María Parrado se despoja de la niña de ‘La Voz Kids’: “He aprendido que lo triste y lo bonito pueden convivir en el mismo espacio”
La artista gaditana destaca por su sensibilidad, madurez y cercanía, combinando talento, introspección y autenticidad en su constante evolución musical y personal
María Parrado lanza su nuevo disco en el que colabora con Blas Cantó o David Pareja. (Cortesia)
Desde sus primeros pasos en ‘La Voz Kids’, María Parrado ha demostrado una madurez sorprendente para su edad, construyendo una carrera musical que combina talento, introspección y autenticidad. Su nuevo disco, ‘La niña que fui’, pretende reflejar un recorrido personal desde la infancia hasta la adultez, mostrando cómo ha aprendido a revisitar sus experiencias y a transformar recuerdos y emociones en música. A lo largo de los años, ha sabido equilibrar la presión de crecer en el ojo público con el aprendizaje constante, consolidándose como una artista que no solo canta, sino que también siente y transmite con sinceridad.
María cantó para Serrat, Malú o Pablo Alborán, entre otros. (Cortesia)
La evolución de Parrado no se limita al plano profesional, sino que también ha sido un camino de autoconocimiento y crecimiento personal. En una entrevista con Vanitatis, la artista reconoce la importancia de su familia y amistades, así como de la comunicación y el equilibrio en sus relaciones, elementos que influyen en su proceso creativo. Su música refleja momentos de amor, introspección y resiliencia, y su trayectoria evidencia que la disciplina, la paciencia y la libertad artística son claves para mantenerse fiel a sí misma. Así, María ha logrado construir un espacio propio donde su talento y su autenticidad se complementan.
PREGUNTA Tu nuevo disco, La niña que fui, recorre tu evolución de la infancia a la adultez. ¿Cómo ha sido este proceso de revisitar tus experiencias a través de la música?
RESPUESTA Ha sido un proceso necesario y bonito. Me ha costado mucho asimilar todas las cosas bonitas que me han pasado, aunque creo que hay algo mágico en nunca terminar de ser consciente.
R. No podría decir que haya sido negativo empezar desde tan pequeña porque he vivido momentos maravillosos. Cantar con Serrat es algo que nunca olvidaré. Con Malú, Pablo Alborán, Pablo López… Quizá lo más complicado era compaginarlo con los estudios, pero en mi caso siempre me he organizado muy bien para llevarlo todo adelante.
P. Tu música actual llega a un público más amplio. ¿Cómo equilibras las diferentes expectativas y la evolución de tu público?
R. Creo que el secreto de este disco es dejar justo fuera del estudio tanto las expectativas como el querer mostrar una evolución, porque te hacen cargar con una presión que impide dejar la creatividad totalmente libre. Y justo esa libertad ha hecho que salga de mi zona de confort y salgan temas como Hasta que el sol se apague.
P. ¿Qué aspectos de tu carrera disfrutas más y cuáles te resultan más exigentes?
R. Cada vez disfruto más el proceso de creación. Amo sentarme al piano a componer, y me encanta sentarme con más gente a compartirlo, porque te nutres mucho de otras personas y de otras ideas. Y quizá los escenarios son lo que más me impone. Conforme he ido creciendo, siento que las cosas que antes eran impensables, como componer, ahora son lo que más disfruto, y el escenario, que antes me encantaba, ahora me impone un pelín solo.
P. La presión de ser conocida desde tan joven puede ser intensa. ¿Cómo has aprendido a mantener tu equilibrio emocional mientras sigues creciendo profesionalmente?
R. Creo que salgo de 'La Voz Kids' en un momento distinto al de ahora a nivel de redes sociales. Aun así, recuerdo comentarios muy, muy fuertes hacia mí y una familia durmiendo en la puerta de casa. Me refiero a una serie de cosas que pasan a raíz de una exposición muy fuerte, pero aun así, por supuesto, que impacta. Entonces, parte de la mujer que soy hoy es gracias a mis padres y mi familia, que siempre me han apoyado y me han hecho tener los pies en el suelo.
