El homenaje de Myriam Lapique, cinco años después de la muerte de Alfonso Cortina: "Le tengo presente todos los días, ha sido el amor de mi vida"
La viuda ha hablado con Vanitatis para recordar su vida junto al empresario y sus hijos, después de que la pandemia se lo arrebatara hace un lustro
El 6 de abril del 2020 fallecía de coronavirus en el hospital de La Salud de Toledo el empresario y expresidente de Repsol, Alfonso Cortina. Una semana antes había ingresado en dicho centro médico y durante los primeros días la evolución fue estable. La familia pasaba la cuarentena en la finca de Retuerta del Bullaque, en Ciudad Real, donde se había instalado con su mujer Miryam Lapique y los hijos el fin de semana anterior al decreto del Gobierno.
En aquellas fechas la información relativa al COVID-19 y de cómo tratar la infección era escasa, por no decir nula. Pero Alfonso Cortina decidió que lo mejor era acudir al hospital cuando comenzaron los síntomas. Y así fue como la pandemia atacó de una manera directa a uno de los matrimonios más estables del mundo social y empresarial.
La tragedia se consumó el 6 de abril cuando la familia informó del fallecimiento de Alfonso Cortina, al que sus empleados le definieron como un hombre bueno y los amigos como una persona íntegra y generosa. En este quinto aniversario su mujer, Myriam Lapique ha querido responder a las preguntas de Vanitatis sobre la vida y personalidad del que fue su marido.
Pregunta. ¿Cómo lo recuerdas?
Respuesta. Lo tengo presente todos los días. Ha sido un gran compañero y el amor de toda mi vida. Lo echo muchísimo de menos. Ha sido muy difícil vivir si él, pero me he tenido que acostumbrar y quedarme con sus recuerdos que son muchísimo
P. Siempre estabais juntos, incluso le acompañabas en sus viajes de trabajo.
R. Yo trabajaba con mi hermana Cari y lo dejé para viajar con él. Mi matrimonio ha funcionado porque decidí que antes que dedicarme a ama de casa era esposa. Viajaba continuamente y prefería acompañarlo. Hemos tenido suerte con nuestros hijos. Elegí esa opción y para mí, fue muy enriquecedor. Nunca me aburría con él.
P. ¿Y no te aburrías mientras Alfonso estaba de reunión en reunión?
R. No, yo hacía la labor de mujer del presidente de Repsol en Argentina. Había muchos almuerzos y reuniones con expatriados españoles, con las mujeres de otros empresarios. Conocí a gente estupenda y aprendí mucho de la vida de esos españoles que por motivos diversos vivían fuera de nuestro país.
P. ¿Qué cualidades destacarías de tu marido?
R. Era un gran marido, un gran padre. Se ocupaba de la gente, que así dicho parece algo general, pero la realidad era que estaba al tanto de lo que sucedía a su alrededor. Era un hombre justo, recto y con un sentido del humor muy especial
P. Parecía muy serio.
R. Era un hombre muy cultivado, y su sentido del humor no todo el mundo lo conocía. No se abría con todo el mundo. Era tímido, aunque él nunca lo reconocía. Cuando ya estaba en confianza te partías de risa. Era genial.
P. A pesar de lo mucho que viajabais, ¿había tiempo para la vida familiar?
R. Mucha. Siempre que podíamos viajábamos todos juntos y pasábamos tiempo en el campo, que era lo que más nos gustaba a los cuatro. Sus hijos le parecieron siempre lo mejor del mundo y estaba muy orgulloso.
P. ¿Quién era más estricto con ellos?
R. Yo, sin dudarlo. Lo que pasaba es que nuestros hijos siempre fueron muy buenos estudiantes. Podían haber sido niños de papá y mamá, pero nunca se lo permitimos. Iban al Liceo Francés con cinco mil alumnos y no había tonterías. Tardaban una hora y media en llegar. Claro que podían haber ido en coche, pero Alfonso lo tuvo muy claro: “Que se vayan en autobús como el resto de sus compañeros. Lo que tengan en el futuro será porque se lo han ganado". Les dimos una preparación académica y después ellos se han buscado la vida.
P. ¿Qué vida familiar hacíais los cuatro?
R. A Alfonso le gustaba hacer viajes gastronómicos, conocer bodegas y descubrir restaurantes en España o fuera. Nuestro restaurante favorito era Estimar, de Rafa Zafra. Alfonso era muy amigo de los cocineros, los sommeliers…
P. Me imagino que le gustaba comer, pero no cocinar.
R. ¡Qué va! Era un excelente cocinero. Y si le gustaba un plato de algún restaurante lo aprendía y después se lo enseñaba a la cocinera de casa. Lo que mejor hacía era el risotto. Lo bordaba. A mí me tenía de pinche y, cuando se servía en la mesa, a mí nadie me decía ni mu, y eso que había estado dando vueltas al risotto. Era muy perfeccionista.
P. Por lo que cuentas era un hombre con mucha actividad fuera del trabajo.
R. Tenía muchas aficiones. Y cuando se jubiló, procuraba ir por la tarde a las exposiciones. Le encantaba la ópera
P. Se puede decir que has sido una privilegiada por estar con el hombre de tu vida.
R. Así es. No es fácil mantener un matrimonio con la persona con la que te enamoraste de muy joven. Claro que discutíamos y tenía sus defectos Quizá el éxito estaba en que le admiraba en todos los sentidos. Antes no lo decía porque podía parecer muy ñoña, pero ahora que ya no está me encanta decirlo.
El 6 de abril del 2020 fallecía de coronavirus en el hospital de La Salud de Toledo el empresario y expresidente de Repsol, Alfonso Cortina. Una semana antes había ingresado en dicho centro médico y durante los primeros días la evolución fue estable. La familia pasaba la cuarentena en la finca de Retuerta del Bullaque, en Ciudad Real, donde se había instalado con su mujer Miryam Lapique y los hijos el fin de semana anterior al decreto del Gobierno.