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tendencia paint and sip

Los Montes de Galicia: del pulpo a las pinturas antiestrés

Te sientas en la barra del bar y, junto a la bebida, te ofrecen unas pinturas y un dibujo para colorear. Es la última tendencia antiestrés y en este gallego la puedes disfrutar

Foto: Coge las pinturas. Ya solo te falta una bebida.
Coge las pinturas. Ya solo te falta una bebida.

Un vino, un cóctel, un destilado. Y, junto a la copa, unas pinturas y unos dibujos para colorear, al estilo de los que utilizan los chavalines para aprender a pintar sin salirse de los bordes, pero en versión adulta. La tendencia, que nos llega de Estados Unidos, se conoce como Paint and Sip (pintura y sorbito) y pretende trasladar a la barra del bar los relajantes beneficios de remontarnos a la infancia, elegir un dibujo y llenarlo de color. Un afterwork terapéutico y luminoso con el que poner la mente en modo ‘off’ y decirle entre brindis adiós al estrés.

¿Te apetece colorearlo?
¿Te apetece colorearlo?

En Madrid ya podemos ponernos manos a la obra en el bar del restaurante Los Montes de Galicia, que nos propone “experimentar esta positiva y asequible tendencia -bajo cita previa- mientras degustamos, solos o con amigos, una copa del mejor vino de la bodega o alguno de nuestros famosos cócteles de inspiración atlántica”. Se trata de una muestra más del interés de este local por renovarse, tanto en la sala como en la cocina y, por lo que vemos, también en la filosofía. El mesón gallego que conocimos ha dejado paso a un espacio cálido y moderno, sin estridencias y acogedor. Te sientes bien allí.

La imagen renovada de Los Montes de Galicia.
La imagen renovada de Los Montes de Galicia.

Y, más allá del paint & sip, ¿qué tal se come allí? Como decíamos, la reforma ha alcanzado también a la cocina. El propietario y chef, José Espasandín, quería dar una vuelta a su propuesta: seguir trayendo Galicia a Madrid, pero con un barniz actual en sintonía con las nuevas claves gastronómicas que imperan en estos momentos. Es entonces cuando comienzan a tomar protagonismo la fusión, los guiños a la vanguardia, la creatividad…

¿Cuál es el resultado? En Montes de Galicia se comía y se sigue comiendo muy bien. Nuestra querencia, no obstante, tira en este caso más a los platos de tradición que a los de nueva escuela. Nos parece insuperable la empanada de sardinillas y delicioso el pulpo -14 años lleva el mismo pulpeiro asustando y cociendo pulpos en estos fogones-, con una textura a mitad de camino entre el gusto gallego y el madrileño. Muy buena también la propuesta de carne -con la inevitable rubia gallega y varios guiños, quizás innecesarios, a la carne de wagyu- y pescados siempre en su punto.

Clásico entre los clásicos.
Clásico entre los clásicos.

En la carta alternan algunos grandes clásicos -como el foie al Pedro Ximénez con uvas pasas, el lacón con cachelos y pimentón de la Vera o las cocochas de merluza a la romana- con referencias a la cocina multicultural que reina hoy: cevi-tartar de lubina macerado en leche de tigre con caviar de soja, tataki de atún rojo con salmorejo y trigueros, alcachofas en tempura con salsa teriyaki… Tú decides cuál es tu apuesta: si centrarte en el producto conocido o dar una oportunidad a los nuevos sabores. Con mucha probabilidad, acertarás tanto en un sentido como en el otro. Porque en Montes de Galicia hay buen producto y buena elaboración.

Y platos de tendencia: ceviche-sashimi de vieiras con pipirrana de mango y ají amarillo.
Y platos de tendencia: ceviche-sashimi de vieiras con pipirrana de mango y ají amarillo.

Y ahora el tirón de orejas. Los Montes de Galicia se precia de ser el mejor restaurante gallego de Madrid. Así aparece en su página web, en la que nos explican que esta distinción se obtiene gracias a las “magníficas valoraciones en la aplicación Tripadvisor, que nos colocan entre los mejores restaurantes de Madrid, y el mejor de todos entre los exponentes de la cocina gallega en la capital”. Y es cierto: miras en Tripadvisor y te asombras de la enorme cantidad de reseñas muy positivas sobre este lugar, lo que te lleva a concluir dos cosas: una, que el cliente que va a Montes de Galicia sale contento; dos, que no solo sale contento, sino motivado para escribir una crítica en la aplicación. En este sentido, no nos parece muy elegante el modo en que desde la casa se le insta a ello. Es un momento que puede resultar incómodo para el comensal y dejar un sabor agridulce en el recuerdo.

Gastronomía
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