Ana Morgade: "Cuando no cobro, soy vergonzosísima. No tengo carné de celebrity"
Ana Morgade se pone muy a menudo frente a las cámaras pero su carrera artística nació en el escenario y haciendo improvisación. Hoy sigue combinando esa faceta con la televisión, el doblaje y -por supuesto- la comedia
Ana Morgade, en una imagen promocional del show 'Mentes Peligrosas'. (Cortesía/Carlos Villarejo)
Inteligencia rápida y humor afilado. Son dos de las descripciones que nos vienen a la cabeza después de compartir un ratito con Ana Morgade, que nos atiende al otro lado del teléfono con motivo de 'Mentes Peligrosas', el nuevo espectáculo de humor que estará en Madrid hasta el día 2 de noviembre y en el que se alterna con Leo Harlem, Eva Hache, Hovik, Luis Piedrahita, JJ Vaquero, Álex Clavero y David Cepo para hacer reír al público, algo sin lo que asegura no poder vivir.
La presentadora, actriz y guionista madrileña regresa con algunos de sus proyectos más mimados y el mismo desparpajo que la ha convertido en una de las voces más lúcidas —y necesarias— del panorama mediático. Entre risas y reflexiones sobre la fama, de la que tiene una curiosa opinión, y el humor, Ana Morgade nos cuenta un poquito más de ese lado que rara vez deja ver en público. Ya lo dice ella misma: "No tengo carné de celebrity".
Pregunta: Ana, ¿para ser mujer eres muy graciosa?
Respuesta: Esa frase la he oído tantas veces que me podría bordar un cojín, la verdad. Y también "Esta cómica es buena, parece un hombre"
P: ¿Está de moda el humor?
R: Bueno, es que cuando deje de estarlo, aparte de que yo me quedo sin trabajo, creo que el mundo irá muchísimo peor. Yo siempre digo que hay tres cosas que tienes que poder hacer en esta vida, que es cantar, bailar y reírte. Y si no puedes hacer alguna de las tres, tienes que hablarlo con alguien.
P: ¿Han ayudado las redes sociales a dar visibilidad a nuevos nombres en la comedia?
R: Es verdad que los espectáculos, sobre todo los de humor, gozan de muy buena salud. Se han abierto espacios nuevos, cada vez hay más teatros, más estadios, más pabellones enormes que se llenan con gente de comedia. Y eso para los cómicos y las cómicas que llevamos ya unos cuantos años en esto es una noticia excelente, claro, nos viene fenomenal que haya muchas ganas de reír. Y de reír como en grupo también, ¿no?
Porque somos un país que yo creo que tiene muy buena salud en ese sentido, que nos gusta mucho el humor, pero no es la misma sensación cuando estás viviendo una experiencia grupal. Eso mola mucho, ¿no? Que lo petemos estilo Rosalía.
Ana Morgade y Eva Hache, en una imagen promocional del show 'Mentes Peligrosas'. (Cortesía/Carlos Villarejo)
P: ¿Volver a teatros pequeños es como estar en casa?
R: La compañía Impromadrid cumple ahora 25 años y yo llevo casi los 25, empecé con ellos cuando tenía 17 años y soy improvisadora teatral desde entonces. Nunca lo he dejado, me gusta un montón 'impro' encima de las tablas y lo voy a seguir haciendo siempre y cuando pueda.
P: ¿Eres el ejemplo de que se puede ser una persona conocida y tener una vida privada y familiar completamente al margen de lo público?
R: No es que sea yo una persona que explote mucho su fama, la verdad. No soy muy del sarao ni de todo ese planeta, pero sobre todo lo que me parece lógico es que mi entorno no tenga que pagar las consecuencias de eso. Está guay ser conocido porque mucha gente se acerca y te dice cosas súper bonitas que a veces cuesta que te lo digan tus propios padres.
Esa es la parte más molona de ser una persona conocida, que recibes mucho afecto constantemente de gente que casi no te conoce y es extremadamente amable y generosa y cariñosa contigo. Pero luego toda la parte como de sobreexposición siempre me ha dado mucho pudorcillo. Yo es que en el fondo, cuando no cobro, soy vergonzosísima. Que aunque parezca que no es compatible, lo es.
No tengo alma de lujo, siempre he tenido un espíritu de señora precaria
P: En su momento sí que generaste interés en la prensa del corazón.
