Veredicto: los hermanos Costanzia sabrán este martes si siguen en prisión por homicidio
Vanitatis habla con el abogado de los hijos de Carlo Costanzia, Wilmer Perga. El letrado analiza el caso y se muestra optimista. La Fiscalía pide 14 y 9 años para cada uno
Wilmer Perga es una abogado de larga carrera acostumbrado a bregar con periodistas de toda calaña. Cuando uno le llama para preguntarle por uno de los casos más mediáticos que ha llevado en los últimos años, el de los hermanos Pietro y Rocco Costanzia, responde rápido y con argumentos contundentes. Argumentos que apoya en una visión optimista, eso es cierto, pero también en su experiencia.
Además, este turinés de elegantes maneras, de esas que vienen de familia, habla ya con libertad del caso de los hijos de Carlo Costanzia, exmarido de Mar Flores. El aristócrata italiano ha dado permiso a su abogado para que cuente a Vanitatis los pormenores del caso y le dé su opinión sobre lo que vaya sucediendo.
El abogado de la familia Costanzia, Wilmer Perga, en su despacho. (Vanitatis)
La novedad es que el pasado 22 de mayo, es decir, hace unos 10 días, la juez tomó una decisión y este 3 de junio se hará pública la sentencia. Es decir, este martes sabremos el destino final de los jóvenes, la decisión judicial que podría dejar (están encarcelados desde marzo de 2024) en prisión por intento de homicidio a los hermanos de Carlo, el novio de Alejandra Rubio, por ende yerno de Terelu Campos.
"Es positivo"
Nuestro abogado de confianza lo duda, al menos en el caso de Rocco, el pequeño de los hermanos, un joven adorado por sus seres queridos, a quienes tiene con el alma en un puño desde que lo detuvieron, hace más de un año. Perga dice a Vanitatis que el jueves 22, “tras escuchar los argumentos de defensa de Rocco, la jueza ha dicho que necesitaba una ‘camera di consiglio’, (lo que en términos judiciales italianos significa un tiempo de reflexión sobre el caso) y ha reenviado la sentencia al día 3, fecha en la que se hará público el resultado”.
El letrado considera que la Fiscalía (Ministerio Público, en Italia), que pide 14 y 9 años para Pietro y Rocco respectivamente, no ha hecho bien su trabajo. Y lo dice porque considera “no ha tenido en cuenta muchas de las pruebas que exculpan a Rocco”, el hermano pequeño, y rebajarían la pena a Pietro, el mayor y autor material de los hechos. En el peor de los casos, dice Perga, “aunque se confirmara la tentativa de homicidio, Rocco tendría una pena no superior a cuatro años y podría ser excarcelado. Porque además, el Ministerio Público ha renunciado a la réplica”, algo que juega en favor de la defensa. “Renunciando a la réplica significa que no están en contra de las pruebas que ha presentado la defensa”, señala.
“Es positivo porque habiendo prosperado una tesis totalmente diferente, ya sea por las calificaciones jurídicas, ya sea por la lectura de lo sucedido, ya sea por la personalidad, podrían haber replicado, como casi siempre sucede y como consiente el Código”, añade el abogado, quien destaca que la decisión de la Fiscalía es buena para sus defendidos.
En marzo de 2024
Los hechos sucedieron en marzo de 2024 en el barrio de Mirafiore, crecido a las afueras de Turín al calor de la fábrica de Fiat. Pietro Costanzia supo que Oreste, la víctima, había intentado comprar una pistola para matarle y decidió ir a buscarlo. Llamó entonces a su hermano Rocco, que estaba en casa de sus padres y que decidió acompañar a su hermano para protegerlo de sí mismo y de los demás.
Pietro Costanzia es apodado como 'Santo' (Redes Sociales)
Cada uno en una moto, condujeron una media hora hasta la calle Panizza, donde el joven que había contado a Pietro que Oreste quería matarle le contó también donde estaba. Una vez en el lugar, Pietro se bajó de su moto y trató de alcanzar a Oreste, que huía en un monopatín. Pietro se subió a la moto de su hermano, le pidió que acelerara, bajó el brazo cuando estaba a la altura de la víctima y le dio un golpe con un cuchillo en la pierna izquierda, debajo de la rodilla. Oreste se bajó del patín y trató de caminar unos pasos hasta que cayó al suelo.
Allí, cuando Pietro vio el charco de sangre, amenazó a su víctima de nuevo, huyó con su moto, reservó una habitación de hotel con su novia y se escondió. La policía lo detenía horas después. Y al rato detenían a Rocco en casa de sus padres, a donde había ido después de la agresión cometida por su hermano.
Rocco, el querido
Rocco es el centro de todas las preocupaciones familiares. Pietro siempre fue conflictivo, un chico que no vivía con sus padres desde los 18 años, gamberro, problemático, con buen corazón, dicen los suyos, pero un bala perdida. Rocco… Rocco siempre fue diferente: era el hijo adorado, el deportista, el chico de alma pura que lo daba todo en la piscina -dos veces al día entrenaba- y que logró una beca para estudiar en la Universidad de Tampa. Campeón de Cataluña varias veces, fue en Barcelona donde logró sus hitos deportivos, donde vivía con sus padres, Carlo y Lucila, y sus hermanos, Pietro y el menor.
Carlo Costanzia di Costigliole con su hijo. (Mediaset España)
Pietro siempre quiso tener a Rocco cerca, y Rocco siempre quiso proteger a su hermano. Vivían ambos con sus padres en Turín desde hacía poco. Rocco necesitó parar en el deporte para coger aire, porque la presión había podido con él, y llegó a Italia un mes antes de ser encarcelado. No tuvo tiempo ni de hacer amigos. Pietro había logrado el perdón familiar y sus padres le habían dado la enésima oportunidad.
En qué momento, se preguntan ahora, destrozados, desesperados. Una familia rota, dos hijos encarcelados, una madre que ha perdido la cabeza de dolor y un padre que vaga entre la rabia y la tristeza. Este martes sabrán, al menos, el destino final de los dos hermanos. La sentencia que espera no sólo la familia directa, sino la gran familia de amigos de los Costanzia. Esos que tienen pesadillas desde que sucedió todo.
Un veredicto que no será firme, a lo que Perga matiza: “La sentencia seguramente será de condena porque Pietro ha admitido haber hecho esto. Aunque no debería ser de intento de homicidio, no con la gravedad que se ha proyectado… si el juez tiene en cuenta y aplica todas nuestras alegaciones, será una sentencia, esperamos, muy suave y, entonces, no la apelaríamos”.
Wilmer Perga es una abogado de larga carrera acostumbrado a bregar con periodistas de toda calaña. Cuando uno le llama para preguntarle por uno de los casos más mediáticos que ha llevado en los últimos años, el de los hermanos Pietro y Rocco Costanzia, responde rápido y con argumentos contundentes. Argumentos que apoya en una visión optimista, eso es cierto, pero también en su experiencia.