Joaquín Cortés y sus años sabáticos para cuidar a sus hijos: "No sé si soy el mejor padre, pero creo que lo estoy haciendo bien"
Hablamos con el bailaor, coreógrafo y productor musical, sobre su situación actual, tanto familiar como profesional
A Joaquín Cortés se le conoce en todo el mundo. Ha bailado en La Casa Blanca, en las celebraciones de los Nobel, ante presidentes y mandatarios de todo el mundo y con acceso directo a los actos más importantes que se celebran en el mundo
La pandemia le sirvió para reflexionar y organizar su vida personal y laboral. Volvió con giras maratonianas a través de su espectáculo y decidió parar y tomarse unos años sabáticos. Este descanso tenía un motivo importante que no era otro que dedicarse por completo a sus hijos y su mujer.
Ya tiene su agenda diseñada para su vuelta a los escenarios más importantes del mundo.
Se considera un hombre afortunado, feliz y muy familiar como “buen gitano que soy”.
Ha sido elegido embajador por los responsables de la aplicación Red Fund experience que ofrece experiencias únicas, para ser su embajador.
Tienes una gira impresionante con tu espectáculo Esencia.
Estamos arañando. Cuando fui papá me tomé un tiempo sabático y por miedo al Covid. Estuve desconectado. El año pasado di conciertos por Estados Unidos, México. Y ahora estoy preparando para el 2025 una gira mundial. Sin falsa modestia, cuando yo hablo de gira mundial me refiero a estar fuera mucho tiempo. Y no solo con el baile sino que también me piden que dé charlas y discursos. Hace poco estuve en el parlamento europeo para hablar del pueblo Romaní y en breve lo haré en Naciones Unidas con temas relacionados con el mundo hispano y latino.
Algunos mandatarios de países como México quieren que España pida perdón por la conquista.
Te diré que yo he estado en México muchas veces y a eso lo llamo “no insultes mi inteligencia”. Me dicen que es una aberración, que son gente sin sentido común.
La nueva presidenta de México no quiso que el rey Felipe estuviera en su toma de posesión.
En estos tiempos donde lo que se pide es concordia es inaceptable. Somos pueblos hermanos. Hay muchos españoles viviendo en México y lo mismo a la inversa.
Elegiste tomarte unos años sabáticos para estar con tus hijos. No suele ser lo habitual.
Yo soy de la etnia gitana. Queremos estar en familia. Siempre dije que iba a tener hijos tarde. Cumplí mi promesa y ahora además, la de ejercer de papá, de verdad, a tiempo completo. Me siento muy feliz. No sé si soy el mejor padre pero creo que lo estoy haciendo bien. Y la verdad es que es muy difícil educar a los hijos. Hay que ir poco a poco con ellos y con personalidades diferentes.
Siempre has reivindicado el ser gitano y sus costumbres.
Por supuesto. Hay tradiciones maravillosas y otras que hay que ir evolucionando. Me siento gitano pero también sé que hay temas que se han quedado anclados.
¿Echas de menos pasar más tiempo en España, ver a tu familia?. ¿Dónde tienes tu cuartel general?
En España, en Portugal y en Estados Unidos, donde estuve viviendo con mi mujer y mis hijos. Me llevé a todos. Echo de menos la calidad de vida de aquí. A nivel profesional estamos muy lejos de otros países.
Ya te has quitado la espina de no ser lo suficientemente reconocido en España.
El movimiento se demuestra andando. Llevo cuarenta años y que me quiten lo ‘bailao’. Nadie ha hecho lo que yo he hecho por el mundo. A los bailarines españoles no se les conoce fuera. Un poco a Antonio Gades, a Antonio el bailarín, como grandes mitos de la danza española. Yo he cambiado la historia del baile. En la lista de los mejores bailarines del mundo vivos o muertos solo estoy yo. Me considero un hombre afortunado. Tengo 55 años y una carrera envidiable.
Has actuado en grandes espacios de todo el mundo ¿con cuál te quedarías como propietario?
Me han impactado muchos sitios, pero a mí me salieron los dientes en el Teatro Real. Estuve cinco años viviendo en los sótanos y me conozco el teatro como si fuera mi casa.
También en La Casa Blanca, en la gala de los premios Nobel, en los Oscar, y ante reyes y presidentes ¿Qué te falta?
Que se reconozca la danza, que ha sido y es la hija pobre de la cultura. Me gustaría bailar en la luna.
De las personalidades que has conocido, ¿quién te ha impactado más?
Por ejemplo, Michael Jackson, que actué con él. De pequeño escuchaba a Stevie Wonder y un día hicimos un mano a mano. Y yo me decía, “pero, ¡si estoy con una leyenda!. O Paul Newman, en Nueva York, que de pronto se tira al suelo y besa mis pies. Me han pasado cosas tan surrealistas e increíbles que claro que me impactaron.
¿Escribirías tus memorias?
Debería hacerlo. Me lo han ofrecido, igual que una serie, que tendría doscientos capítulos. Lo que sucede es que lo hago bien o no lo hago. En España la gente no sabe ni el treinta por ciento de lo que he hecho como primer español. Soy una persona muy meticulosa.
¿Sabes que la reina Sofía es una entusiasta del flamenco?
Venía a verme cuando yo empezaba. Recuerdo cómo acudió la familia al completo en un espectáculo mío, en el teatro Apolo de Madrid.
¿Crees que doña Sofía es la gran desconocida?
Sí lo es. La reina Sofía es una mujer muy discreta que ha estado en la sombra y al servicio de España.
Fuiste un niño prodigio. Así te calificaban. ¿Con la vista atrás lo volverías a hacer?
Con doce años ya estaba viajando y descubriendo el mundo y conociendo a personas fantásticas. He sido un privilegiado y por supuesto que lo repetiría.
¿Cómo has vivido la gran tragedia de la DANA en la comunidad valenciana y ahora en Andalucía?
Que quieres que te diga; una tristeza. El pueblo ha dado un ejemplo de solidaridad, de bondad, que ya quisieran los políticos.
¿Y la visita de los Reyes a la zona más devastada?
Para mí han llegado muy tarde. Y si no les dejaban, como se ha dicho, hay que dar un golpe en la mesa. Yo soy el Rey y me salto los protocolos que marque el gobierno.
Eres imagen de esta aplicación de experiencias. ¿Cuál es la tuya?
Pues por ejemplo llevarme a un concierto mío en Tailandia o en cualquier otra parte del mundo.
A Joaquín Cortés se le conoce en todo el mundo. Ha bailado en La Casa Blanca, en las celebraciones de los Nobel, ante presidentes y mandatarios de todo el mundo y con acceso directo a los actos más importantes que se celebran en el mundo