R: Es que yo no tengo carné de 'celebrity'. Para que te hagas una idea, tengo el mismo ciclomotor desde que me lo compré en el 2010. O sea, no tengo alma de lujo para nada. Soy bastante desastre. Todavía llevo argollas de ferretería y me gustan como anillos. Siempre he tenido un espíritu de señora precaria, no estoy hecha yo para el 'paparazzismo' la verdad, soy una decepción.
P: Tú nunca has tenido un problema en mojarte con ciertos temas, lo sigues haciendo, y eso sí que te ha llegado a generar algunos ataques en redes sociales. ¿Es el humor la mejor respuesta para esas situaciones?
R: Es que es la única que sé hacer. En la medida de lo posible siempre digo que no voy a intentar tomarme nada en serio. Ahora bien, el humor se puede utilizar para hablar de cosas muy sencillas o muy banales o se puede utilizar para entrar en una guerra. En realidad, el humor nunca tiene la culpa de nada de lo que decimos. Y una de las peores excusas de la historia de la humanidad es decir "era broma". En broma se dice lo mismo que en serio y tiene las mismas consecuencias.
P: ¿Ser activa en redes sociales para ti es una obligación que forma parte de lo laboral o te gusta?
R: Es que nunca he pensado que mi vida persona sea susceptible de tener su propia cuenta de Instagram, la verdad. Si alguien pudiera ver lo que hago en mi día a día, creo de verdad que se decepcionaría muchísimo. No soy una persona que tenga suficiente contenido vital personal, mi vida es bastante normalita. Creo que lo más alucinante que tengo es mi trabajo y por eso es lo que más saco.
Ana Morgade y sus compañeros de 'Mentes Peligrosas'. (Cortesía/Carlos Villarejo)
P: ¿Cuáles son esos temas sociales que actualmente más te preocupan como ciudadana?
R: Hombre, desde luego yo como ciudadana tengo un montón de preocupaciones. Creo que vivimos un momento muy complicado, por ejemplo, para generaciones que están por detrás de la mía y para compañeros de mi generación que no tienen la misma suerte laboral que he tenido yo. Para empezar, pues el tema de la vivienda, todos los problemas que hay con la sanidad pública. Hay un nivel de descreimiento a la clase política tremebunda. Hay unos conflictos internacionales demenciales. Hay una sordera internacional con respecto a eso...
Todas esas cosas, si tienes un poco de sensibilidad, te tienen que preocupar. De forma individual, yo vivo en una ciudad que es súper hostil para la crianza según en qué barrio estés viviendo y eso también me parece tremendo, esas desigualdades en los espacios públicos, por ejemplo.
Ahora bien, creo también que como persona pública, lo que a mí me corresponde es hacer lo que mejor sé hacer, que es hacer reír. Y desde ahí contar lo que pueda y como pueda. Pero a veces se nos pide coger una especie de opinión, como si fuéramos expertos en todo lo que hablamos. Y realmente no, no lo somos.
combinar maternidad y ser autónomo pone el tiempo libre bastante complicado
P: ¿Y hay alguno de esos temas en los que prefieras no entrar porque no te merece la pena hablar de ellos?
R: A nivel personal entro un montón y soy una persona muy implicada y hago lo que puedo por mi comunidad y hago un montón de cosas. Pero es verdad que con los años me he dado cuenta de que lo más interesante que se puede hacer muchas veces con los problemas profundos de la sociedad es dejarle espacio a la gente que realmente está acreditada para hablar de ello o porque vive trabajando y investigando sobre ello o porque son voces un poco autorizadas para hablar de eso. Que a veces cuando algo es muy complejo es mucho más interesante buscar información y dejarle espacio a la información buena y no tanto a la que mete ruido.
P: ¿Cómo disfrutas de tu tiempo libre, cuáles son esos pequeños placeres que llenan tu vida?
R: Jajaja, tiempo libre... Si lo encuentras, dime dónde está. No tengo muchísimo, porque combinar maternidad y ser autónomo pone el tiempo libre bastante complicado. En general, además, cuando la gente tiene tiempo libre, lo que yo estoy haciendo es subirme a un escenario para aprender.
Ana Morgade, en una imagen promocional del show 'Mentes Peligrosas'. (Cortesía/Carlos Villarejo)
P: Dime tres síes y tres noes.
