La discreta presencia de Pau, hijo de Juan del Val en La Maestranza de Sevilla
La reaparición de Morante de la Puebla en Sevilla reunió a rostros conocidos, entre ellos Pau, el discreto hijo de Nuria Roca y Juan del Val, que reafirma su papel como uno de los jóvenes aficionados más fieles a la tauromaquia
Juan del Val junto a su hijo mediano, Pau del Val, gran aficionado y al lado del periodista Rubén Amón. (@lancesmaestranza)
El pasado Octubre, cuando el torero sorprendía cortándose la coleta Pau concedía a Vanitatis su primera entrevista para hablar de un torero que el considera de época pero actual. En dicha entrevista, contó las razones por las que el diestro ha conseguido captar la atención de los jóvenes: “Sabemos que es historia viva. Sentir que estás viendo algo que se recordará dentro de cincuenta años… es brutal”.
Pau del Val en una imagen de álbum familiar inédita cedida a Vanitatis en su primera entrevista. (Cortesía)
Además, hablaba de la tradición taurina y compartía fotografías inéditas de su infancia ya que desde niño, acompaña a su abuelo y a su padre a las plazas de toros.
Morante es su referente taurino pero Del Val jr también es fiel seguidor de Juan Ortega y, fuentes cercanas al joven cuentan que sus veranos son, en parte, viajes taurinos para disfrutar de las corridas junto a sus amigos.
Pau pertenece a esa generación taurina de jóvenes aficionados que no solo no se esconden sino que hacen bandera de ello. Muchos por tradición, como hemos visto en numerosas ocasiones al presentador Ramón García junto a su hija Natalia García Cerezo, a Estrella Conde Morente junto a su padre, el torero Javier Conde o Tana Rivera, Victoria Federica y Tomás Páramo, quien tiene una relación muy cercana con Roca Rey.
Ramón García junto a su hija, Natalia García Cerezo en Las Ventas. (Gtres)
Pau es un joven muy discreto, no suele acudir a actos públicos ni concede entrevistas pero, siempre que hay algo relacionado con el mundo del toro siempre participa y apoya haciendo gala de su afición.
En este sentido, la presencia de Pau en una cita tan señalada como la de la Domingo de Resurrección no es casual, sino coherente con un perfil que, aunque alejado del foco mediático habitual de sus padres, sí encuentra en el mundo taurino un espacio donde mostrarse con naturalidad. A diferencia de otros hijos de rostros conocidos, su exposición pública está muy medida y casi siempre vinculada a intereses personales muy definidos.
Pau del Val Roca junto a Juan Ortega, uno de sus toreros favoritos. (@paudelval)
Hijo de Nuria Roca y Juan del Val, Pau ha crecido en un entorno mediático, pero también profundamente marcado por la cultura y la tradición. Esa dualidad explica, en parte, su perfil: discreto en lo social, pero firme en sus convicciones, especialmente cuando se trata de defender la tauromaquia en un contexto generacional donde no siempre resulta sencillo.
Su afición no responde únicamente a una moda o a una influencia puntual, sino a una construcción que viene desde la infancia. En su entorno más cercano siempre ha estado presente la figura del aficionado clásico, ese que entiende la plaza como un espacio casi ritual. De ahí que su vínculo con figuras como Morante de la Puebla o Juan Ortega vaya más allá de la admiración superficial y se acerque más a una comprensión estética del toreo.
Pau del Val junto a su madre, Nuria Roca. (Gtres)
Además, su círculo generacional confirma que existe un relevo en la afición. Nombres como Victoria Federica o Tomás Páramo han contribuido a normalizar una nueva narrativa en torno al mundo taurino en redes sociales, donde conviven tradición y modernidad. En ese contexto, Pau encaja como un perfil menos expuesto pero igualmente representativo.
Su aparición en Sevilla, aunque discreta, refuerza esa imagen de joven aficionado que no busca protagonismo, pero cuya presencia no pasa desapercibida para quienes siguen de cerca tanto la crónica social como la evolución del mundo del toro. Porque, en un momento en el que la tauromaquia genera debate, figuras como la suya aportan una mirada distinta: la de una generación que reivindica la tradición desde la experiencia propia y no solo desde la herencia familiar.