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Viajes gastronómicos

Una ruta gastronómica por Vitoria

Vitoria, capital verde por excelencia o 'Europpean green capital' como reza el título que en 2012 le reconoce este privilegio, presume de gastronomía

Foto: Fotos Eli Morales
Fotos Eli Morales

Vitoria, capital verde por excelencia o 'European green capital' como reza el título que en 2012 le reconoce este privilegio, presume y goza de más de medio centenar de kilómetros de un Anillo Verde que a modo de envoltorio le dota de una privilegiada naturaleza. Un preciado y agradecido entorno que reporta grandes posibilidades de ocio y excelente calidad de vida a sus habitantes. Es la ciudad de Europa que cuenta con más espacios verdes por metros cuadrados, 42 le corresponden a cada uno de sus habitantes. Está preparada para recorrerse en bici e incluso llegar a lugares tan pintorescos como el humedal de Salburúa para detenerse a observar aves.

Construcciones modernas, grandes glorietas y ajardinadas avenidas de la parte más joven de la ciudad difieren sin desentonar con los colores del medievo que tiñen de oscuro el casco viejo que impasible reposa sobre los restos de la histórica aldea de Gasteiz, muestra de ello son los restos que quedan de parte de su muralla.

La plaza de la Virgen Blanca, presidida por el monumento que rinde homenaje a la Batalla de Vitoria contra las tropas de Napoleón, es punto de encuentro de la ciudad y desde donde se inicia la 'ruta de la almendra' que debe su nombre a la forma ovalada del casco antiguo que aún conserva parte de su trazado medieval. Un agradable paseo por diferentes estilos que se reflejan en los edificios que componen la estética de sus calles. El gótico en La Catedral de Santa María, la que inspiró a Ken Follet para escribir su novela "Un mundo sin fin", permite una introspección fascinante a los trabajos de restauración que se están llevando a cabo gracias al programa “Abierto por obras”. Palacios renacentistas como el de Escoriaza-Esquivel o el de Bendaña, una casa señorial que alberga la colección Fournier de Naipes. En la Casa del Cordón admirada por su bella bóveda gótica y la torre medieval del S. XIII.

Durante el paseo por calles que aún guardan su nombre gremial encontrará aceras ocupadas por tiendas que extienden sus escaparates para dar muestra de los productos más típicos de Álava como: la miel del Gorbea, los perretxicos, la trufa negra, la alubia pinta alavesa o la sal de Añana.

Delicatessen locales y frutos de la tierra que después de pasar por los fogones de hábiles restauradores llegan a la mesa en su mejor versión. Algunos clásicos afamados permanecen en el tiempo como el restaurante IKEA, regentado desde hace más de quince años por Iñaki Moya, que ofrece una cocina que combina lo tradicional y lo creativo en un ambiente original decorado por Javier Mariscal y Fernando Salas.Con una estrella Michelín se mantiene Zaldiaran al mando de Patxi Eceiza; y si lo que prefiere es la cocina casera vasca con buen producto local y a un precio asequible, sin duda tiene que acudir a El Mesón. Si hablamos de cocina en miniatura estamos en el paraíso y debe de pasear rutas como la de las Barricas que se celebra el primer sábado de cada mes en el casco antiguo para tomar el pintxo-pote por 1,5 €.

Uno de los imprescindibles es el Bar Toloño donde Enrique Fuentes y Sonia, su hija, dan vida a una barra repleta de colores y los sabores de premiados bocados.

En la calle Dato, el Bar Saburdi, otro local de los que hay que visitar por sus excelentes pintxos que se acompañan de los buenos vinos de Rioja Alavesa y el omnipresente Txacolí. También en esta calle encontrará selectos dulces en confiterías como Goya con los Vasquitos y Nesquitas; o, Eguíaz si desea comprar buen café y tés de importación.

 

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