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Un paseo por los mejores bares de tapas sevillanos

Sevilla una ciudad acostumbrada a comer de pie, a tapear de barra en barra, está evolucionando su forma de entender las tapas y raciones para ofrecer conceptos más actualizados e interesantes

Foto: La Azotea. Foto: Capriles
La Azotea. Foto: Capriles

El río Guadalquivir ha sido la arteria por la que desde siempre ha fluido la vida en la ciudad de Sevilla. El agua del río corre hacia el Atlántico para desaparecer al llegar a la altura de Sanlucar de Barrameda, tierra de vinos y bodegas. Sevilla amanece bajo la Giralda de su imponente catedral, vive en la intrincada judería de Santa Cruz y se acuesta, de madrugada, en la animada Triana. Sevilla ha sido siempre un lugar que vive en la calle. Sus bares y tabernas, omnipresentes en cada plaza, en cada calle, plantan sus mesas altas donde propios y turistas apoyan sus cervezas y sus tapas. En Sevilla, el rey copas es Cruzcampo, no en vano tiene su fábrica en plena avenida de Andalucía, muy cerca del AVE.

Si los pinchos se asocian a San Sebastián, Sevilla es cuna y lugar de tapeo, de aperitivos y hasta de no sentarse a comer y disfrutar a pie de barra de pequeñas raciones y tapas que en los últimos años se han ido transformando para evolucionar hacia una cocina muy interesante que podíamos encontrar en ciudades como Madrid, más abiertas hacia nuevos conceptos culinarios. Sevilla va dejando atrás o, al menos aceptando que hay vida y tapas más allá de las tapas de siempre, gracias a nuevos actores que están impulsando y modernizando, haciendo más rica la oferta de tapas y raciones de una de las ciudades más bonitas de España.

La Azotea

Juan y Jeaninne comenzaron con un solo local, y ya van por cuatro. Locales pequeños, siempre abarrotados – su cocina atrae a gente que vienen de todo el mundo a probar sus raciones- carrilleras, lomo de vaca con verduras, tartares bien sazonados, coquinas con salsas que obligan a emplearse a fondo con el pan. Una muy correcta selección de vino ayudan a probar y pedir copas diferentes con cada plato o ración. Es uno de los pocas tabernas que no tiene terraza.

Eslava. Huevo sobre bizcocho de boletus. Foto: Capriles
Eslava. Huevo sobre bizcocho de boletus. Foto: Capriles

Eslava

Bajo el monumento al Jesús del Gran Poder, se encuentra una de las barras más clásicas, de Sevilla, no por su cocina, que va evolucionando sin mostrar grandes estridencias, sino porque lleva aquí desde siempre, o al menos eso parece desde los 80. Un lugar al que se vuelve siempre porque el trato con que atienden todo su personal, bien instruido por Sixto, su dueño, siempre al pie del cañón, le hace un indispensable donde buscar acomodo, bien en su estrecha barra o en las mesas altas que anuncian su entrada bajo la torre mudéjar de San Lorenzo. Su yema de huevo sobre bizcocho de boletus es una expresión evolucionada de una buena colección de tapas, que sin embargo no ha olvidado la cocina de siempre presente en sus croquetas caseras o en sus ricas navajas a la plancha.

Ovejas Negras. Mollejas. Foto: Capriles
Ovejas Negras. Mollejas. Foto: Capriles

Ovejas Negras

Uno de los nuevos. Cerveza fría de barril para apagar la sed o una Cruzcampo Gran Reserva para saborear y acompañar algunas de sus esplendidas tapas. Buena ensaladilla rusa, mollejas perfectamente fritas y un bacalao rico.

No Kitchen.Tartar de tomate. Foto: Capriles
No Kitchen.Tartar de tomate. Foto: Capriles

No Kitchen

Un concepto novedoso concebido por Juanjo López, de La Tasquita de Enfrente, y que desarrolla Ana, su propietaria. Como su nombre indica, no hay cocina, o muy poca, en el sentido estricto del término (fogones). Toda la carta de productos esplendidos se elaboran de forma sencilla, sin apenas elaboración. Esplendida la carrillera, aunque el pan lo desmerece. Sorprendente y originales el tartar… de tomate; y la morcilla… de calabaza.

Si se quedan en Sevilla, les recomiendo el Hotel Palacio de Villapanés, todo un descubrimiento en el centro de Sevilla, que sin embargo lleva ya unos años abierto. Es un hotel boutique con muchísimo encanto, patios interiores de naranjjos y terrazas en la azotea donde tumbarse a relajarse mientras se pone el sol . Habitaciones esplendidas, amplias y luminosas, algunas con magníficas terrazas. Las camas queen size son sorprendentemente confortables.

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