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El 'brunch', una alternativa a las cañas del domingo
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El 'brunch', una alternativa a las cañas del domingo

Domingo, 13:00 horas. La noche del sábado ha sido todo lo que de una noche de sábado se puede esperar. No hay obligaciones por delante en

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El 'brunch', una alternativa a las cañas del domingo

Domingo, 13:00 horas. La noche del sábado ha sido todo lo que de una noche de sábado se puede esperar. No hay obligaciones por delante en las próximas horas; sólo una rara sensación en el cuerpo, como la que cantaba The Velvet Underground en Sunday Morning. En Madrid hace buen tiempo; el verano ya está aquí y las terrazas comienzan a llenarse. Gente y más gente al sol, entre vermús de grifo y cañas fresquitas. La lista de tapas parece no parar nunca: bocadillo de calamares, ración de bravas, tortilla española, pinchos morunos, boquerones en vinagre, montado de lomo, chopitos… Sí, es cierto: Madrid, domingo y verano parecen los tres vértices del triángulo de las Bermudas del tapeo, pero también es posible escapar al imán del barril de cerveza y plantearse la comida del domingo de otro modo. ¡Que ya semos europeos!

Tan cierto como todo esto lo es que decir “vámonos de brunch” suena cuanto menos excéntrico. La situación es fácil de imaginar: “¿De qué?” “De brunch. Es una mezcla de desayuno con almuerzo. Ya sabes: De breakfast y lunch”. “Si es que eres un pijo”. Ante esta situación, tenga preparada la respuesta: “No soy pijo, soy hedonista”. Ahí está la clave del brunch, es una sesión de cuidado del ego a través de la comida y la bebida, y su origen no se encuentra precisamente en la alta sociedad, sino en los campesinos estadounidenses, que unían las dos primeras comidas del día cada domingo, aprovechando que se levantaban algo más tarde de lo habitual.

Formas de comer el brunch hay muchas, pero existen ciertos básicos que se repiten: los zumos y la fruta natural; café o té; bollería; pan con mantequilla; huevos (los más tradicionales, los benedictine, aunque en cada lugar se sirven con variaciones); uno o varios platos consistentes a partir de ensaladas, embutidos, carnes, pescados ahumados o sopas y, por supuesto, todo regado con cocktails (“un bloodymary, por favor”), el mejor modo de pasar ese terrible síndrome de abstinencia que es la resaca. Imprescindible para acompañar tan pantagruélico festín, la edición de domingo de cualquier periódico. Las ofertas en la capital de España van desde locales altamente VIP en los hoteles más lujosos de las zonas de poder hasta acogedores restaurantes, casi familiares, en el centro. Hay un brunch para usted, sólo tiene que encontrarlo.

Opciones para todos los gustos

Entre el barrio de Chueca y el paseo de Recoletos se encuentra el Café Oliver, uno de los primeros locales en apuntarse a esto del desayuerzo cañí. Por 22 euros ofrecen zumos, bebida caliente, bollería, pan y dos platos. En el primero se puede escoger entre huevos benedictine, fritos con bacon o revueltos con queso y hierbas. Para el segundo las opciones van desde una cheeseburger a una ensalada tropical con fruta fresca pasando por unos pancakes bañados en sirope de arce.

En el bohemio barrio de las Letras Zoe, inspirado en los cafés de Hamburgo y Berlín, se llena cada domingo entre las 13:00 y las 18:00 de gente joven en busca de un brunch para el que han contado con el asesoramiento del chef Sergei Vera. Zoe ofrece una propuesta potente y relajada, con precios populares (no más de 15 euros) y con una respostería casera alemana más que recomendable ya que no tiene rival en la capital. Para aquellos que sean incapaces de vivir unas horas conectados a la red, Zoe cuenta con acceso WIFI.

La opción en el barrio de Salamanca es Iroco, un local de inspiración neoyorquina con un frondoso jardín interior que hace las delicias de todo tipo de público. Si Victoria Adams de Beckham lo vale, ¿por qué usted no? Dispóngase a darse un capricho con un mojito o una copa de champagne mientras disfruta de sus huevos, las minihamburguesas o un contundente medallón de solomillo con huevo frito y patatas fritas. Recién incorporadas a la carta, la tortilla provenzal y el cocktail de langostinos y aguacate. La principal prensa internacional (incluidos los magazines de tendencias más punteros en España y en el extranjero) está a disposición de los clientes en este brunch que abre los dos días del fin de semana entre las 13:30 y las 16:00 horas.

El brunch del Palace es, como no podía ser de otro modo, uno de los mejor considerados en la capital. Bajo la cúpula de cristal del hotel, ambientado con música en vivo, su buffet presenta un concepto minimalista basado en pequeñas porciones individuales. Por 60 euros ofrece una variada selección de ensaladas, mariscos y quesos ibéricos, miniaturas de salmón ahumado, pulpo, foie o chipirones, embutidos 5 jotas, risottos, filete mignon, pularda con foie, verduras, pescados, una abundante repostería y la indispensable fruta fresca.

Castellana arriba, el hotel InterContinental, que acaba de inaugurar su terraza de verano (ideal para disfrutar del brunch), dispone de un práctico servicio de amenización infantil que permite a los padres relajarse en la sobremesa. En su carta de los domingos, creada bajo la batuta del chef José Luque, hay ensaladas de chipirones con piña y cilantro, de langostinos con pomelo o de vieiras con pisto, todo a ritmo del jazz que suena en el Jardín del antiguo hotel Hilton de Madrid.

Café Oliver.
C/ Almirante, 12. Telf.: 91 521 7379

Zoe KF.
C/ Santa María, 28. Telf.: 91 429 5462

Iroco.
C/ Velázquez, 18. Telf. 91 431 7381

Hotel Palace.
Plaza de las Cortes, 7. Telf. 91 360 8000

Hotel InterContinental.
Paseo de la Castellana, 49. Telf: 91 700 7300

Domingo, 13:00 horas. La noche del sábado ha sido todo lo que de una noche de sábado se puede esperar. No hay obligaciones por delante en las próximas horas; sólo una rara sensación en el cuerpo, como la que cantaba The Velvet Underground en Sunday Morning. En Madrid hace buen tiempo; el verano ya está aquí y las terrazas comienzan a llenarse. Gente y más gente al sol, entre vermús de grifo y cañas fresquitas. La lista de tapas parece no parar nunca: bocadillo de calamares, ración de bravas, tortilla española, pinchos morunos, boquerones en vinagre, montado de lomo, chopitos… Sí, es cierto: Madrid, domingo y verano parecen los tres vértices del triángulo de las Bermudas del tapeo, pero también es posible escapar al imán del barril de cerveza y plantearse la comida del domingo de otro modo. ¡Que ya semos europeos!