El velero con el que Andic recorría el mundo cuando murió vuelve a España tras un largo periplo
El fundador de Mango no tenía que estar en España el día que falleció, sino en Tahití, a bordo de su velero, con el que daba la vuelta al mundo hasta que se estropeó y tuvo que volver
Si todo hubiera salido como él tenía previsto, nunca habría fallecido. Isak Andic ni siquiera tenía que estar en España el día en el que sufrió el accidente que le arrancó la vida. El fundador de Mango estaba dando la vuelta al mundo con su velero, el Nirvana Formentera, y se encontraba en Tahití cuando la embarcación se estropeó.
Intentó repararla en el Pacífico y seguir la travesía pero necesitaba demasiado tiempo, así que decidió volver a España. Y fue entonces, de vuelta en Barcelona, cuando perdió la vida de forma trágica durante una excursión con su hijo.
El velero era la joya más preciada de su gran fortuna y la vuelta al mundo, aunque no era la primera vez que la daba, era su gran sueño. El barco, su querido Nirvana Formentera, se quedó en el Pacífico, donde había surcado los mares del Sur, las islas Fiji y Tahití. De allí, la embarcación fue trasladada a Nueva Zelanda a la espera de que lo arreglasen. Una vez terminada la reparación, el Nirvana Formentera empezó una travesía que se ha retrasado mucho más de lo esperado.
El verano pasado, meses después de la muerte de Andic, sus hijos querían viajar a Grecia a bordo del velero para rendir homenaje a su padre. Pero no pudo ser; no ha llegado a España hasta hace unas semanas. Y lo ha hecho tras un largo viaje surcando los mares de medio Planeta. Porque sí, al final el Nirvana Formentera ha dado la vuelta al mundo, pero sin su propietario a bordo. Un sueño, uno más, truncado demasiado pronto.
Sueños truncados
Otro de los sueños que no pudo cumplir fue construir un hermano del velero, el Nirvana Formentera II, mucho más grande que el original. Para ello incluso había consultado y tenido contactos con tres astilleros: en Países bajos, en Reino Unido y también en Barcelona. Pero el proyecto no se llegó a materializar y se convirtió en otro plan truncado por una muerte prematura.
El velero sigue siendo el barco privado más grande de pabellón español, algo de lo que Isak estaba muy orgulloso. ¿Por qué? Porque el Nirvana Formentera es el barco privado más grande de los matriculados en España, donde su dueño pagaba sus correspondientes impuestos.
No es lo habitual cuando se trata de grandes embarcaciones: muchas suelen tener banderas de países con una fiscalidad más laxa (se suele decir que son países con pabellones de conveniencia). Por eso podemos decir que el de Andic era el más grande: el velero cuenta con 53 metros de eslora y 11 de manga.
Desde que lo comprara en 2008 por 30 millones de euros, el velero se convirtió en un lugar frecuentado por amigos del empresario. Siempre ha contado con invitados de honor como Jaime de Marichalar, y los amigos de sus tres hijos fueron durante años asiduos al velero.
El velero tiene capacidad para doce invitados, con sus respectivas suites, además de un camarote principal con sala de estar y despacho. En la embarcación hay dos comedores: uno interior y otro exterior, así como una cocina con todas las modernidades, despensa y camarotes para la tripulación.
El diseño de interiores del velero corrió a cargo de arquitecto catalán Josep Juanpere, quien logró que el Nirvana Formentera fuera conocido por sus líneas elegantes y nada ostentosas pese a ser, como decíamos, el barco privado español más grande. Da la penosa casualidad de que Juanpere, uno de los mejores amigos de Andic, falleció estas pasadas Navidades.
Si todo hubiera salido como él tenía previsto, nunca habría fallecido. Isak Andic ni siquiera tenía que estar en España el día en el que sufrió el accidente que le arrancó la vida. El fundador de Mango estaba dando la vuelta al mundo con su velero, el Nirvana Formentera, y se encontraba en Tahití cuando la embarcación se estropeó.