Dieta atlántica: ¿mejor que la mediterránea?
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Dieta atlántica: ¿mejor que la mediterránea?

Desde Galicia insisten: la dieta atlántica es tan saludable como la mediterránea. Y sin duda debe de ser así: tienen tantas cosas en común que puede costar diferenciarlas

Foto: Un bodegón de dieta atlántica... (¿o mediterránea?).
Un bodegón de dieta atlántica... (¿o mediterránea?).

Si te preguntan qué tipo de alimentación es la más saludable, seguramente dirás que la dieta mediterránea. Hemos hablado tanto de sus bondades, de su importancia para la salud, de que es uno de nuestros tesoros… que el mensaje ha calado cual gota malaya y todos aceptamos mansamente que es la vela que debe alumbrar nuestra senda nutricional. (Otra cosa es que luego, a la hora de zampar, nos la saltemos a la torera y sigamos cada vez más el modelo fast food americano).

Pan, aceite de oliva y hortalizas.
Pan, aceite de oliva y hortalizas.

Bueno, pues resulta que a la mediterránea le ha salido una ‘competidora’. Se trata de la dieta atlántica. ¿Y eso qué es? Básicamente, la dieta que se sigue en los países bañados por el océano Atlántico. Entre ellos Portugal, claro está, pero también España, por aquello de Galicia. Y de Galicia viene precisamente esta reivindicación: hace 10 años y como una iniciativa promovida por la Universidad de Santiago de Compostela, se constituyó la Fundación Dieta Atlántica. ¿Sus objetivos? Fomentar el estudio, la investigación y la difusión de esta dieta para la salud y el bienestar de la población.

En definitiva, para potenciar el producto gallego y para que vayamos a Galicia a comer mucho y bien (algo que, por otra parte, nos encanta. Con dieta atlántica y sin ella).

Un buen salpicón de marisco.
Un buen salpicón de marisco.

Pero vamos a lo que nos interesa: ¿qué es lo que distingue a una y otra dieta?, ¿hay tanta diferencia entre ambas? Realmente, no. De forma general podemos decir que ambas son saludables y nutritivas, y que bien haríamos siguiendo cualquiera de ellas o un popurrí de las dos.

Mejillones, claro que sí.
Mejillones, claro que sí.

En líneas gruesas podríamos definir así la dieta atlántica:

  • Predominancia de verduras y hortalizas, frutas, cereales integrales, patatas, legumbres y frutos secos.
  • Importante consumo de pescados y mariscos frescos, congelados o en conserva.
  • Consumo de leche y derivados lácteos, en especial quesos.
  • Consumo importante de vacuno; también de carne de cerdo, caza y aves.

Pero hay algunos matices y los vemos, por ejemplo, en la investigación 'Estructura de consumo en alimentación en las dietas atlánticas y mediterráneas':

En la dieta atlántica se da un mayor consumo de proteínas, especialmente procedentes de carnes rojas de ganado bovino (ay, esa rubia gallega que nos vuelve locos); en la mediterránea, en cambio, se da un mayor consumo de carnes magras, sobre todo conejo y pavo. También vemos un mayor consumo de lácteos y de sus derivados (quesos, cuajadas, yogures…).

Los lácteos, pieza fundamental de la alimentación atlántica.
Los lácteos, pieza fundamental de la alimentación atlántica.

Este mayor predominio de grasas animales podría parecernos un pelín arriesgado para la salud cardiovascular, pero, según los investigadores, se contrarresta con un mayor consumo de aceite de oliva.

¿Cuál es nuestra conclusión? Que, al menos en lo que se refiere a la dieta atlántica de la Península Ibérica, no hay tantas diferencias con respecto a la mediterránea como para que se pueda instar a seguir una en vez de otra. Otra cosa sería que habláramos de la dieta que se sigue en otros países también bañados por el Atlántico. Para lo que a nosotros nos interesa, sigamos disfrutando de nuestros productos, sean de una orilla u otra.

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