En fotos | Familiares y amigos despiden a Álvaro Domecq en la Catedral de Jerez
Entre los rostros conocidos que han acudido a despedir al rejoneador se encuentra la alcaldesa de Jerez, Juan José Padilla, El Juli, Curro Romero y su mujer Carmen Tello, Cayetano Rivera o Inés Domecq con su padre
La mañana de este miércoles, la Catedral de Jerez de la Frontera acogió un emocionante funeral por Álvaro Domecq Romero, cuya vida quedó íntimamente ligada a la ciudad, al toro, al caballo y a la tradición andaluza. El templo se presentó abarrotado de familiares, amigos y numerosas personalidades del mundo taurino, social y cultural, que quisieron rendirle el último adiós.
Durante el oficio, que arrancó a las 11 de la mañana, se recordó que el Ayuntamiento ha decretado dos días de luto oficial en señal de respeto. Al frente del cortejo, jinetes de la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre —institución fundada por el propio Domecq Romero— entraron con doce caballos, un gesto cargado de simbolismo que evocó su aportación decisiva al espectáculo 'Cómo bailan los caballos andaluces'.
En su intervención, la alcaldesa de Jerez subrayó: “vamos a echar muchísimo de menos a Álvaro Domecq Romero, Hijo Predilecto de Jerez, Medalla de Andalucía, fundador de la Escuela, ganadero, rejoneador…”. Sus palabras reflejan la magnitud de un hombre que no solo vivió para el ruedo y el caballo, sino que se convirtió en uno de los grandes embajadores de la provincia y de la cultura ecuestre andaluza.
Entre los rostros conocidos que han acudido a despedir al rejoneador se encontraban la ya citada alcaldesa de Jerez, Juan José Padilla con su esposa, El Juli, Curro Romero y su mujer Carmen Tello, Cayetano Rivera o Inés Domecq con su padre. También alguno de los hijos del recientemente fallecido Rafael de Paula.
Heredero de una estirpe mítica, Álvaro Domecq Romero nació en Jerez en 1940, hijo del célebre Álvaro Domecq y Díez. Debutó como rejoneador en 1959 y tomó la alternativa en 1960, iniciando una trayectoria que lo situó entre las figuras más relevantes de su disciplina. Tras su retirada en 1985, su nombre quedó también asociado a la ganadería de bravo Torrestrella y a la difusión internacional del caballo de pura raza española.
La emotividad fue constante a lo largo de la mañana: amigos, discípulos, miembros de la Escuela y figuras destacadas del ámbito taurino se abrazaban, compartían recuerdos y acompañaban a la familia en silencio. El velatorio, celebrado previamente de forma íntima, dio paso a una ceremonia solemne, marcada por el respeto y la admiración hacia su figura.
Al concluir la misa, el cortejo avanzó hacia el lugar del enterramiento dejando una estampa profundamente jerezana: sombreros en señal de respeto, el luto sobrio y la ciudad acompañando a uno de sus grandes nombres.
La mañana de este miércoles, la Catedral de Jerez de la Frontera acogió un emocionante funeral por Álvaro Domecq Romero, cuya vida quedó íntimamente ligada a la ciudad, al toro, al caballo y a la tradición andaluza. El templo se presentó abarrotado de familiares, amigos y numerosas personalidades del mundo taurino, social y cultural, que quisieron rendirle el último adiós.