La carta de agradecimiento de Ángela Rodrigo, viuda de Fernando Ónega, a Julio Iglesias: “Tu apoyo fue un verdadero regalo”
Julio Iglesias y Fernando Ónega han tenido siempre un vínculo muy estrecho. El cantante es padrino del hijo pequeño del periodista y su segunda mujer, Ángela Rodrigo, y un apoyo fundamental de todos ellos en los últimos años de vida de Ónega
“Él estaría impresionado y abochornado, porque está recibiendo un homenaje digno de un hombre de Estado. Es impresionante, porque hay un gran consenso en torno a su figura y eso es muy difícil. Yo diría que es el maestro de la crónica política, cuando abría la boca siempre te dejaba pensando. La familia no está siendo muy consciente de todo el cariño. Se darán cuenta de que no solo ellos lo querían mucho, sino que era algo compartido”. Estas eran las palabras de María Rey, actual presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid e íntima amiga de Sonsoles Ónega, tras su paso por la capilla ardiente, ubicada en la Casa de Galicia en Madrid.
Un cariño que llegó, por supuesto, de las miles de personas que a lo largo de su carrera profesional fueron informados por Fernando, desde la crónica política en la Transición española hasta su retirada voluntaria en 2022; pero también de otras muchas rostros conocidos que fueron algún día oyentes, telespectadores y lectores de Ónega. Algunos de ellos, con la suerte de ser también amigos y conocidos del cronista. Ese es el caso de Julio Iglesias.
El artista compartía una escueta pero sentida carta de despedida a Fernando Ónega tras conocer la triste noticia de su muerte, recordando así al mundo la cercanía que tenía con el periodista y lo cercana que era su relación pese a la distancia física. “He tenido la grandísima suerte de hablar contigo estos últimos 30 días”, desvelaba el artista. “Qué tristeza en el alma, que tristeza en la vida, que tristeza tenemos tantas y tantas gentes que te hemos seguido en tu grandísima trayectoria de conocer de sentimientos".
Su relación en los últimos tiempos parecía seguir una rutina que ahora añora el cantante: “Cuando el teléfono sonaba 4 veces y no contestabas, esperaba a que llegase tu mujer y volvía a llamar a la hora que yo sabía que daban permiso a Ángela para estar contigo, te ponía el teléfono a tu lado y yo te daba ánimos, para que tuvieras un poco más de fuerza”.
“Tu vida se ha ido, pero tu espíritu queda entre tantas y tantas personas que te quieren y te van a querer siempre. Yo solo tengo el consuelo de haber hablado contigo las últimas semanas. Desde la tierra al cielo, distancia no se tan grande. Espero verte y abrazarte uan vez más”, terminaba diciendo Julio Iglesias en este texto, no sin antes mandar todo el cariño a su familia: “Todo mi cariño a Ángela, para tus hijas y, sobre todo, para mi ahijado”.
La cercanía de Fernándo Ónega y Julio Iglesias queda todavía más patente si cabe en esta última palabra, “mi ahijado”. El cantante era una persona muy importante para la familia Ónega, tanto como que este fuera el padrino de bautismo de Fernando Ónega Junior, el tercer hijo de Ónega, el primero con su segunda mujer, Ángela Rodrigo, nacido en 2002. Más de 20 años después y pese a la distancia física que los separaba, periodista y cantante estuvieron muy unidos hasta los últimos momentos de la vida de Fernando Ónega, tristemente fallecido a los 78 años el martes 3 de marzo de 2026.
Ante esta carta abierta de Julio Iglesias, su viuda, Ángela Rodrigo, una mujer siempre discreta al lado de una figura como la de Fernando Ónega, no dudó responder su cariño con otras palabras de agradecimiento. Esta destaca no solo este texto, sino el apoyo fundamental que fue para él y para la familia el constante contacto y presencia de Julio Iglesias. “No encuentro palabras suficientes para expresar el agradecimiento que siento en mi corazón. Durante estos últimos 30 días estuviste pendiente de Fernando, acompañándolo con una generosidad y una humanidad que nunca olvidaré”.
El artista fue, pese a la distancia, un pilar fundamental: “Tu presencia, tu tiempo y tu cariño significaron muchísimo para él y también para mí. En momentos tan difíciles, tu apoyo fue un verdadero regalo. Has demostrado ser una persona extraordinaria, con un corazón enorme, y eso es algo que siempre llevaré conmigo. Gracias por estar, por acompañar y por demostrar lo que significa la verdadera amistad. Mi agradecimiento hacia ti es infinito”.
“Él estaría impresionado y abochornado, porque está recibiendo un homenaje digno de un hombre de Estado. Es impresionante, porque hay un gran consenso en torno a su figura y eso es muy difícil. Yo diría que es el maestro de la crónica política, cuando abría la boca siempre te dejaba pensando. La familia no está siendo muy consciente de todo el cariño. Se darán cuenta de que no solo ellos lo querían mucho, sino que era algo compartido”. Estas eran las palabras de María Rey, actual presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid e íntima amiga de Sonsoles Ónega, tras su paso por la capilla ardiente, ubicada en la Casa de Galicia en Madrid.