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Así es Casa Cornide, el palacete de La Coruña con once habitaciones y trece baños que la familia Franco tiene que abrir al público
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UN LUGAR HISTÓRICO

Así es Casa Cornide, el palacete de La Coruña con once habitaciones y trece baños que la familia Franco tiene que abrir al público

Tras ser multados por la Xunta y cuatro años de negativas, la familia Franco abrirá cada lunes Casa Cornide, en el centro de La Coruña, para que pueda ser visitada por el público

Foto: Casa Cornide, en el centro de La Coruña. (EFE)
Casa Cornide, en el centro de La Coruña. (EFE)

Cada lunes, de nueve a una y en grupos de cinco personas cada hora. Así será el plan de visitas de Casa Cornide, el palacete de once habitaciones y trece baños que la familia Franco tiene que abrir al público. No ha sido una decisión voluntaria, más bien todo lo contrario. El plan presentado por la familia y aprobado por la Xunta llega tras una multa de 3.000 euros y cuatro años en los que no se había cumplido con la obligación impuesta.

La exigencia de la Xunta obedecía a la ley relacionada con los Bien de Interés Cultural, como es este edificio, que dice que tienen que abrir al público al menos cuatro días al mes. Les ha costado, como pasó con el pazo de Meirás, pero finalmente no han tenido otra que dar su brazo a torcer y permitir que 20 personas cada lunes pisen el interior de este edificio del centro de La Coruña.

A simple vista, la Casa Cornide parece otro palacete más de los muchos que inundan el casco antiguo de la ciudad gallega. Sus principales características son su fachada de granito rosado, los balcones de forja y el escudo de la familia Cornide, que corona la pared princial. Pero ahondando un poco en su historia, comprobamos que no solo tiene valor arquitectónico, sino que un símbolo de la Ilustración gallega y de la historia de la región.

placeholder Vista de la fachada principal de la Casa Cornide. (EFE)
Vista de la fachada principal de la Casa Cornide. (EFE)

El palacete fue construido entre 1750 y 1760 por el ingeniero militar Francisco Llobet y representa uno de los ejemplos más refinados del barroco gallego urbano. Su fachada, de más de 20 metros, se distribuye en tres alturas, que en el interior albergan once habitaciones y trece cuartos de baño, además de una biblioteca y un imponente salón, estos dos últimos situados en la planta superior.

Entre sus muros, aunque del edificio precio al que vemos ahora, nació en 1734 José Andrés Cornide Saavedra, uno de los pensadores más notables de la Galicia ilustrada. Polígrafo, geógrafo y naturalista, fue miembro de la Real Academia de la Historia y uno de los primeros intelectuales gallegos que documentó el patrimonio cultural y natural de la región, por lo que su nombre convierte a esta propiedad en un lugar de ideas, de ciencia y de progreso.

A lo largo del siglo XIX, la Casa Cornide tuvo usos diversos. El más importante, sede del Ayuntamiento de La Coruña desde 1810. Ya en el siglo XX, acogió un centro cultural municipal que incluso albergó una sala de cine. Pero ese uso más público echaba el cierre en 1962, cuando el edificio pasó a manos de Carmen Polo, esposa del dictador Francisco Franco, tras una subasta que años después de reconocería que fue ilegal.

placeholder Protestas en 2023 que reclamaban la devolución de la casa a la ciudad. (Europa Press)
Protestas en 2023 que reclamaban la devolución de la casa a la ciudad. (Europa Press)

Desde entonces, la Casa Cornide ha permanecido en manos de los descendientes de Franco, y la ciudadanía ha vivido —y protestado— a la sombra de un símbolo patrimonial que consideran secuestrado. Tras el precedente del Pazo de Meirás, los movimientos sociales y el propio gobierno municipal intensificaron la presión para que el edificio volviera al dominio público.

Tras cuatro años desde que se inició el proceso, primero para que fuera Bien de Interés Cultural, y después para que los Franco lo abrieran al público, por fin coruñeses y visitantes podrán cruzar unas puertas que llevan cerradas más de seis décadas. Un gesto que, aunque obligado, ha sido muy celebrado por autoridades y ciudadanía, que consideran que este edificio pertenece a La Coruña y no a los descendientes del dictador.

placeholder Vista de la Casa Cornide desde el lateral. (EFE)
Vista de la Casa Cornide desde el lateral. (EFE)

La apertura se da, eso sí con muchas restricciones. Además del escueto horario que se ciñe a los lunes por la mañana y los reducidos grupos que pueden entrar cada hora, todos los que quieran pisar sus históricos suelos y recorrer sus estancias tienen que hacerlo mediante reserva previa. Y hay una estricta prohibición: no se pueden sacar fotos o vídeos del interior.

Nos quedamos sin saber, por tanto, qué hay entre los muros de este palacete de los Franco, qué recuerdos guardan sus habitaciones y grandes salones. Habrá que conformarse con ver ese granito rosado, los balcones de forja y ese escudo de la familia Cornide, testigo de su historia.

Cada lunes, de nueve a una y en grupos de cinco personas cada hora. Así será el plan de visitas de Casa Cornide, el palacete de once habitaciones y trece baños que la familia Franco tiene que abrir al público. No ha sido una decisión voluntaria, más bien todo lo contrario. El plan presentado por la familia y aprobado por la Xunta llega tras una multa de 3.000 euros y cuatro años en los que no se había cumplido con la obligación impuesta.

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