Así es el espectacular ático de Alba Flores en el centro de Madrid: una librería gigante, muy moderno y con un toque acogedor
La actriz ha abierto las puertas de su casa y de su corazón, y se sincera en una charla en la que recuerda a su familia, sobre todo, a su padre, Antonio Flores
Jordi Évole y Alba Flores, en 'Lo de Évole'. (Atresmedia)
Alba Flores atraviesa un momento especialmente significativo, tanto en lo profesional como en lo personal. El reciente estreno del documental Flores para Antonio, dedicado a la figura de su padre, ha devuelto su apellido al primer plano, alejándolo del mito para acercarlo a la memoria familiar. Este proyecto, que ha generado una amplia conversación cultural y mediática, ha llevado a la actriz a abrir las puertas de su corazón (y su casa) a Jordi Évole en 'Lo de Évole'.
En ese mismo instante, la actriz abrió las puertas de su ático en Arganzuela, un espacio que funciona como refugio urbano y espejo de su manera de vivir: luminosa, consciente y muy ligada a la cultura. Descubrimos un ambiente íntimo dentro de una vivienda moderna y acogedora, donde los libros, la luz y los objetos con historia construyen el verdadero lujo cotidiano.
El corazón del ático es un gran salón-comedor abierto, bañado por luz natural gracias a ventanales generosos vestidos con cortinas ligeras. El blanco domina paredes y techos, amplificando la claridad y dejando que destaquen los materiales cálidos, como la madera del suelo, que aporta ese punto acogedor que equilibra lo moderno.
Pero si hay un elemento que se lleva todas las miradas es la librería: una pared entera opuesta a los sofás, está ocupada por estanterías de suelo a techo donde conviven libros, revistas, vinilos y piezas decorativas. No es una biblioteca, más bien es un detalle que habla por si misma: de sus gustos, de su amor por el arte.
El salón diáfano junto al comedor de Alba Flores (Lo de Évole)
El comedor se integra en el mismo ambiente con una mesa robusta pensada para reuniones con muchas personas, y toques de color que rompen la neutralidad sin estridencias. Entre ellos, encontramos sillas en tonos vivos que suben el ánimo con tan solo verlas y que refuerzan la identidad modernista del ático.
La zona de estar se construye bajo un pretexto: ser el alma del piso. Cuenta con dos sofás diferentes, uno de ellos en un tono verde oliva con textura aterciopelada, que aportan profundidad y un punto sofisticado sin perder comodidad. Además, con cojines, mantas y objetos repartidos con aparente espontaneidad (pero muy bien pensados) terminan de redondear el recoveco más acogedor.
La cocina es la gran protagonista
Si el salón es la luz, la cocina es quien dicta su personalidad. En contraste con el blanco del resto de la casa, aparece en un tono burdeos/rojizo potente que le da identidad propia. Es amplia, práctica y está separada del salón mediante una gran cristalera y puertas de vidrio, un recurso que delimita sin aislar y mantiene la sensación de amplitud.
Así es la cocina con personalidad de Alba Flores (Lo de Évole)
Lo que hace espectacular este ático no es el lujo evidente, sino el equilibrio: líneas limpias, mucha luz, una base neutra y, por encima, mucha vida. Alba Flores ha creado un hogar en el que te invita a vivir y entrar a su mundo.
Alba Flores atraviesa un momento especialmente significativo, tanto en lo profesional como en lo personal. El reciente estreno del documental Flores para Antonio, dedicado a la figura de su padre, ha devuelto su apellido al primer plano, alejándolo del mito para acercarlo a la memoria familiar. Este proyecto, que ha generado una amplia conversación cultural y mediática, ha llevado a la actriz a abrir las puertas de su corazón (y su casa) a Jordi Évole en 'Lo de Évole'.