La última vez que vimos a Cayetano Martínez de Irujo fue en un contexto muy distinto al empresarial: celebrando su enlace con Bárbara Mirjan, la joven con la que mantenía una sólida relación desde hacía casi una década. La boda, celebrada en Sevilla, reunió a buena parte de la familia Alba y se vivió como un día de alegría y reconciliación para un clan que ha pasado por distintas etapas de distancia y desencuentros. Aquella jornada, de marcado carácter familiar, sirvió para mostrar la unión entre la mayor parte de los hermanos y la serenidad personal del duque de Arjona en una nueva etapa de su vida.
Su regreso a la vida oficial, sin embargo, ha tenido un cariz muy diferente. Según consta en el Boletín Oficial del Registro Mercantil (BORME), Cayetano Martínez de Irujo ha asumido recientemente la presidencia de Eurotécnica Agraria S.A., una de las empresas históricas vinculadas al patrimonio agrícola de la Casa de Alba. El documento, fechado el 4 de noviembre de 2025, recoge la dimisión de su hermana Eugenia Martínez de Irujo como presidenta y su propio nombramiento en el cargo, así como la incorporación de su sobrino, Luis Martínez de Irujo Hohenlohe-Langenburg, como nuevo secretario del consejo. Un relevo que responde al modus operandi habitual de la familia, que se turna en los organigramas de las empresas que heredaron de su madre.
Cayetano Martínez de Irujo, por las calles de Sevilla. (Gtres)
Eurotécnica Agraria S.A. es una de las sociedades más antiguas del entramado empresarial de los Alba y, en los últimos años, también una de las más controvertidas. Su nombre ha aparecido vinculado al conflicto medioambiental que rodea a la finca Aljobar, en Aznalcázar (Sevilla), propiedad del grupo familiar. Allí, la empresa ha sido señalada por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) por la supuesta captación ilegal de agua en el entorno de Doñana, una de las zonas de mayor valor ecológico de España. El caso, todavía abierto en los tribunales, ha convertido a esta sociedad en la más delicada —y vigilada— del patrimonio heredado de su madre, Cayetana Fitz-James Stuart.
La denominación de “empresa maldita” responde precisamente a esa sucesión de episodios judiciales y ambientales que han empañado su trayectoria, aunque hoy está más cerca de resolverlos. La CHG emitió el pasado septiembre un informe favorable a la regularización de los pozos de Aljobar, aunque es provisional y la autorización definitiva aún no ha sido concedida. El expediente continúa su curso administrativo y deberá superar las alegaciones, los informes sectoriales y ambientales, y el dictamen final de la Abogacía del Estado antes de cerrarse. Mientras tanto, el proceso judicial por el uso no autorizado de esos mismos sondeos sigue su curso.
Luis Martínez de Irujo y su esposa Adriana, en una entrega de premios. (Gtres)
Entre todos los hijos de la duquesa de Alba, Cayetano Martínez de Irujo ha sido siempre el más vinculado al trabajo directo en el campo, y al manejo de las explotaciones agrícolas y ganaderas que conforman buena parte del legado familiar. Su relación con la tierra no responde a una obligación hereditaria, sino a una auténtica vocación. Desde muy joven se implicó personalmente en la gestión de fincas como Las Arroyuelas, en Carmona, o El Hierro, en Córdoba, donde supervisa de primera mano las labores agrícolas. A diferencia de otros miembros del clan, Cayetano ha convertido el campo en su medio natural y su principal proyecto vital, con un estilo de gestión moderno, realista y comprometido con la sostenibilidad.
Con el nuevo organigrama, Eurotécnica Agraria queda presidida por Cayetano Martínez de Irujo, con su sobrino Luis Martínez de Irujo Hohenlohe-Langenburg, hijo del duque de Aliaga, como secretario del consejo.
La última vez que vimos a Cayetano Martínez de Irujo fue en un contexto muy distinto al empresarial: celebrando su enlace con Bárbara Mirjan, la joven con la que mantenía una sólida relación desde hacía casi una década. La boda, celebrada en Sevilla, reunió a buena parte de la familia Alba y se vivió como un día de alegría y reconciliación para un clan que ha pasado por distintas etapas de distancia y desencuentros. Aquella jornada, de marcado carácter familiar, sirvió para mostrar la unión entre la mayor parte de los hermanos y la serenidad personal del duque de Arjona en una nueva etapa de su vida.