Los paraísos de Juanjo Millás: de su casa en Muros de Nalón (Asturias) a su refugio en la Alameda de Osuna
El escritor protagoniza 'Lo de Évole' desde su vivienda asturiana, escenario de cuatro días de rodaje, y reivindica la naturaleza como refugio
Juan José Millás (Valencia, 1946) regresa este domingo al primer plano televisivo de la mano de 'Lo de Évole', en una conversación en la que, más allá de la literatura, aflora su relación casi metafísica con la naturaleza. No es un asunto menor en su biografía: el autor que ha hecho de la extrañeza una poética ha encontrado en determinados paisajes (del jardín de su casa madrileña a la costa asturiana) una guarida desde donde observar y analizar el mundo.
Hijo del ingeniero e inventor Vicente Millás, creció en Valencia hasta que, con seis años, su familia se trasladó a Madrid. Aquel cambio marcó su infancia. Él mismo ha contado que vivió la mudanza como un desarraigo traumático: dejó atrás el mar, la luz del Mediterráneo y una cierta despreocupación económica para aterrizar en el Madrid gris de los años cincuenta, "una ciudad fea" donde hacía frío y le salían sabañones. "¡Yo pensaba que en todos los sitios había mar!", ha recordado. Esa pérdida temprana del paraíso impregna buena parte de su obra y explica su permanente sensación de extranjería ante la realidad.
Hoy, ese niño que añoraba el mar vive en un adosado de tres plantas con jardín en la Alameda de Osuna, uno de los barrios más verdes del noreste de la capital. Allí ha posado a menudo en su biblioteca (en la buhardilla) o entre la vegetación, y desde allí ha seguido escribiendo sus columnas, ese "juguete" que asegura no querer abandonar. Padre de dos hijos (el mayor, fruto de un primer matrimonio en los años setenta), fue en segunda ronda cuando conoció a la mujer que, según confesó a la periodista Joana Bonet, supo al instante que sería "la mujer de su vida".
Esa mujer era la psicóloga y psicoanalista Isabel Menéndez Álvarez, nacida en Madrid pero con lazos familiares en Muros de Nalón (Asturias), un pequeño concejo del Principado de apenas 1.942 habitantes, el segundo más pequeño de la comunidad, encajado entre el mar Cantábrico y municipios como Cudillero, Pravia o Soto del Barco.
Cuando la conoció, Millás descubrió también el paraíso asturiano, donde pasa largas temporadas. En Muros de Nalón el escritor posee una casa y otras propiedades desde hace décadas y allí se refugia siempre que puede. En ese enclave, entre acantilados y vegetación atlántica, encontró el autor uno de sus espacios más fértiles. "Cuando voy allí, es el placer máximo; paseo tres horas diarias por sendas costeras junto al bosque", ha contado. Millás ha encontrado la plenitud en esas caminatas, las visitas a la playa de Aguilar cuando hace buen tiempo, la gastronomía asturiana y ese color verde del horizonte que se inyecta en las venas. No es casualidad que la entrevista con Jordi Évole se haya rodado precisamente allí: el equipo se instaló durante cuatro días en la vivienda asturiana, convirtiendo el paisaje en un protagonista más de la entrevista.
Frente a la agresividad urbana que el escritor percibe en el Madrid actual ("todo es tan difícil, tan caro… es muy agresivo", lamentaba recientemente), el norte le ofrece una cadencia distinta, más acorde con esa mirada suya que encuentra lo extraordinario en lo cotidiano. Un paraíso.
Juan José Millás (Valencia, 1946) regresa este domingo al primer plano televisivo de la mano de 'Lo de Évole', en una conversación en la que, más allá de la literatura, aflora su relación casi metafísica con la naturaleza. No es un asunto menor en su biografía: el autor que ha hecho de la extrañeza una poética ha encontrado en determinados paisajes (del jardín de su casa madrileña a la costa asturiana) una guarida desde donde observar y analizar el mundo.