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Claudio Portalo, el arte como casa, la calle como escenario: “Si la fama me hiciera prostituir mis valores, algo estaría haciendo mal”
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ENTREVISTA

Claudio Portalo, el arte como casa, la calle como escenario: “Si la fama me hiciera prostituir mis valores, algo estaría haciendo mal”

Claudio protagoniza este 2025 dos películas: ‘El Cielo de los Animales’ y ‘La Casa en el Árbol’. Pero es mucho más que actor, la pintura, la poesía y la fotografía también lo convierten en artista

Foto: Claudio Portalo. (Emilio Jiménez)
Claudio Portalo. (Emilio Jiménez)

Son las 12 de la mañana y Claudio Portalo lleva en órbita desde las seis de la mañana. “Es a lo que acostumbro últimamente”, confiesa con una sonrisa de resignación. En su voz no hay queja, solo el vivo reflejo de quien ya ha aprendido a vivir en constante movimiento. A veces, su fin de semana cae en lunes y martes, otro en domingo. El calendario, para él, ya no es una cuadrícula, sino una sucesión de rodajes, alfombras rojas, ruedas de prensa y viajes de ida y vuelta.

El arte, sin embargo, llegó mucho antes de todo eso. “Me viene de casa, de la música y la pintura. En mi casa siempre había banda sonora”. Su hermano tocaba el violín, su madre el piano. Y aunque durante un tiempo la danza fue su lenguaje principal —“El breakdance, con nueve años, fue lo que me abrió la puerta en mi casa, en Badajoz, a lo que era la cultura”—, la interpretación terminó imponiéndose como destino.

placeholder Claudio Portalo en el rodaje de ‘El Solista’, dirigida por Valentino Sandoli. (Cortesía)
Claudio Portalo en el rodaje de ‘El Solista’, dirigida por Valentino Sandoli. (Cortesía)

El primer rodaje llegó con quince años, en ‘El Semillero’, una serie rodada en Extremadura. “Era un papel pequeñito, pero fue la primera vez que me enfrentaba a una cámara. Recuerdo terminar el rodaje y decir: ‘Esto es lo que quiero hacer’”. Desde entonces, la intuición y la búsqueda han guiado su camino.

"Es duro que uno tenga que irse de su tierra para tener posibilidades educacionales o laborales"

Portalo es de Badajoz —cuando hablamos con él, está en el salón de su casa familiar—. Habla con afecto de su tierra, pero también con lucidez crítica. “Extremadura no cuenta con una infraestructura que pueda soportar el peso de las nuevas generaciones que quieren dedicarse a la cultura”, lamenta.

Marcharse fue casi una obligación, pero también un privilegio. “Es duro que uno tenga que irse de su tierra para tener posibilidades educacionales o laborales. Pero también trato de ser consciente del privilegio de poder hacerlo, de conocer mundo, y luego volver. Volver a empaparte de lo que está pasando aquí y empaparlos a ellos con lo que está pasando fuera”.

placeholder Claudio Portalo en el Festival de Cine de Málaga este 2025. (Gtres)
Claudio Portalo en el Festival de Cine de Málaga este 2025. (Gtres)

En Madrid la vida se mueve a otra velocidad. “A mí Madrid me ha tratado bastante bien porque tenía una red de contactos y amistades, pero puede ser muy poco amable si no tienes este privilegio”. Habla sin dramatismo, con la serenidad de quien ha sobrevivido a sus ritmos. “Aquí me invade la calma. En Madrid muchas veces me invade el estrés”, dice cuando regresa a su tierra. “Aquí puedo trabajar desde otro lugar”.

Este año, Claudio estrena dos películas en las que es protagonista: ‘El Cielo de los Animales’ y ‘La Casa en el Árbol. Dice que todo ha llegado cuando tenía que llegar: “La vida todo el rato nos está preparando para lo siguiente”. No suena a tópico, sino a convicción y aprendizaje: “A veces lo bueno es una arma de doble filo. Y en esta profesión siempre es así: o todo o nada”. 

