Teresa Pérez Caballero, la mujer detrás del éxito de los influencers: "La autenticidad se premia, la falsedad tiene una caducidad fulminante"
Ella es la fundadora y CEO de Belleville Talents Agency, la agencia especializada en marketing influencer que gestiona perfiles tan mediáticos como Ichi y Maca Aragón o Ángel Gómez Merino
Teresa Pérez Caballero conoce bien el delicado equilibrio entre creatividad, estrategia y humanidad que define hoy el universo de las redes sociales. Fundadora y CEO de Belleville Talents Agency, lidera una agencia especializada en marketing influencer que gestiona perfiles tan mediáticos como Ichi y Maca Aragón o Ángel Gómez Merino. Desde esta posición privilegiada, observa de cerca cómo evoluciona una industria que ha pasado, en pocos años, de ser un terreno experimental a convertirse en una disciplina estratégica para marcas y audiencias.
Con una trayectoria que combina formación jurídica, experiencia en recursos humanos y un estrecho vínculo con el mundo audiovisual, Pérez Caballero ha construido un modelo de representación basado en la cercanía, la estrategia y el cuidado del talento. En esta entrevista reflexiona sobre el auge del influencer marketing, los retos de profesionalizar el sector y la importancia de preservar la autenticidad en un entorno donde, como ella misma afirma, "la falsedad tiene una caducidad fulminante".
PREGUNTA. Lo primero, preséntate… Cuéntame quién eres, cuál es tu formación y cómo ha sido tu carrera profesional.
RESPUESTA. Soy Teresa Pérez Caballero, catalana de alma inquieta, madre de dos niños y una mujer que lleva media vida tratando de hilar creatividad, cultura y sensibilidad humana en todo lo que hace. Me formé en Derecho, en interpretación, en recursos humanos y, más recientemente, en terapia transpersonal. Puede parecer una combinación heterodoxa, casi insólita, pero en realidad ha sido la brújula que orienta mi manera de liderar: escuchar de verdad, leer la emoción detrás de cada gesto —o de cada pantalla— y trabajar con un propósito nítido. Mi carrera ha sido, sobre todo, un ejercicio de perseverancia y de tesón, aderezado con un amor casi obstinado por el trabajo bien hecho. Empecé en el departamento de Recursos Humanos de grandes multinacionales como Accenture o Gas Natural Fenosa y, de forma inesperada, la vida me condujo al mundo de la publicidad a través de la producción audiovisual. Ese salto, que entonces parecía un desvío, se convirtió en el principio de todo lo que vino después: una trayectoria marcada por la curiosidad, la capacidad de adaptación y esa pulsión creativa que siempre me ha acompañado.
P. ¿Cuándo y por qué fundaste Belleville?
R. Creé Belleville porque sentía, de una forma casi visceral, que tenía mucho que aportar en el acompañamiento a esos creadores de contenido que estaban dando sus primeros pasos y con los que ya tenía una relación cercana y genuina. Mi mirada creativa —y ese amor casi devocional por el cuidado del otro— me empujaron a levantar un proyecto propio, con identidad y alma, donde el mimo y la atención personalizada fueran el eje y no la excepción.
P. ¿A qué se dedica exactamente tu agencia?
R. Representamos a creadores de contenido y gestionamos campañas de influencer marketing para marcas. Pero, si lo digo desde el corazón, nuestro trabajo va mucho más allá: traducimos historias en impacto. Acompañamos a los influencers en su crecimiento profesional y creativo, poniendo el foco en lo que les hace únicos, en esa singularidad que no se puede impostar. Me interesa, por encima de todo, que cada creador encuentre su voz propia, que su contenido respire autenticidad y honestidad. Belleville nació precisamente para eso: para proteger la diferencia, potenciarla y convertirla en un puente real entre marcas y audiencias que buscan verdad, no artificio.
P. ¿Cuál es la propuesta de valor que marca la diferencia de tu agencia con otras del sector?
R. La diferencia está en la forma de mirar. En Belleville trabajamos desde la cercanía, la estrategia y el cuidado. No gestionamos perfiles; gestionamos personas. Nuestros talentos sienten que tienen a alguien real a su lado: alguien que escucha, que acompaña con criterio y que piensa siempre en su recorrido a largo plazo. Y las marcas perciben esa solidez: saben que detrás hay un equipo comprometido, procesos bien asentados y una calidad que no se negocia.
