Joaquín Monroy, el lotero de moda que quiso romper con su pasado mediático: "Terminé de pagar el préstamo este verano"
Un vídeo suyo afirmando que estaba seguro al 99,9% que entregaría uno de los premios de la lotería de Navidad se ha hecho viral. Aunque el éxito de su administración no es casual ni ha llegado de la noche a la mañana
Joaquín Monroy, celebrando uno de los premios repartidos por su administración, La Chulapa. (Cortesía)
Esta historia comienza hace casi 30 años, cuando una joven trabajó una noche cuidando a dos niños. A la hora de irse a la cama, los dos hermanos convencieron a la canguro para poder dormir, en lugar de con el pijama, con la equipación del Real Madrid que llevaban puesta. Aquel celebrado éxito de Joaquín Monroy era solo el prólogo de todo lo que estaría por venir. 'Babysitter' y niño se reencuentran al teléfono casi tres décadas después, pero ella ya no es canguro y él es ahora el lotero de moda de Madrid, quien, después de romper radicalmente con su mediático pasado, es el que más premios de Lotería Nacional reparte.
Joaquín no puede negar que es uno de los grandes reclamos en estas fechas previas al sorteo extraordinario de Navidad, precisamente porque su administración, La Chulapa, situada en el madrileño intercambiador de Moncloa, ha repartido numerosos premios en los últimos años, entre ellos varios gordos.
Pero, antes de entrar en materia y que nos cuente su situación actual, queremos explicar por qué les suena su nombre, más allá de bombos, números y azar. Y es que hubo un momento en que sus círculos de amistad le llevaron a protagonizar titulares. Un estrecho vínculo con Felipe de Marichalar o su noviazgo con Carolina, la hija de Encarna Salazar -mitad de Azúcar Moreno- le hicieron carne de digital.
Joaquín Monroy, dueño de la administración La Chulapa. (Cortesía)
Aunque no era el camino que quería seguir. De hecho, nos confiesa en esta conversación que rechazó una oferta con varios miles de euros para dar veinte minutos de entrevista en un programa nocturno. Le contactó uno de los conocidísimos colaboradores y la cantidad era tentadora, pero tenía clarísimo que no era lo suyo. "De eso hace ya diez años, toda una vida", nos dice sin rastro de nostalgia. En aquel momento, era relaciones públicas y se codeaba con muchas caras conocidas.
Pero eso cambió: "No tengo relación con mi pasado de ningún tipo". Joaquín dejó el mundo de las Relaciones Públicas, montó su empresa y, aunque estuvo a punto de venderla, aún está asimilando el éxito de su negocio. Aunque no le hace ascos a lo de volver a los titulares, pero agradece infinitamente que sea por su trabajo y no por sus relaciones personales.
Quizá con lo que no contaba era con volverse viral. Lo ha hecho en las redes sociales del diario 'ABC', para las que contaba que está seguro "al 99,9%" de que dará uno de los premios gordos de la Lotería de Navidad. Una confianza que tiene una base: su administración ha dado 16 premios mayores en el sorteo navideño y del Niño en los últimos tres años, además de varios en los sorteos semanales de los sábados.
La ubicación de su administración, un lugar de paso constante, ha hecho multiplicar su facturación y el reclamo de los premios repartidos facilitan que ahora sea una de las más conocidas de Madrid. Y eso solo en trece años, suficientes para que el negocio haya tenido un cambio de dueño y haya estado al borde de ser vendido, en un momento tan complicado como la pandemia.
"Esta administración la monta mi padre con un socio y a mí me contratan de empleado. Yo estaba trabajando aquí, cumpliendo mi horario y compaginándolo con la carrera de Administración y Dirección de Empresas. Unos años después, mi padre tuvo discrepancias con el socio y deciden venderlo a una tercera persona". Y ahí es donde entra en juego Joaquín, aunque no fue un sí rotundo desde el principio.
"Me hacía mucha ilusión, pero mi padre en ese momento no tenía dinero y no se trataba de que me regalase el negocio. Así que tuvimos que pedir un préstamo íntegro para pagar al socio su parte. Llevo diez años pagando el préstamo, termino de pagarlo este verano de 2026", confiesa. Unas palabras con chocan con las afirmaciones que ha tenido que leer en redes sociales y que, aunque no quiera, le afectan: "Si me la hubiera comprado mi padre, lo diría; pero que no mientan".
Joaquín, celebrando uno de los premios repartidos por su administración. (Cortesía)
Ni el propio Joaquín sabe cuál es el secreto de su éxito. Aplicó algunas técnicas de su trabajo como relaciones públicas, también de marketing que aprendió en la carrera. Algunas funcionaron y otras no, pero lo que nunca le ha fallado ha sido el trabajo: "Ha sido un camino muy duro; cuando me preguntan si lo repetiría, lo tengo claro: no lo volvería a repetir. Va a hacer diez años en 2016 y, realmente, de éxito y de pasármelo muy bien, los últimos cuatro. Los otros seis han sido de pelearlo mucho".
Joaquín nos cuenta incluso que se planteó vender la administración durante la época de Covid. La facturación entonces no era mala -"del 1 al 10, un 6", nos dice-, pero la pandemia, como para mucha gente, fue un golpe bastante duro psicológicamente: "Me replanteé ser lotero porque es una profesión muy antigua, muy de a, b y c, muy de gente que la hereda... Tienes que seguir unas normas, unas pautas. Y yo soy una persona que siempre intenta salirse de las pautas y hacer cosas distintas".
Al final, Joaquín se lo pensó mejor y no la vendió. Y menos mal, porque fue entonces cuando La Chulapa dio un auténtico pelotazo y empezó a dar grandes premios, aunque ya por entonces y sin repartir millones, la facturación había subido considerablemente: "Todo cambia en 2022. Hay veces que estoy en mi casa y tengo que pararme a recapacitar sobre lo que he conseguido y lo bien que me van las cosas. Y aunque se me ha juntado con la paternidad de mis dos niños y es mucho trabajo, lo estoy disfrutando con locura".
Así es más fácil, desde luego, llevar las críticas, que no han faltado. "Niño de papá" es la que más gracia le hace. "No es el caso. Mi padre era arquitecto y hay veces que le han ido las cosas muy bien y hay veces, como con la crisis de 2008, que le han ido muy mal. Como en todas las familias, hemos tenido nuestras épocas". Un emprendedor, como se define a sí mismo, convencido de que va a volver a repartir millones a mucha gente.
Esta historia comienza hace casi 30 años, cuando una joven trabajó una noche cuidando a dos niños. A la hora de irse a la cama, los dos hermanos convencieron a la canguro para poder dormir, en lugar de con el pijama, con la equipación del Real Madrid que llevaban puesta. Aquel celebrado éxito de Joaquín Monroy era solo el prólogo de todo lo que estaría por venir. 'Babysitter' y niño se reencuentran al teléfono casi tres décadas después, pero ella ya no es canguro y él es ahora el lotero de moda de Madrid, quien, después de romper radicalmente con su mediático pasado, es el que más premios de Lotería Nacional reparte.