Inés del 'Don Juan Tenorio'. Ella siempre se enamoraba del amor y bordaba esos papeles. Y así de claro lo tuvo, el día que tuvo el amor enfrente fuera de un escenario.

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