P. ¿Qué cambios has visto en esta industria desde que comenzaste y hacia dónde crees que está evolucionando?
R. Cuando empecé, el sector era casi experimental. Hoy es una industria consolidada, sofisticada y tremendamente competitiva. Hemos pasado de publicar por intuición a trabajar con datos, profesionalizar los equipos y elevar la exigencia. Creo que vamos hacia un modelo donde primará la credibilidad, la especialización y las colaboraciones sostenidas en el tiempo.
P. Con el boom de las redes y los influencers, ¿cómo ha cambiado la forma de comunicarnos?
R. Estamos viviendo una conversación pública fragmentada, rápida y muy emocional. La inmediatez ha sustituido a la pausa, pero también ha democratizado la voz. Cualquiera puede contar, inspirar o influir. Eso nos exige más responsabilidad y más consciencia.
P. ¿De qué hablamos cuando hablamos de influencer marketing?
R. De conectar personas, valores y narrativas. No es 'publicidad con caras'; es crear vínculos reales. Cuando se hace bien, es una disciplina estratégica que combina creatividad, sociología, datos y sensibilidad humana. Implica comprender cómo vivimos, qué nos emociona, qué nos mueve a confiar y a elegir. Trabajamos con historias, pero también con comportamientos, con contextos y con matices que a menudo pasan desapercibidos. Para mí, el influencer marketing es una herramienta poderosa siempre que se ejerza con autenticidad: cuando la marca respeta la voz del creador, cuando el creador se mantiene fiel a su identidad y cuando el mensaje que llega a la audiencia es honesto y coherente. Solo entonces se produce la magia: el impacto deja de ser ruido y se convierte en relación.
P. ¿Qué características debe tener un influencer para destacar?
R. Autenticidad, disciplina, propósito y una mirada propia. Las audiencias detectan enseguida lo impostado: la falsedad tiene una caducidad fulminante. Destacan quienes poseen una voz —no solo volumen— y, sobre todo, quienes tienen algo que contar y saben contarlo bien: con intención, con estética, con coherencia. Un buen creador no consiste solo en mostrar su vida, sino en ordenar lo que vive de manera que aporte, inspire o acompañe. Al final, lo que diferencia a un influencer memorable es esa mezcla de verdad, constancia y capacidad narrativa que convierte un simple contenido en una historia que permanece.
P. ¿Cómo es el trabajo diario con vuestros influencers representados? ¿En qué les ayudáis?
R. Es un acompañamiento integral: estrategia de contenido, posicionamiento, negociación, gestión comercial, oportunidades de crecimiento, formación y, muchas veces, contención emocional. Pero, más allá de los procesos, somos su equipo. Caminamos muy de la mano. Hay una relación cercana, constante, casi artesanal, donde cuidamos tanto lo profesional como lo humano. Con el tiempo, se generan vínculos personales muy bonitos y muy honestos. Los talentos sienten que no están solos, que detrás de su recorrido hay una estructura que les sostiene, un equipo que piensa con ellos, que celebra sus avances y que también les acompaña en los momentos frágiles. Y eso —esa confianza y esa complicidad— se nota en su evolución. Es la diferencia entre gestionar carreras y construirlas juntos.
P. ¿Qué define el 'match' ideal entre una marca y un influencer?
R. La coherencia. Cuando los valores coinciden, la colaboración fluye y el contenido funciona. Un buen 'match' es aquel en el que la audiencia siente honestidad, no intencionalidad.
P. ¿Qué métricas consideras claves para evaluar el éxito de una campaña?
R. Depende del objetivo, pero hay pilares que siempre observo: el alcance de calidad, el engagement real, la retención del contenido, el incremento de comunidad, el tráfico generado y la conversión. Y, cada vez más, presto atención a algo que no siempre cabe en una casilla de Excel: la afinidad. Ese intangible que revela si la marca y el creador han conectado de verdad con la audiencia. Cuando esa sintonía existe, los números dejan de ser solo datos y se convierten en impacto real.
P. ¿Es posible equilibrar creatividad, autenticidad y resultados comerciales?
R. Sí, y de hecho es el único camino sostenible. Cuando la creatividad parte de un lugar auténtico, el contenido conecta y el resultado llega. Lo forzado nunca convierte bien.
