Astrid Gil-Casares, ex de Rafael del Pino, en los papeles de Epstein: "Te necesito"
Los correos y mensajes desclasificados muestran una relación de confianza y cercanía con la escritora, con invitaciones a verse en Madrid y referencias explícitas a una conexión personal
El serial de Jeffrey Epstein continúa. El Departamento de Justicia de Estados Unidos publicó a finales de enero un nuevo lote de documentos del caso del financiero neoyorquino fallecido en una prisión federal de Nueva York en 2019. Es la remesa más grande hasta la fecha: tres millones de archivos adicionales a lo que ya se había conocido en 2025. No hay día en que esa nueva batería no desvele algun nombre propio noticiable. La última en saltar a los titulares ha sido la escritora Astrid Gil-Casares, exmujer del presidente de Ferrovial, Rafael del Pino, que mantuvo una serie de correos y mensajes que apuntan a un trato directo y sostenido en el tiempo con el pederasta.
Los documentos más antiguos de esta remesa sitúan el vínculo, al menos, en 2017, con un intercambio de correos donde Gil-Casares se muestra explícitamente afectuosa y pide retomar el contacto por WhatsApp. "Borré tu número ayer (ahora puedes deshacerte de mí fácilmente)…", escribe, antes de confesar que echa de menos "que me enseñes" y pedirle que se lo envíe de nuevo: "¿Me mandas otra vez tu número? Prefiero WhatsApp".
Ese mismo año, la relación parece adquirir un componente creativo. Astrid le envía material literario y solicita su opinión. En un correo de enero de 2018, le dice que ha incorporado "todos tus comentarios" y que ha intentado "hacer la historia menos cliché", subrayando el enfoque: "Quiero una comedia comercial, no una película de Cannes". Reconoce además que aún no tiene un final claro y le pide una nueva lectura: "¿Lo leerías una vez más, por favor?".
Los correos de diciembre de 2017 profundizan en ese papel de lector y asesor. Epstein le devuelve impresiones sobre ritmo, escenas y personajes ("cada página debe ser relevante", escribe) y ella le contesta corrigiendo malentendidos y planteando cambios concretos. "¿Qué cambiarías de Felipe? Tiene que ser un hombre que atraiga a las mujeres", pregunta en uno de los mensajes. En esa conversación aparece incluso una referencia personal: "Juan… es real pero no puedo hablar mucho de él desde mi ex", y un choque por una frase mal traducida: "No hay ninguna señora de 70 años: ahí hubo un fallo en la traducción".
Ya en 2019, el rastro cambia de registro y se vuelve más logístico y cotidiano. En un correo breve, Epstein pregunta simplemente "¿Miami?", y en otra conversación Gil-Casares explica que tuvo que cancelar un viaje por una mudanza y pregunta por próximas fechas para coincidir. "¿Cuándo estás en París?" o "¿Estarás en París entre el 1 y el 5 de mayo?", escribe, antes de rematar con un tono cómplice: "¡Guau! ¿De verdad? Yo volaría el 2 y me quedaría hasta el 5. ¿Tenemos trato?".
Entre finales de abril y mayo de 2019 la conversación se torna muy cercana, con referencias explícitas a una ruptura sentimental, una invitación directa a Madrid y un coqueteo sostenido:
— He roto con mi novio, me he mudado de casa (por tercera vez en tres años, aunque esta la he comprado) y el padre de mi mejor amiga (a quien conocía muy bien porque somos amigas desde que tenía cinco años) ha fallecido. Ha sido una semana emocionalmente muy dura (y normalmente soy bastante fuerte). ¿Vienes a Europa la semana que viene? ¿Por qué no pasas una noche en Madrid? Por alguna razón extraña siento que te necesito.
— Te lo dije / estoy en París, pasé por encima de ti anoche (en el avión).
— No te preocupes. Cuando digo "siento que te necesito" es como amigo (así que no te sientas presionado). Es solo que siento / percibo una conexión fuerte contigo.
Pero quizá sea solo producto de mi imaginación, basada en tonterías por las que nosotras las mujeres nos sentimos especiales (como el hecho de que te fijaras en mi nuevo tatuaje).
— Foto increíble.
— Sé que estás en París (no sabía las fechas exactas). Ven a Madrid la semana que viene. No tengo a las niñas desde el miércoles hasta el domingo. España es preciosa. Te va a encantar.
— Junio.
— Ok…
— ¿Dónde estás? He pasado los últimos cinco días leyendo libros de Danielle Steel (Danielle Steel y todo ese género, desde Barbara Cartland hasta 'Cincuenta sombras de Grey' y los más subidos de tono…). Me han sugerido que escriba un libro (de ese tipo…) antes de que se produzca mi segundo guion. Al parecer, en la industria del cine español me llaman 'La privilegiada' y eso serviría para "domar" a todo el mundo… Pero si supieras lo aburrida que estoy de estas novelas…
— Uf.
— Mi personaje "romántico" principal sigue estando basado en ti… Una especie de Rhett Butler de los tiempos modernos… Mi 'Felipe' es judío, un genio (aunque lo oculta), ha pasado un año en régimen de aislamiento… Inspírame, por favor…
— Bueno… hay cosas que hay que hacer en la vida…
— Siempre consigues hacerme reír.
En conjunto, los mensajes ocupan 24 páginas de documentos que describen una interlocución prolongada entre 2017 y 2019, con peticiones de contacto directo, comentarios sobre aprendizaje y una colaboración alrededor de borradores literarios, además de intentos de cuadrar encuentros y viajes.
El serial de Jeffrey Epstein continúa. El Departamento de Justicia de Estados Unidos publicó a finales de enero un nuevo lote de documentos del caso del financiero neoyorquino fallecido en una prisión federal de Nueva York en 2019. Es la remesa más grande hasta la fecha: tres millones de archivos adicionales a lo que ya se había conocido en 2025. No hay día en que esa nueva batería no desvele algun nombre propio noticiable. La última en saltar a los titulares ha sido la escritora Astrid Gil-Casares, exmujer del presidente de Ferrovial, Rafael del Pino, que mantuvo una serie de correos y mensajes que apuntan a un trato directo y sostenido en el tiempo con el pederasta.