R: Sí a la 'vita', sí al 'amore', sí a manifestarte por las cosas importantes. No, no te he preguntado tu opinión, no me la des. No, si solo voy yo a terapia no sirve, tú también tienes que ir. No, no es la última, no te engañes, te vas a tomar otra después.
P: ¿Qué es para ti el éxito? ¿Crees que lo has alcanzado?
R: Sí, totalmente. Yo he alcanzado el éxito por completo en mi vida. Y lo baso en dos cosas fundamentales. Una, tengo las facturas pagadas y eso es un éxito. Y dos, hay muy pocas cosas que no me dejen dormir.
P. ¿Y has tenido que renunciar a muchas cosas para alcanzarlo?
R: Pues la verdad es que yo no tengo una sensación de haber renunciado. Creo que he tomado decisiones con mejores consecuencias o peores, pero nunca he tenido la sensación de necesitar renunciar. Cuando tienes suerte, y además en mi caso, que llevo muchos años trabajando en lo que me mola, a veces se me escapan cosas que me habría encantado que me pasaran, pero creo que eso forma parte de la normalidad.
O sea, creo que nos han vendido que tienes que tener una especie de intuición Jedi para llevar tu mejor vida y ser tu mejor tú. Bueno, chico, has llegado hasta donde has podido con las herramientas que tenías en la caja, bastante que tienes la cabeza en su sitio. Creo que a veces hay que bajar un poco la expectativa, ¿no? Ser un poco como el barrendero de Momo y decir: "bueno, otro escalón que hemos barrido". Algún día nos daremos la vuelta y ya encontraremos que hemos barrido la escalera entera.
Las decisiones más estúpidas que he tomado han sido o increíblemente fructíferas o unas anécdotas alucinantes para contar en monólogos
P: ¿Dónde te encontraríamos si un día desaparecieras?
R: Si un día desapareciera, probablemente entre un montón de ropa de mi habitación, soy un desastre.
P: ¿Puedes confesarnos alguna locura que hayas hecho y ahora no harías ni de broma?
R: A ver, sigo haciendo muchísimas, soy una persona bastante descabellada, pero la verdad, repetiría casi todas, no hay ninguna de las que me arrepienta especialmente. Las decisiones más estúpidas que he tomado han sido o increíblemente fructíferas o unas anécdotas alucinantes para contar en monólogos. O te sale bien o te sale monólogo. No hay ninguna mala.
P: ¿Tienes alguna asignatura pendiente?
R: Pues la verdad es que sí, porque me gusta mucho meterme en problemas y siempre, por ejemplo, aprender idiomas es una cosa que cada cierto tiempo me planteo y tengo, no sé, 62 palabras tres idiomas que las tengo clarísimas, pero nunca he avanzado más. Tengo mucha inquietud, pero muy poca constancia. Eso hace que siempre tengas listas de cosas que quieres hacer y listas de cosas que quieres volver a repetir, porque las has dejado ahí de lado.
P: ¿Hay cosas del ser humano que te siguen sorprendiendo?
R: Absolutamente. Somos unos animales bastante fascinantes. Y bueno, también es mi trabajo en parte, ¿no? Cuando haces monólogos consiste en encontrar justamente los huequitos de la humanidad de los que todavía no ha hablado nadie, estas cosas que dices, "aquí hay un nicho".
P: ¿Cuál fue el mejor consejo de tu vida y quién te lo dio?
R: Hay un consejo que me gusta mucho y que yo que me subo mucho a los escenarios me lo dio un profesor excelente que se llama Fernando Piernas, de interpretación, que hablaba mucho de que hay todo un ensayo, trabajo, entrenamiento, inseguridades, te traes el texto, te traes tus circunstancias, te traes todo, pero al final lo único que tienes que hacer es ponerte la gorra y salir. Y es lo que haces. Y es algo que se puede aplicar muchas veces también en la vida. Nos preocupamos un montón, traemos una estrategia, y al final se trata de ponerse la gorra y salir.
Inteligencia rápida y humor afilado. Son dos de las descripciones que nos vienen a la cabeza después de compartir un ratito con Ana Morgade, que nos atiende al otro lado del teléfono con motivo de 'Mentes Peligrosas', el nuevo espectáculo de humor que estará en Madrid hasta el día 2 de noviembre y en el que se alterna con Leo Harlem, Eva Hache, Hovik, Luis Piedrahita, JJ Vaquero, Álex Clavero y David Cepo para hacer reír al público, algo sin lo que asegura no poder vivir.