Una empresa calcula el daño reputacional a Ana Duato por su enfrentamiento con Hacienda
La actriz ha sido absuelta por la Audiencia Nacional pero no ha salido indemne. Personality Media ha publicado los datos que avalan cómo su imagen ha sido erosionada por el proceso
Durante décadas, Ana Duato fue sinónimo de confianza, calidez y cercanía para millones de espectadores españoles. Su rostro, ligado a uno de los personajes más entrañables de la televisión (esa Merche de 'Cuéntame'), la convirtió en una figura querida y respetada dentro y fuera del plató. Sin embargo, el proceso judicial que ha vivido desde 2015 —y del que acaba de salir absuelta por la Audiencia Nacional— ha dejado una huella imborrable en su imagen pública.
El caso de Ana Duato es uno más en la larga lista de “juicios de telediario” en los que la exposición mediática previa a una sentencia puede tener consecuencias tan devastadoras como la propia condena. Verse envuelta en el escándalo de los 'Papeles de Panamá' y posteriormente en el 'caso Nummaria' colocó su nombre en los titulares durante años, erosionando progresivamente el capital simbólico que había construido a lo largo de su carrera. Esto es, al menos, lo que revela un estudio elaborado por Personality Media.
Los datos
Según los datos de esta consultora especializada en imagen pública, en 2014, un 73% de los consumidores valoraba a Duato con una puntuación de notable o sobresaliente en confianza, situándola entre las cinco actrices más creíbles del país. Pero tras el estallido del escándalo en 2015, esa cifra cayó en picado: su valoración pasó de una media de 7,4 a 5,3, y un 34% del público cambió su percepción favorable por una negativa.
"¿Cuántos contratos habrán dejado de llegar a su mesa? ¿Cuántas oportunidades perdidas para una intérprete que, tras años de procesos judiciales, ha salido absuelta en relación con Hacienda, pero no en lo que respecta al daño a su reputación y, por tanto, a su carrera profesional?", se pregunta la consultora en una nota de prensa.
La empresa señala que, pese a haber mantenido una actitud discreta durante el proceso, los índices de confianza en relación a la figura de Ana Duato no se han recuperado hasta el nivel previo al escándalo. La brecha emocional con parte del público parece, al menos de momento, irreversible.
Lo más doloroso para la actriz, según su entorno, no ha sido el proceso judicial en sí, sino la injusticia reputacional de ver desmoronarse años de trabajo coherente. Porque más allá de los focos, Ana Duato ha cultivado una carrera sólida, basada en el compromiso con la calidad y los valores familiares. Ha sido imagen de campañas, embajadora de causas solidarias y referente para generaciones enteras. La consultora duda de que esta sentencia absolutoria –recurrible, por otra parte– pueda tener el mismo poder reparador que en su día tuvo el juicio público.
En un entorno donde la opinión pública se forma en tiempo real y en redes sociales se emiten sentencias sin apelación, la rehabilitación de la imagen pública requiere más que justicia: exige tiempo, esfuerzo y —en muchos casos— una campaña de comunicación profesional y bien orquestada, en opinión de Personality Media. La imagen de Duato ha sufrido un duro revés, como ella misma reconoció poco después de conocerse su absolución: “La sentencia acredita que nunca he dejado de pagar impuestos por todos mis ingresos y que en ningún momento ha habido intención alguna de no hacerlo. Tras diez años, tengo sentimientos encontrados. Por un lado, estoy satisfecha, porque la justicia reconoce la verdad. Por otro, siento que no es justo que alguien tenga que sufrir durante tantos años la presunción de culpabilidad”.
Durante décadas, Ana Duato fue sinónimo de confianza, calidez y cercanía para millones de espectadores españoles. Su rostro, ligado a uno de los personajes más entrañables de la televisión (esa Merche de 'Cuéntame'), la convirtió en una figura querida y respetada dentro y fuera del plató. Sin embargo, el proceso judicial que ha vivido desde 2015 —y del que acaba de salir absuelta por la Audiencia Nacional— ha dejado una huella imborrable en su imagen pública.