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armonías, combinaciones y maridajes

Maridajes con platos típicos de la provincia de Teruel

¡Teruel también existe! Gastronómicamente hablando tiene un sitio privilegiado entre las cocinas de nuestro país. Elegimos dos platos típicos de la región y mostramos cómo maridarlos

Foto: Foto: Jamón de la D. O. Teruel
Foto: Jamón de la D. O. Teruel

¡Teruel sí existe! Evidentemente, si no fuera así, no tendríamos la oportunidad de disfrutar de su gran gastronomía. Una cocina con mucha solera, basada especialmente en el pastoreo y en los productos del interior. De todos sus platos, destacaríamos dos elaboraciones de la tierra que predominan en la mesa turolense como son el cerdo y los platos calientes de cuchara.

Jamón de Teruel

Si hubiera que destacar un producto que representa y diferencia a España de otras cocinas, sin duda seria el jamón. No obstante, y desde que el ibérico ha demostrado su calidad a nivel nacional e internacional, parece que los derivados del cerdo blanco no pudieran ser también un producto de altísima calidad. La D.O. Jamón de Teruel lleva demostrando desde hace 30 años que la estrella de 8 puntas, insignia identificativa grabada a fuego, es un gran producto. Este se consigue cruzando el macho de la raza Duroc con la hembra de las razas Landrace y Large White.

Gracias a este control de razas y cruces y a una alimentación a base de cereales seleccionados, han conseguido mantener un producto muy respetable con sabor potente a curación, grasa blanquecina-amarillenta brillante y untuosa al paladar con un aroma que despierta a la más dormida de las papilas gustativas del consumidor.

Sopas de ajo

De entre los platos de cuchara (sopas, cremas, potajes, calderetas...), destacaríamos uno de elaboración sencilla, que se ha extendido como ningún otro por toda la península Ibérica: las sopas de ajo. No hay como llegar a casa de trabajar en estos días fríos y recobrar fuerzas con un buen plato de sopa de ajo y un vaso de vino tinto.

Puede parecer un plato sencillo, pero al igual que en otras recetas populares no hay dos manos que las elaboren de la misma manera. Yo doy la mía, con el permiso de mi padre, que con medio litro de agua, pan del día anterior, ajo y pimentón, las hace para quitarse el sombrero.

Ajo no muy fino, frito y doradito con un buen aceite de oliva de Aragón. Pimentón, que depende de los gustos podrá ser más o menos picante y del que yo les recomiendo utilizar en proporción: mitad dulce y mitad picante. Acompañar la mezcla de caldo bien caliente, de cocido, de pollo, de verduras e incluso para los más arriesgados hasta de pescado (no le queda nada mal) y para rematarlo los costrones de pan candeal fritos previamente y el inevitable huevo batido e hilado al calor del ultimo hervor. Los más sibaritas también las culminan con unos taquitos de jamón de Teruel.

Maridaje

En esta ocasión les recomendamos un buen vino tinto que acompaña perfectamente ambas propuestas, tanto por su versatilidad como por su excelente relación calidad-precio.

Se trata de Rayuelo, de Landete, en la provincia de Cuenca. ¡Que nadie se asuste! De Cuenca, ya que este municipio se ubica entre Teruel y Valencia. Un vino que se elabora con uvas bobal, malbec y monastrell. Resulta cremoso, especiado, meloso, balsámico. Características que nos permiten combatir la salinidad muy controlada de nuestro jamón y la cremosidad del pan ‘empapuchado’ de las sopas de ajo.

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