P. Hablemos de Autocontrol… La nueva ley para influencers. ¿Cómo ha cambiado el trabajo de los creadores?
R. Ha traído orden, rigor y transparencia. Exige más profesionalidad y más exactitud en cómo se comunica, pero también protege al consumidor y dignifica la profesión. Lo que antes era difuso, ahora está regulado o empieza a estarlo.
P. ¿Cómo manejáis las relaciones a largo plazo con los influencers?
R. Con cercanía, expectativas claras y una comunicación constante. Las relaciones duraderas requieren confianza, honestidad y visión compartida.
P. Ante una crisis de uno de vuestros influencers, ¿cómo actuáis?
R. Ante una crisis del propio influencer —ya sea creativa, emocional o relacionada con el trabajo— lo primero es la calma. Después, un análisis sereno de qué le está pasando y qué necesita en ese momento. A partir de ahí, diseñamos un plan de acción que combine apoyo humano y estrategia: ajustar cargas de trabajo, redefinir objetivos, reorganizar contenidos o simplemente ofrecer contención y acompañamiento. La rapidez importa, pero la prudencia y el cuidado aún más. Preferimos sostener antes que exigir; escuchar antes que empujar. Nuestro trabajo no es solo gestionar carreras, sino acompañar procesos. Y en las crisis es donde más se nota la diferencia entre tener una agencia… y tener un equipo de verdad a tu lado.
P. ¿Cómo se adapta la agencia a los cambios constantes en algoritmos y plataformas?
R. Con formación continua, análisis semanal y mucha flexibilidad. No vamos detrás de las tendencias: intentamos interpretarlas con criterio, ver cuál encaja con cada talento y anticipar movimientos.
P. ¿Cuál ha sido el mayor reto al dirigir una agencia de influencer marketing?
R. Sostener el crecimiento sin perder el alma. Escalar una empresa manteniendo la esencia, la excelencia y el cuidado es un desafío diario.
P. ¿Qué errores comunes ves en las marcas cuando trabajan con influencers?
R. Confundir alcance con influencia, pedir acciones que no encajan con el tono ni con la identidad del creador, o medir el éxito únicamente desde el corto plazo. Y luego está la prisa. La prisa es el gran enemigo de esta industria… y, curiosamente, el error más común. Cuando se corre demasiado, se fuerzan mensajes, se desdibuja al creador y se pierde la oportunidad de construir algo con profundidad. El influencer marketing necesita tiempo, coherencia y una mirada más amplia que la de un simple KPI. Cuando las marcas respetan ese proceso, los resultados llegan solos.
P. ¿Hay alguna campaña que haya marcado un antes y un después para vosotros?
R. Sí, varias. Las que más recuerdo son aquellas en las que conseguimos unir storytelling, emoción y métricas sólidas. Las campañas donde el creador se siente libre y la marca confía suelen marcar un punto de inflexión.
P. ¿Qué habilidades consideras esenciales para liderar en esta industria?
R. Criterio, sensibilidad, visión estratégica, capacidad de escucha, templanza y mucha adaptabilidad. Y, sobre todo, la habilidad de leer personas.
P. ¿Qué consejo le darías a alguien que quiere iniciar una carrera en influencer marketing?
R. Que observe, que estudie, que experimente y que se rodee de gente con criterio. Que entienda que esto va de personas, no de algoritmos. Y, además, que cultive tres virtudes esenciales: constancia, determinación y tenacidad. Nada sólido se construye de un día para otro. Este es un entorno en constante cambio y exige flexibilidad, capacidad de adaptación y la serenidad de asumir que las reglas se mueven mientras caminas. Si consigue mantener su autenticidad en medio de ese dinamismo, tendrá mucho terreno ganado.
Teresa Pérez Caballero conoce bien el delicado equilibrio entre creatividad, estrategia y humanidad que define hoy el universo de las redes sociales. Fundadora y CEO de Belleville Talents Agency, lidera una agencia especializada en marketing influencer que gestiona perfiles tan mediáticos como Ichi y Maca Aragón o Ángel Gómez Merino. Desde esta posición privilegiada, observa de cerca cómo evoluciona una industria que ha pasado, en pocos años, de ser un terreno experimental a convertirse en una disciplina estratégica para marcas y audiencias.