Hablamos con Yunke, el mago que le gusta al rey Felipe y a la reina Letizia
Cuatro veces campeón del mundo y experto en hacer posible lo imposible, Yunke no solo ha conquistado a miles de espectadores con sus grandes formatos, también ha enamorado a un público muy especial: el rey Felipe VI y la reina Letizia
El Mago Yunke, en una presentación de su espectáculo. (Cordon Press)
En su documento nacional de Identidad aparece como Salvador Vicent, pero como se le conoce en el mundo tríptico es como Mago Yunke. Esta elección tiene un componente sentimental y nostálgico. Su abuelo tenía una herrería a las afueras de Vilavella (Castellón), que también era el domicilio familiar. En la puerta de la casa había un Yunke que se convirtió con el paso del tiempo en la referencia viaria para el resto de vecinos y amigos del colegio.
“Estamos en casa Yunque” o “Vamos a Yunque” era el mensaje para los padres, que solo con esa frase tenían ubicados a sus hijos. Cuando Salvador buscó un nombre artístico, no tuvo que dar muchas vueltas ni perder tiempo con un título sonoro. Lo tenía claro y solo tuvo que colocar una letras diferente en lo que había sido la referencia laboral en la vida de su abuelo: se convirtió en el Mago Yunke.
Ha recibido múltiples reconocimientos y premios, entre ellos ser por cuarta vez campeón Mundial de Magia. Su especialidad son los grandes formatos que inventa en una nave. Crea y produce sus propios trucos y también para otros colegas. Con su espectáculo 'Hangar 52' recorre el mundo y uno de sus admiradores es el rey Felipe VI.
Ha presentado sus trucos de magia en programas como 'El Hormiguero' o 'Vamos a Ver', asombrando tanto a los telespectadores como a los trabajadores de esos espacios. Estas Navidades ha querido que su gira tuviera una parada en Madrid en donde estará hasta mediados de febrero en el centro comercial La Vaguada.
El Mago Yunke, en una presentación de su espectáculo. (Gtres)
P: ¿Cómo te gusta que te llamen: mago o ilusionista?
R: Soy ilusionista porque creo ilusión. No tengo poderes mágicos, pero sí la capacidad para mostrar lo que parece que no puede suceder: crear fantasía y asombro.
P: ¿Cuántos años llevas dedicado a tu profesión?
R: Treinta años. La afición por la magia me llega con siete años y me convertí en profesional a los 19.
P: ¿Tu padre te puso alguna pega cuando le dijiste que querías ser mago?
R: Ningún problema. Sacaba buenas notas y no era un niño complicado, así que le parecía bien que me entretuviera. Ellos lo veían como un hobby y poco a poco empecé a actuar en fiestas de amigos y a ganar dinero. Ni yo imaginaba que se podía vivir de lo que era mi distracción.
P: ¿Qué relación tiene tu formación con la magia?
R: Soy técnico de sonido y el enlace con la magia fue que era lo que me gustaba y de lo que vivo.
P: ¿Cómo empezaste en la magia?
R: Heredé la caja de magia Borrás de mis hermanos. Además, mi abuelo tenía una casa que alquilaba a un practicante y, cuando se fue, encontré allí un tesoro: juegos de magia.
P: El rey Felipe y las infantas iban de pequeños al Circo Price cuando había festivales de magia. ¿Te gustaría que vieran tu espectáculo?
R: Me encantaría que los Reyes y sus hijas vinieran a ver mi espectáculo Hangar 52, con el que he sido premiado como campeón del mundo. Sería un honor.
P: ¿Has coincidido con el rey Felipe en alguna ocasión?
R: He coincidido con el rey Felipe en una presentación del nuevo logotipo de Ifema. Me sorprendió porque vino con la reina Letizia a saludarme y felicitarme. Sabía muchos datos de mí y me dijeron que eran muy seguidores, muy fans míos.
P: Es una profesión donde no se comparte mucho. ¿Has sido un niño solitario?
R: Tengo tres hijos y soy una persona muy familiar, pero también bastante solitaria. De pequeño me encerraba con mis juegos, practicaba y construía nuevos trucos. Vivíamos en un pueblo de la provincia de Castellón y nuestra casa estaba en las afueras, así que jugaba solo. Eso agudizó el ingenio y me vino muy bien para crear.
P: ¿Crees que eso te diferenció de otros magos?
R: Sí. No me parezco a otros magos por haber estado aislado. En aquella época no había internet y, por lo tanto, no recibía influencias de otros compañeros. Tengo mi propio estilo.
P: ¿Y en el colegio qué te decían. ¿Te ayudó hacer trucos con profesores?
R: La magia me ha ayudado mucho para interactuar con la gente. En el colegio solo hacía trucos pequeñitos. Comencé a brillar de adulto cuando empecé a recibir reconocimientos. Una vez evité una multa precisamente por hacer un truco.
P: ¿Tuviste problemas por ser un niño tan peculiar?
R: Sufrí bullying en el colegio. Soy pelirrojo y eso ya era ser un bicho raro. Perdí a mi madre y a mi hermano y fue un golpe muy duro. La magia fue mi refugio.
P: En Instagram aparecen trucos resueltos. ¿Eso beneficia o perjudica?
R: La magia, cuando se explica quién la ha inventado, perfecto; pero si el truco es de otros compañeros me parece muy mal: es una falta de respeto.
El Mago Yunke, durante su espectáculo. (Cordon Press)
P: ¿Cómo trabajas tus trucos antes de presentarlos al público?
R: Tengo taller propio con un escenario donde creo mis cosas y las pruebo con gente a la que invito. Así sé el impacto que van a tener después.
P: ¿Qué equipo te acompaña en tu trabajo?
R: En mi equipo hay técnicos, marketing, iluminación…
P: ¿Tu cabeza descansa alguna vez?
R: No, siempre estoy ideando, pensando cosas nuevas. No puedo parar. Duermo poco, pero duermo bien y sueño con magia.
P: ¿Cómo lo llevan en casa?
R: Lo llevan muy bien. Mi mujer trabaja en Airbus y está encantada.
P: ¿A qué colegas admiras?
R: Sobre todo a Juan Tamariz, que nos ha hecho magos a toda nuestra generación: es el maestro. Y también admiro a Jorge Blas y a Jandro.
En su documento nacional de Identidad aparece como Salvador Vicent, pero como se le conoce en el mundo tríptico es como Mago Yunke. Esta elección tiene un componente sentimental y nostálgico. Su abuelo tenía una herrería a las afueras de Vilavella (Castellón), que también era el domicilio familiar. En la puerta de la casa había un Yunke que se convirtió con el paso del tiempo en la referencia viaria para el resto de vecinos y amigos del colegio.