Hay fechas que no necesitan celebración para volver a imponerse en el calendario emocional. Así, con motivo del aniversario de su boda, Carmen Lomana ha compartido una instantánea de aquel día que marcó un punto de inflexión en su vida personal. Y esta imagen no solo remite a un momento clave. Su importancia recae en todo lo que vendría después y que, de algún modo, cambió el devenir de su vida. Dos décadas después del enlace falleció su marido, Guillermo Capdevila. Desde entonces, la aristócrata ha recordado en distintas ocasiones la figura de su esposo, a quien siempre ha considerado su gran amor.
El mensaje que acompaña a las imágenes refuerza ese tono de recuerdo íntimo y sereno. "Momento arroz y felicidad. Hoy es mi aniversario de boda. Lo sigo sintiendo muy cerca aúnque hayan pasado muchos años", ha escrito Carmen Lomana junto a las instantáneas. En concreto, ha publicado dos. La primera pertenece a su gran día y en la otra, tomada este sábado con toda probabilidad, hay varias velas encendidas junto a dos retratos Guillermo Capdevila. Una forma sencilla y directa de señalar que el paso del tiempo no ha mermado el significado de esa fecha ni la presencia emocional de su marido.
Carmen Lomana y Guillermo Capdevila el día de su boda. (Instagram / @carmen_lomana)
"La mía fue una boda poco convencional pero muy cercana, muy familiar, muy de verdad. Al principio, aunque estábamos muy enamorados, no estaba muy interesada en casarme. Hacía solo seis meses que conocía a Guillermo y yo era una chica muy libre", confesó, hace dos años, en conversación con Vanitatis. También explicó cómo surgió la idea de unir sus caminos legalmente: "Un día, merendando en un famoso salón de té de San Sebastián, me dijo: 'Oye, yo te quiero y quiero estar siempre contigo. ¿Por qué no nos casamos?'. Y sí, nos lanzamos, contra viento y marea".
Una foto de dos retratos de Guillermo Capdevila con dos velas. (Instagram / @carmen_lomana)
Como era de esperar, el estilismo nupcial fue uno de los grandes protagonistas de aquel enlace. El vestido de Carmen Lomana fue obra de la diseñadora Marisa Martín y respondía a una estética de inspiración victoriana. Este fue confeccionado con encajes antiguos de irlanda. Además, el diseño presentaba un cuerpo ceñido a la cintura con cinturón de seda bordado, falda de varias capas de encaje y tul, cuello alto y mangas jamón. El conjunto lo completó con unas merceditas de tacón en blanco nacarado realizadas a medidas, un broche antiguo prendido en el pelo y pendientes brillantes heredados de la rama materna de la familia.
En 1999, Guillermo Capdevila falleció, una pérdida que marcó profundamente a Carmen Lomana. Aunque siempre aborda cualquier asunto con la naturalidad que tanto la caracteriza, la aristócrata, cuando recuerda este episodio, lo hace desde la discreción, sin entrar en detalles y centrando su relato en el impacto emocional que supuso. Así, desde entonces, su figura ha quedado asociada a uno de los capítulos más importantes de su vida, vivido desde la intimidad y con un profundo respeto por la memoria de su marido.
Hay fechas que no necesitan celebración para volver a imponerse en el calendario emocional. Así, con motivo del aniversario de su boda, Carmen Lomana ha compartido una instantánea de aquel día que marcó un punto de inflexión en su vida personal. Y esta imagen no solo remite a un momento clave. Su importancia recae en todo lo que vendría después y que, de algún modo, cambió el devenir de su vida. Dos décadas después del enlace falleció su marido, Guillermo Capdevila. Desde entonces, la aristócrata ha recordado en distintas ocasiones la figura de su esposo, a quien siempre ha considerado su gran amor.