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La jubilación de Joaquín Sabina, entre derechos de autor y curiosas inversiones
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La jubilación de Joaquín Sabina, entre derechos de autor y curiosas inversiones

A sus 76 años, el poeta y cantante ha firmado su último directo, aunque no su retirada total de la música. Si así fuera y a pesar de los latigazos de Hacienda, podría vivir de las rentas

Foto: Joaquín Sabina, en uno de sus últimos conciertos, en Valencia. (EFE / Kai Forsterling)
Joaquín Sabina, en uno de sus últimos conciertos, en Valencia. (EFE / Kai Forsterling)

Dijo Víctor Hugo que "un poeta es un mundo encerrado en un hombre", pero un solo mundo parece cosa pequeña para ceñir la dimensión poética de Joaquín Sabina. El autor ha firmado estos días su último directo. Con sorna su mujer, Jimena Coronado, compartió en las horas posteriores una foto brindando con vino: "Lunes, 1 de diciembre 2025. El hogar del jubilado". Puede que ya no haya macrogiras, tediosos viajes o multitudes, pero ponerle coto a la creatividad del genio de Úbeda es como ponerle puertas al campo. Aunque si Sabina quisiera dedicarse a eso, a ser un alegre jubilado, podría perfectamente hacerlo. Solo con los beneficios derivados de esta última gira puede comenzar el epílogo de su vida con las herramientas de escribir a la bartola. Y eso a pesar de la liquidación de Hacienda de hace dos años.

Hasta 2020, detrás del músico existía una estructura empresarial algo compleja que incluía varias empresas gestionadas también por su primera mujer, Isabel Oliart Delgado de Torres. Entonces y coincidiendo con su enfrentamiento con la Agencia Tributaria comenzó un proceso de reestructuración que podó el árbol empresarial hasta dejarlo limpio. Hoy por hoy, Sabina solo cuenta con una sociedad de referencia, Ultramarinos Finos, con la que gestiona su actividad artística.

Esta empresa acaba de presentar su balance de cuentas del ejercicio 2024, cuando el poeta de Úbeda paró para preparar la gira 'Hola y adiós' con la que se ha despedido de los escenarios. Los números sirven para hacer un retrato de su situación económica actual, que está saneada. La sociedad cerró en negativo debido a ese parón, pero mantiene una posición financiera sólida. Cuenta con un patrimonio neto de 5,7 millones de euros y una liquidez elevada, con más de 6 millones en efectivo.

El año cerró con una pérdida de 196.689 euros, un cambio significativo respecto al beneficio de 575.652 euros del ejercicio anterior. Como decíamos, esta caída se debe principalmente a una fuerte reducción en sus ingresos por ventas, que pasaron de 14,7 millones en 2023 a solo 94.835 euros en 2024. A pesar de este descenso en la actividad, la empresa no tiene deudas bancarias relevantes y su estructura se apoya en reservas acumuladas y activos inmobiliarios valorados en varios millones de euros en Madrid y en Rota (Cádiz). La empresa es propiedad al 50% de Sabina y de su actual mujer, la peruana Jimena Coronado.

placeholder Sabina, durante un concierto en Madrid. (EFE)
Sabina, durante un concierto en Madrid. (EFE)

Pero además, desde hace un tiempo el compositor aparece como socio de diversas Agrupaciones de Interés Económico relacionadas con el curioso (por inusitado) campo de la Investigación y el Desarrollo. En los últimos años, el de Jaén ha invertido en casi una decena de sociedades de estas características de forma esporádica, quizá animado por las ventajas fiscales derivadas. "Desde enero de 2021, la ley permite que los promotores y productores de eventos, espectáculos y producciones audiovisuales 'vendan' sus deducciones fiscales para obtener financiación y en ese proceso se pueden deducir parte del Impuesto de Sociedades", explica un fiscalista a Vanitatis. "Es", aseguran, "un proceso perfectamente legal". Sabina aparece como socio de varias AIE dedicadas al campo de las ciencias experimentales como Imab 4 Cancer Inmuno AIE o Investigaciones Samaniego AIE.

2,5 millones

El músico parece haberse recuperado tras el latigazo que le dio Hacienda en el verano de 2023. Entonces, el Tribunal Supremo dio carpetazo definitivo al enfrentamiento que había mantenido el de Úbeda con la Agencia Tributaria por una liquidación de 2,5 millones, al no declarar correctamente sus derechos de autor. Habían pasado casi diez años desde que comenzó su larga batalla judicial con el organismo público, que en un principio le pedía cerca de cuatro millones de euros.

En definitiva, Joaquín Sabina afronta su retiro con las cuentas en orden. Su legado musical está más que asegurado, y su situación económica le permite elegir el epílogo que más guste. El poeta cierra el telón de los grandes escenarios, pero lo hace con la libertad intacta y el bolsillo tranquilo, una combinación que, al fin y al cabo, es uno de los versos más difíciles de rimar en la vida.

Dijo Víctor Hugo que "un poeta es un mundo encerrado en un hombre", pero un solo mundo parece cosa pequeña para ceñir la dimensión poética de Joaquín Sabina. El autor ha firmado estos días su último directo. Con sorna su mujer, Jimena Coronado, compartió en las horas posteriores una foto brindando con vino: "Lunes, 1 de diciembre 2025. El hogar del jubilado". Puede que ya no haya macrogiras, tediosos viajes o multitudes, pero ponerle coto a la creatividad del genio de Úbeda es como ponerle puertas al campo. Aunque si Sabina quisiera dedicarse a eso, a ser un alegre jubilado, podría perfectamente hacerlo. Solo con los beneficios derivados de esta última gira puede comenzar el epílogo de su vida con las herramientas de escribir a la bartola. Y eso a pesar de la liquidación de Hacienda de hace dos años.

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