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El Regajal: en Madrid también se hace buen vino

Quizá por desconocimiento o porque parece que solo de riojas o riberas vive el vino español, muchos desconfían de denominaciones de origen como la de Vinos

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El Regajal: en Madrid también se hace buen vino
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Quizá por desconocimiento o porque parece que solo de riojas o riberas vive el vino español, muchos desconfían de denominaciones de origen como la de Vinos de Madrid, reconocida como tal en 1990. Pero una serie de vinos muy cuidados están intentando cambiar esa idea. Uno de ellos es El Regajal, un tinto primoroso que viene de Aranjuez.

 

De la mano de Daniel García-Pita hijo, El Confidencial visitó los viñedos y la pequeña bodega de la que tomó el mando en 2002. Desde entonces empezó a tener claro que hacer un buen caldo requería mucho sacrificio. Sobre todo cuando se pretende hacer un vino de terroir, es decir, conseguir que en el resultado final esté muy presente la tierra en la que se cultivan las uvas y no jugar demasiado con la química para elaborar caldos a la carta a base de añadir levaduras u otros aditivos. Pero lograr esta personalidad ligada a la tierra requiere mucho esfuerzo, mucho mimo: “Muchos creen que somos unos histéricos”, dice sonriendo García-Pita.

 

Los viñedos están en un entorno privilegiado, un terreno adquirido hace unos años por García-Pita padre con la idea de tener un lugar para dedicarse a la caza que se terminó convirtiendo en la casa de El Regajal. Su imagen, una mancha de vino con la forma de una mariposa, se debe a que la zona se caracteriza por la presencia de unas 70 especies de este insecto, por lo que junto a los trabadores dedicados al cuidado de las viñas se puede encontrar por allí algún científico inmerso en algún estudio entomológico. Es un lugar de temperaturas estremas que dificulta el buen desarrollo de uvas como la tempranillo, que encuentra en zonas más norteñas su mejor entorno. Esta tendencia meteorológica ha hecho que la Cabernet –que supone un 40% por ciento de la producción- sea la estrella de sus 14 hectáreas de viñedos: “Es la que mejor aguanta estas condiciones”. Aunque Daniel también nos confiesa que una de las parcelas de Syrah solo ha sido regada una vez a lo largo de tres años.

 

 

Cultivo biodinámico

 

Desde que Jerome Bougnand se convirtió en el enólogo de El Regajal, se optó por el cultivo biodinámico, que respeta los ciclos naturales de la tierra y en el que entran en juego incluso las fases de la luna: “Al principio puede sonar esotérico, pero con el tiempo te das cuenta de que son cosas a tener en cuenta”. Además, García-Pita cuenta con detalle lo que hace que vides tan jóvenes como las suyas, que no llegan a los diez años, tengan tan buen rendimiento: “Lo importante es no perder el centro de la cepa y que se realice una buena poda, pues la fruta sale de la madera nueva”.

 

De momento tiene una producción de unas 35.000 botellas, pero esperan pasar en pocos años a unas 70.000. No es de extrañar que esta sea la tendencia: su vino figura en la carta de no pocos restaurantes y enotecas como uno de los más destacados de la D.O. Vinos de Madrid y tal como nos comenta Daniel, “resulta muy frustrante tener que decir a un proveedor que no tienes más botellas y obligar a quitar tu vino de la carta de un restaurante”.

 

García-Pita, dedicado a la publicidad durante unos cuantos años, reconoce que aunque hacer un vino así no es el negocio más rentable, es el que más le apasiona: “A pesar de lo poco que duermo y del esfuerzo que supone, el mes y medio que paso dedicado a la vendimia es el que hace que todo merezca la pena”.

Gastronomía
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