"Una de las cosas que me mantiene en mis cabales es la soledad"

Entre los focos y las alfombras rojas, hay una parte de él que busca precisamente todo lo contrario: soledad y silencio. “Una de las cosas que me mantiene en mis cabales es la soledad. Es un espacio de escucha”, confiesa. Esa necesidad de recogimiento contrasta con la exposición mediática que va implícita con su oficio. Pero en su caso no es contradicción, es equilibrio.

Su relación con la incertidumbre es otra de las cosas que han surgido gracias a esta profesión. “Ya somos buenos amigos”, bromea. Sabe que la mayoría de las cosas dependen de él, pero eso no lo inmoviliza, todo lo contrario: “No espero a que suene el teléfono, soy yo el que llama para decir que estoy disponible y dispuesto a trabajar".

Aunque también aclara que trabajar en interpretación es mucho más que tener un guion en las manos y colocarse delante de una cámara: “Hacer promoción y todo lo que rodea una producción es trabajo y me lo tomo de manera profesional”.

placeholder Claudio Portalo en el videoclip de 'Fort Da' de Xoel López. (Cortesía)
Claudio Portalo en el videoclip de 'Fort Da' de Xoel López. (Cortesía)

Su universo creativo no se detiene en la actuación. Claudio escribe poesía —“para recitarla y la recitaba para subirme a un escenario”—, fotografía su propia década de los veinte para un libro de imágenes urbanas “sucias, como una pintura impresionista”, y pinta cuadros en maderas que se encuentra por la calle, los ‘Claudios’, que luego abandona a su suerte para que se los lleve quién quiera. “Sigue siendo una forma más de intervenir las calles que me conecta con mis inicios”. 

En este último caso, en de la pintura, se ha convertido en un fenómeno dentro del barrio de Malasaña en Madrid. “A veces me doy la vuelta y hay un grupo de gente esperando para llevárselos. No entiendo nada y lo entiendo todo”. En sus palabras hay algo de ritual y de observación del mundo, como si lo que realmente le moviera fuera seguir encontrando belleza en lo cotidiano. “Se ha convertido en un proceso de meditación. Yo me meto en mi acción y van ocurriendo cosas alrededor”.

También le ayuda a mantener el contacto con la calle de la que muchas veces la interpretación —tanto por el rodaje como las alfombras rojas— le aparta. “Lo que me pone en contacto con la calle es la gente y esto es lo que me enriquece”.

"Me veo capaz para hacer muchas cosas en la vida, pero decido todos los días hacer esta. El más grande de los motores es el amor que siento por este oficio"

Con todo esto encima de la mesa, a uno le asalta la duda: ¿por qué la interpretación y no cualquiera de las otras ramas artísticas que han marcado y marcan la vida personal y profesional de Claudio? “Me veo capaz para hacer muchas cosas en la vida, pero decido todos los días hacer esta. Muchas veces me asola el miedo, la incertidumbre, la inseguridad, las dudas… pero el más grande de los motores es el amor que siento por este oficio, por el poder narrar historias”.

En Claudio no hay imposturas ni pose. “Me siento muy arraigado a mis valores y, si la fama me hiciera prostituirlos, algo estaría haciendo mal. Quiero ser la misma persona que soy con mi gente”, confiesa. En Claudio solo hay conciencia de alguien que ha hecho del arte, su casa, y de la calle, su escenario.

Son las 12 de la mañana y Claudio Portalo lleva en órbita desde las seis de la mañana. “Es a lo que acostumbro últimamente”, confiesa con una sonrisa de resignación. En su voz no hay queja, solo el vivo reflejo de quien ya ha aprendido a vivir en constante movimiento. A veces, su fin de semana cae en lunes y martes, otro en domingo. El calendario, para él, ya no es una cuadrícula, sino una sucesión de rodajes, alfombras rojas, ruedas de prensa y viajes de ida y vuelta.

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