P. En tu nuevo disco incluyes un tema dedicado a tu pareja. ¿Qué importancia tiene para ti poder expresar la vida afectiva en tu música?
R. Todos los artistas lo hacemos. No todas las canciones hablan de nosotros ni todas las historias son tal cual pasaron, pero cada disco tiene un toque del momento personal que atraviesas. Y en este disco quería dejar un tinte de amor, por supuesto.
P. Desde tu relación con Marcos, viajando y apoyándose mutuamente, ¿cómo lográis equilibrar el amor y la carrera profesional?
R. Nos ayudamos mucho. Marcos me ha enseñado a llevar mejor mis redes sociales, a editar los vídeos… Es que él es fotógrafo, entonces he tenido suerte. Y encima no paro de viajar y conocer mundo. El amor y la admiración siempre están ahí desde el primer día.
P. En tu relación, ¿qué has aprendido sobre ti misma y cómo te ha ayudado a crecer como persona?
R. En general, en las relaciones se aprende mucho. Yo he sido una chica a la que siempre le ha gustado ir a terapia, más allá de tener más problemas o menos, por crecer y mejorar aspectos de mí. Creo que eso ayuda mucho de cara a tener una pareja: el conocer un poco tus puntos a trabajar y, por supuesto, escuchar mucho a tu pareja y saber que en muchas cosas no estaréis de acuerdo, pero lo más importante en una relación es una buena comunicación.
P. Al comenzar vuestro noviazgo, ¿qué fue lo que más te dio miedo o incertidumbre y cómo lo superaste?
R. No hubo muchos miedos. Fue algo mutuo de gustarnos y de querer conocernos, pero si echo la vista atrás, al principio de la relación, no recuerdo sentir miedo.
P. ¿Qué papel juegan tus amistades y tu familia en tu desarrollo personal y artístico, especialmente en momentos de cambio o decisión?
R. Yo siempre digo que sin mis amigos y sin mi familia no sería nada. Este 2025 ha sido un año muy agridulce: a mi mejor amiga, que es mi hermana, le detectaron una enfermedad, y cuando recibí la noticia justo me iba a Bogotá a terminar el disco. Ahí aprendí que la vida te cambia en segundos, que es duro y bonito acompañar en el proceso a los tuyos, y que muchas veces lo más triste y lo bonito conviven en el mismo espacio.
P. Este verano hablaste de la necesidad de “parar de verdad” y de reconectar contigo misma lejos de Madrid. ¿Sientes que alejarte de la ciudad te ayuda a recuperar energía y claridad, y has llegado a pensar en mudarte o cambiar tu ritmo de vida de manera más permanente?
R. Amo Madrid y me veo allí viviendo; ya son seis años en la capital. Es verdad que cada vez echo más de menos a la familia, estar en Chiclana, la playa… pero ya no me veo aquí viviendo durante todo el año. Creo que es algo que a todos nos pasa: que van pasando los años y sientes mucha nostalgia de volver a casa.
P. Mirando atrás, ¿qué consejo te darías a ti misma al inicio de tu carrera?
R. Que la palabra paciencia me acompañara siempre. Es muy importante no perder la ilusión, aunque las cosas se pongan difíciles y escuchar siempre tu intuición, por supuesto dejándote aconsejar, que al final no tenemos la verdad absoluta, pero siendo muy fiel a ti misma.
Desde sus primeros pasos en ‘La Voz Kids’, María Parrado ha demostrado una madurez sorprendente para su edad, construyendo una carrera musical que combina talento, introspección y autenticidad. Su nuevo disco, ‘La niña que fui’, pretende reflejar un recorrido personal desde la infancia hasta la adultez, mostrando cómo ha aprendido a revisitar sus experiencias y a transformar recuerdos y emociones en música. A lo largo de los años, ha sabido equilibrar la presión de crecer en el ojo público con el aprendizaje constante, consolidándose como una artista que no solo canta, sino que también siente y transmite con sinceridad.