Este martes 3 de marzo de 2026, el mundo del periodismo se viste de luto por la muerte de Fernando Ónega a los 78 años, tal y como ha informado ‘65ymás’, periódico del que era presidente. Nacido en Mosteiro, en Lugo, un 16 de junio de 1947, se convirtió en uno de los cronistas más importantes de la Transición española, siendo el encargado de narrar la formación de gobiernos decisivos para la historia de su país.
“Soy periodista y gallego, no sé en qué orden”, decía de sí mismo. En la vida de Fernando ha habido momentos profesionales históricos, titulares que se escribieron al mismo tiempo que la historia de su propio país. Es el caso de su papel como director de prensa de la presidencia del Gobierno de Adolfo Suárez, escribiendo la mayor parte de sus discursos y autor del famoso "puedo prometer y prometo". Pero también hay figuras fundamentales sin las cuales Fernando Ónega no habría sido el hombre que hoy despedimos, o al menos no el mismo.
Fernando Ónega, en una imagen de archivo. (EFE)
Están sus hijos, especialmente las dos más mediáticas Sonsoles y Cristina Ónega, que siguieron sus pasos en el mundo del periodismo; y el más pequeño y más desconocido, Fernando. Pero todos ellos han sido fruto de sus dos matrimonios con las dos mujeres de su vida: Marisol Salcedo y Ángela Rodrigo.
Marison Salcedo, su primera esposa y madre de Sonsoles Ónega
Marisol Salcedo fue su primera esposa y de su matrimonio nacieron sus dos primeras hijas, Sonsoles y Cristina Ónega, quienes le sobreviven y continúan vinculado el apellido con la profesión en la que su padre ha tenido un importante papel, formando así para siempre de la historia de nuestro país y un referente para tantos profesionales.
Cristina y Sonsoles Ónega, hijas del primer matrimonio de Fernando Ónega. (Gtres)
Su matrimonio fue discreto: él era uno de los rostros más mediáticos del mundo del periodismo y ella, en cambio, era su apoyo fundamental en la sombra. Su matrimonio supuso una estabilidad importante para Fernando tras una más que consolidada carrera periodística iniciada a los 15 años escribiendo para ‘El Progreso’.
Ángela Rodrigo, su segunda esposa que le donó un riñón
Tras su divorcio, Fernando Ónega volvería a casarse y en el año 2000 dándose el ‘sí, quiero’ con Ángela Rodrigo. Con ella compartió las dos últimas décadas de su vida, y de su amor nació su tercer hijo, Fernando Ónega. A diferencia de sus hermanas mayores, este no siguió los pasos de su padre, sino que se dedica a la ingeniería y la tecnología.
Ángela Rodrigo fue no solo un apoyo fundamental, sino que también le salvó literalmente la vida. En el año 2021, Fernando Ónega necesitió un trasplante de riñón y su mujer fue su donante. “Mi mujer se ofreció desde el primer instante”, contó el periodista a finales de 2025 en el programa ‘Plano General’, de la 2 de Televisión Española.
Fernando Ónega junto a su mujer, Ángela, y sus tres hijos, Sonsoles, Cristina y Fernadno. (Gtres)
Ónega tenía las arterias muy deterioradas tras fumar durante muchos años de su vida. “Hay que ser muy valiente y muy generoso para hacer algo así”, decía visiblemente emocionado durante la entrevista.
Ángela fue, en el plano personal y profesional, uno de sus pilares más importantes hasta su fallecimiento. “Me han abierto el corazón. Me han hecho de todo. Y siempre estuvo a mi lado. En todas las noches de angustia estaba ella. Eso es difícil de olvidar y obligado reconocerlo”.
A ella le dedicó una de sus últimas cartas públicas poco antes de retirarse en 2021. Pese a la discreción que tanto caracterizó ambos matrimonios, a través del periodismo, de las ondas, abrió una pequeña puerta a su matrimonio. Lo hacía desde el programa ‘La Brújula’ de Onda Cero aprovechando la publicación de un estudio que decía que las mujeres españolas eran las más felices de Europa. “Se lo digo a mi mujer, que estará escuchando. O no, que tampoco es una obligación matrimonial. Hacía tiempo que no te escribía una carta. Yo creo que desde que nos casamos, porque ya tengo algo más de confianza”.
Fernando Ónega y su mujer, Ángela Rodrigo, en el besamados en el Palacio Real por el Día de la Hispanidad de 2018. (Gtres)
“Esto supone estar en un nivel de felicidad tres puntos por encima de la media de las mujeres europeas. No me digas, cariño, que no es una magnífica noticia en estos tiempos de tribulación. Porque oigo esas cosas de la sociedad y la cultura patriarcal que aseguran que os oprimen. Oigo los informes de la brecha salarial, la conciliación, la falta de igualdad de oportunidades, y ya sabes cómo he lamentado tanta injusticia”, decía sacando su vena más periodística.
Pero en esas letras asomaba también el amor, lo personal: “Todo eso agravado en nuestro caso por esas intimidades que se llaman ronquidos y otros fallos que no me atrevo a contar por la radio porque siempre he querido ser, como dice Pablo Iglesias, de los varones feministas”.
“Y resulta que eres feliz, mucho más que aquellas suecas de las que me hablaba en mi virginal adolescencia. Si estás como espero en esa media del estudio, eres también más feliz que las italianas, las alemanas y las francesas, las primeras extranjeras que descubrí y me parecían dictadura del tiempo (...) Eres feliz, que lo dice una empresa farmacéutica, y no me digas ahora cuando vuelva a casa que no es más que una estadística, porque te diré que los países se gobiernan y se miden por estadísticas. Por eso hoy ha sido un día grande para mí como pareja: he descubierto la felicidad estadística. La tuya, cariño, he descubierto la felicidad de mi mujer”.
Este martes 3 de marzo de 2026, el mundo del periodismo se viste de luto por la muerte de Fernando Ónega a los 78 años, tal y como ha informado ‘65ymás’, periódico del que era presidente. Nacido en Mosteiro, en Lugo, un 16 de junio de 1947, se convirtió en uno de los cronistas más importantes de la Transición española, siendo el encargado de narrar la formación de gobiernos decisivos para la historia de su país.