La historia de la crónica social en España está marcada por casa emblemáticas. Del 'Lerele' de Lola Flores a la Finca Yerbabuena de Rocío Jurado o la casa en Marbella de Antonio Banderas. Aunque pocas han copado tantos titulares como la Finca Cantora.
El que fuera hogar de Francisco Rivera 'Paquirri' se ha convertido en una fuente (casi) inagotable de noticias, polémicas y enfrentamientos familiares, como las tensiones por su venta de Kiko Rivera e Isabel Pantoja. Una propiedad que se suma a la conocida 'herencia envenenada' del torero, y que puede vivir su último capítulo en la familia tras conocerse su salida a subasta.
La Finca Cantora, hogar de Isabel Pantoja. (Gtres)
La Finca Cantora fue adquirida por Francisco Rivera 'Paquirri' en 1983, apenas un año antes de su fallecimiento. De hecho, a pesar de la coincidencia con la profesión de Isabel Pantoja, el nombre de Cantora ya aparecía así en antiguos registros de la finca. Con una extensión que ronda entre 400 y las 500 hectáreas, según las distintas inscripciones, propiedad combina monte bajo, dehesa, zonas de cultivo y amplias explanadas dedicadas a la actividad ganadera.
Ubicada entre Medina Sidonia y Vejer de la Frontera, Cádiz, se creó un gran cortijo de estilo andaluz. La vivienda principal, de más de 2.000 m² construidos, se distribuye en varias plantas y fue concebida como una casa familiar con grandes salones y varios dormitorios. Además, Cantora cuenta con instalaciones ecuestres, naves agrícolas, cuadras, una piscina y una plaza de tentadero. Aunque su auténtico tesoro familiar estaba en los recuerdos más personales de Francisco Rivera.
Fotografías inéditas, trajes de luces, trofeos, cabezas de reses y objetos vinculados a sus grandes faenas decoraban salones y pasillos. De hecho, según relató Kiko Rivera en Telecinco, existía la llamada 'habitación de Paquirri'. Una estancia que permaneció cerrada durante décadas y cuyo contenido fue uno de los detonantes del conflicto definitivo entre madre e hijo.
La venta en subasta de Cantora
Repleta de posesiones y recuerdos de su padre, en ese espacio se encontraban pertenencias que también reclamaron Fran y Cayetano Rivera, hijos del torero con Carmen Ordóñez, al considerar que formaban parte de la herencia paterna. Una propiedad cargada de polémicas y cruce de acusaciones, como las palabras de Kiko Rivera en Telecinco sobre la cesión de su parte de la finca a su madre: "Yo no cedí Cantora a mi madre a sabiendas. Firmé lo que ella me pidió".
Unas confesiones con las que hacía referencia a que, según sus declaraciones, permitió que su madre hiciera negocios con su porcentaje de la finca. Dividida, tras la muerte de 'Paquirri' entre madre e hijo, diferentes informaciones explican que el 51% era Isabel Pantoja y el 49% del hijo de ambos.
Isa Pantoja en una visita a Cantora. (Instagram/ @isapantojam)
Considerado siempre el gran refugio de Isabel Pantoja, en '¡Hola!', llegó a afirmar: "Lo que más me gusta del mundo es venirme aquí, a curar mis heridas de combate". Un oasis que abandonó hace unos meses, y que ahora sale a subasta pública. Tras acumular una deuda de 2,2 millones de euros, la revista 'Lecturas' ha explicado que la artista llevaba 5 años sin pagar los 12.000 euros mensuales que tenía estipulados para cumplir con la hipoteca.
Así, su banco se haya quedado con la finca "y la va a subastar por la mitad de precio". Aunque desde el medio también revelan que la casa está "en la ruina", asegurando que faltan puertas, enchufes, grifos.... Además de explicar que quien quiera esta finca debe saber que es terreno rústico, a pesar de tener una vivienda. A la espera de saber más detalles de la venta, por el momento ni Kiko Rivera ni Isabel Pantoja se han pronunciado sobre esta deuda.
La historia de la crónica social en España está marcada por casa emblemáticas. Del 'Lerele' de Lola Flores a la Finca Yerbabuena de Rocío Jurado o la casa en Marbella de Antonio Banderas. Aunque pocas han copado tantos titulares como la Finca Cantora.