La escapada de Iñaki Urdangarin a Barcelona para estar con sus hijos (y estrenar coche)
El exmarido de la infanta Cristina pasa unos días con varios de sus hijos, que antes viajaron con su madre. Se ha comprado un Volvo como el que le había cedido su exmujer
Casi no se le ha visto porque mantiene un perfil bajo e híperdiscreto. Iñaki Urdangarin estuvo la semana pasada en Barcelona, sin su pareja, Ainhoa Armentia, para visitar y pasar tiempo con sus hijos.
Ha viajado hasta la capital catalana en su nuevo coche, un Volvo de alta gama de color azul matriculado en abril. El exmarido de la infanta Cristina ha vuelto a la ciudad en la que pasó los años más felices de su vida, una ciudad que había dejado de visitar y que ahora retoma con ganas.
Irene e Iñaki Urdangarin, juntos en 2013. (EFE/Alberto Estévez)
Urdangarin ha estado acompañado por varios de sus hijos porque este año los jóvenes no podrán reunirse en Bidart como solían hacer. La escapada catalana ha sido, por tanto, el momento en el que varios de ellos han podido disfrutar de su compañía. Irene, por ejemplo, ha pasado por Barcelona antes de volar a Galicia para asistir a la fiesta de una amiga, Allegra de Hohenlohe, tal como adelantó 'Informalia'.
Primero la madre, luego el padre
Los hijos Urdangarin también viajaron hace poco con su madre, una escapada con destino sorpresa que la Infanta quiere repetir cada año (el pasado fueron a Creta), en la que además de los chicos fueron algunas de sus parejas. Y ahora, como manda la tradición, les tocaba estar con su padre.
Entre el sábado y el domingo, se marchaban todos. Y si Irene viajó en avión, su padre, como siempre, optó por el coche. El domingo era Iñaki quien se subía a su coche y se iba de vuelta a Vitoria. Las casi seis horas que separan ambas ciudades han sido la excusa perfecta para conducir su nuevo Volvo, del mismo modelo que tanto él como la infanta Cristina han utilizado durante años.
Cuando estaban casados ambos tenían el mismo coche y, el año pasado -también en primavera-, Cristina de Borbón adquirió un Volvo gris que cedió a su exmarido, quien lo conducía habitualmente por la capital vasca como si fuera suyo.
Uno de los coches que usaba la familia Urdangarin de Borbón cuando vivían en Barcelona. (EFE/Albert Olivé)
Ahora, Urdangarin tiene el suyo, de color azul, y lo ha aparcado en casa de su hijo Pablo. Este conduce un Audi gris marengo facilitado por su abuelo, el rey Juan Carlos I. La plaza que utiliza Urdangarin en sus visitas -cada vez más frecuentes desde esta primavera- pertenece a un matrimonio íntimo de la infanta y de él mismo.
Ese matrimonio es también el anfitrión de Pablo en Barcelona: el joven vive allí desde hace dos años, aprovechando que pasan largas temporadas fuera de la ciudad. Iñaki y Pablo han compartido estos días, fundamentales para el deportista. Tras pasar unos días, decíamos, con su madre, Pablo está a punto de iniciar la pretemporada de balonmano, y su padre, que actúa como una especie de mentor deportivo para él, ha estado a su lado.
Tutor deportivo
Iñaki Urdangarin supervisa de cerca la carrera de su hijo, y viajar a Barcelona forma parte de ese compromiso. Han pasado ya casi tres años desde que se supo de su relación extramatrimonial y la crisis familiar está más que superada. El exduque de Palma llegó incluso a evitar Barcelona durante meses para no coincidir con su exmujer, con quien vivió momentos de gran tensión tras la separación. En ocasiones llegaron a encontrarse en las mismas calles de la ciudad, haciendo lo posible por no cruzarse.
Iñaki Urdangarin conversa con su hijo Pablo. (EFE/Javier Etxezarreta)
Hoy, todo eso es historia. La relación entre ambos es cordial, de respeto y con cariño. La nueva aventura empresarial de Urdangarin, Bevolutive by Iñaki Urdangarin, ha supuesto un paso adelante para recuperar la confianza de su familia. Sus cuatro hijos apoyan su iniciativa, al igual que su exmujer, que considera que merece que las cosas le vayan bien.
Este nuevo proyecto, creado como autónomo —no como sociedad mercantil—, está centrado en el coaching deportivo y empresarial, un ámbito en el que se formó durante su estancia en prisión, como adelantó Vanitatis en su momento. Además, obtuvo el título de entrenador nacional, dato que este medio publicó y que el propio Urdangarin ha confirmado en entrevistas recientes.
"Conocerse, adapatarse, crecer"
En la página web de Bevolutive, el propio Urdangarin se presenta así: “La vida es un proceso de evolución constante, lleno de picos y valles que no solo debemos transitar, sino también aprender de ellos y gestionarlos con conciencia. El verdadero éxito no está solo en los logros externos, sino en la capacidad de cada persona para conocerse, adaptarse y crecer en los momentos más adversos".
Iñaki Urdangarin, feliz junto a su hijo Pablo, que lo mira con cariño. (EFE /Quique García)
Fue en prisión cuando comprendió que todo lo vivido -y lo que le quedaba por vivir- podía convertirse en una oportunidad de cambio y aprendizaje, algo que trasladó después a su carrera profesional. Su experiencia deportiva de élite, su paso por el mundo empresarial (con fracasos incluidos) e incluso su tiempo en prisión le sirven ahora como herramientas para inspirar a otros.
Y para ello cuenta con el apoyo de toda su familia, especialmente de sus hijos. Están "superorgullosos" porque se merece que le vaya bien. Pablo, sin ir más lejos, ha comprobado que su padre puede ser un gran coach deportivo. A él le funciona.
Casi no se le ha visto porque mantiene un perfil bajo e híperdiscreto. Iñaki Urdangarin estuvo la semana pasada en Barcelona, sin su pareja, Ainhoa Armentia, para visitar y pasar tiempo con sus hijos.