Chicote, El Ejido y los tomates de Lola
  1. Gastronomía
tomates orgánicos de invernadero

Chicote, El Ejido y los tomates de Lola

Los tomates de El Ejido tienen cierta similitud con un buen jamón ibérico. Mantienen el sabor en la boca durante mucho más tiempo de lo que se pudiera imaginar

Foto: Foto: Agnes Kantaruk/Gtresonline
Foto: Agnes Kantaruk/Gtresonline

Sin querer entrar en polémicas sobre las críticas vertidas en algunos medios contra el último programa de Chicote por sus referencias a la producción y precios del tomate en El Ejido, frente al que se produce en Holanda,solo constatar una realidad para hacer justicia a quienes con una profesionalidad inimaginable producen de forma orgánica los mejores tomates y hortalizas que se puedan probar. Lola Gómez Ferrón en particular y el resto de agricultores de El Ejido en generalhan logrado transformar una tierra dura e inerte, un desierto, en la mayor y mejor huerta de Europa.

Si la BBC, probablemente la televisión de mayor calidad en Europa, rodó en El Ejido un documental destacando la labor que se realiza aquí, nuestras televisiones van a Holanda para mostrar cultivos cuya calidad es muy inferior a la nuestra. En El Ejido han conseguido reproducir el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. Tomates, pimientos y verduras, en este caso, que florecen en un terreno de un tremendo dramatismo estéril, que hoy han transformado en la huerta de Europa.

La labor de investigación promovida por los propios agricultores para controlar de forma milimétrica y constante los parámetros de humedad, mineralización y nutrientespermite alimentar de forma orgánica y natural, controlando y reforzando las raíces multiplicadas de la planta, minuto a minuto. Un tratamiento que un ser humano recibe solo si ingresaen la UCI.

El Ejido es un milagro, un terreno desértico transformado en un mar de plástico bajo el cual existe el mayor vergel de Europa. Ello se debe a agricultores como Lola Gómez Ferrón.Lola puede parecer una persona común como cualquiera, incluso con poca formación académica como ella dice (terminó EGB porque tuvo que trabajar desde los trece años para ayudar en casa). Pero Lola es más inteligente, preparada y brillante que cualquiera de nosotros. Con cincuenta y un años es además una mujer inmensamente atractiva que cautiva y enamora cuando habla de sus cuatro hectáreas de cultivo bajo el plástico.

Lola es medalla de oro de Andalucía, la máxima distinción que se concede en esta tierra para reconocer la labor de un andaluz. Ha hecho por su tierra mucho más que lo que ha logrado 'algún cocinero' en su sector destapando los trapos sucios que esconden las cocinas;cierto es que son una realidad, pero pienso que no tendrían que haberse aireado en malos ‘realities’ de televisión.

Al conocimiento tradicional transmitido por sus padres haañadido investigación y ciencia. Primero imitando cómo trabajaban los israelíes y hoy liderando tecnológicamente el mundo (ahora nos copian ellos) para optimizar al máximo los recursos naturales que potencian las cualidades de las verduras y hortalizas que cultivan, más allá de lo que cualquier otro agricultor pueda hacer.

Cuando uno se aproxima por primera vez a El Ejido, es cierto, nace un sentimiento de rechazo haciaeste paisaje artificial. Después de realizar la visita a Clisol, los invernaderos de Lola, donde cada año recibe a veinte mil turistas para explicar la realidad de lo que sucede bajo esos plásticos,al abandonar la zona, y volver la vista atrás, los ojos traspasan el plástico para admirar el paisaje verde y colorido que se esconde debajo y que ha permitido que produzcamos las mejores verduras y hortalizas en Europa.

Prueben y consuman los productos de El Ejido, para apreciar de nuevo sabores perdidos y devolver a sus agricultores la ingente e impagable labor realizada para ser los mejores del mundo en su profesión.

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Alberto Chicote