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El Balneario de la Concha, comer con vistas al mar, en Santander

En una de las zonas más emblemáticas de la ciudad de Santander, casi a la entrada de la Península de la Magdalena conocida por los cursos

Foto: Balneario de la Concha, Santander
Balneario de la Concha, Santander

En una de las zonas más emblemáticas de la ciudad de Santander, casi a la entrada de la Península de la Magdalena conocida por los cursos de verano la Universidad Menéndez Pelayo; al pie del paseo de la Reina Victoria donde un desfile interminable de casonas se asoman a la bahía y justo antes de llegar a la primera playa del Sardinero famosa por sus baños de ola, en un lugar absolutamente privilegiado, al pie de la playa de la Magdalena, la única playa de aguas tranquilas del entorno, se encuentra desde tiempo inmemorial el Balneario.

El Balneario es un antiguo restaurante, totalmente reformado hace ya unos años, y al que acudíamos a finales de los 80 a comer rabas de potera, bocartes y otros buenos pescados a precios más que razonables, como casi todos los que se estilaban por aquella época en Santander si los comparábamos con Madrid. Nostalgias aparte, las vistas son inconmensurables, es un puesto de vigía desde donde se divisan apenas a unos metros, la playa de aguas tranquilas, enfrente Pedreña y en medio la bahía por la que entran y salen barcos independientemente de si llueve o hace sol.

Balneario de la Concha
Balneario de la Concha

 

Las enormes cristaleras de un comedor bien acondicionado y de decoración minimalista, hacen que cualquier comida se disfrute aún más. Con el tiempo la carta ha cambiado, se ha ido transformando y actualizando para ofrecer platos más comerciales con los que a mi modo de entender se pierde personalidad; pero entiendo que prima la venta fácil y alinearse con la oferta de cualquier otro restaurante.

Ante el cambio en la carta nos decantamos por pedir algunas raciones que mantienen la esencia de la cocina de esta región y probamos unas anchoas de calidad pero que a mi juico se pierden un poco con la crema de queso y guacamole con que se sirven. Siguen como no podía ser de otra forma, estando presentes las rabas, un imprescindible en Santander. Las croquetas de jijas potentes así como las de picadillo de Potes con mucho sabor. El pastel de cabracho, suave y agradable.

En definitiva una cocina que se disfruta desde unos ventanales con unas vistas de ensueño, pero que debería reivindicar el icónico lugar que ocupa sirviendo platos más auténticos y ligados a la tierruca.

El Balneario de la Concha, Avda. Reina Victoria, 46,  Playa de la Concha, Santander

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